La ciudad más infravalorada de Europa es una de las más bonitas: murallas con vistas al mar, noches a 50 euros y casco antiguo Patrimonio de la Humanidad
Croacia esconde una de las ciudades más bellas e históricas de toda Europa que, a veces, queda completamente olvidada.

Las antiguas ciudades del Viejo Continente tienen un encanto que los franceses llamarían un "je ne sais quoi". Quizá es por la antigüedad de sus edificios, quizá por la influencia de distintos pueblos o tal vez por la inmensa variedad que se da de un punto a otro de Europa. Cuando pensamos en esos lugares, se nos suelen venir a la cabeza postales de Lisboa, París, Roma o Bruselas. Y acabamos por olvidar otras que seducen incluso más a los viajeros.
Hay un lugar que llaman "la perla del Adriático" y que resulta más familiar por la ficción que por la vida real, pues ha sido escenario de rodaje de la popular serie 'Juego de Tronos'. No podrían haber encontrado una localización mejor, pues esta ciudad medieval logró sobrevivir a todos los conflictos del Mediterráneo durante cientos de años hasta el siglo XIII. Un hecho que se debe a la habilidad de tejer relaciones diplomáticas, las rutas comerciales y a sus murallas.
La ciudad de las murallas y los cientos de monumentos
Hablamos de Dubrovnik, una de las ciudades más bonitas de Croacia. Aunque últimamente está ganando cada vez más popularidad, todavía son muchas personas que la consideran una auténtica desconocida. El paisaje más recordado de esta preciosa urbe de menos de 50.000 habitantes lo conforman sus murallas que tienen vistas directas hacia el mar Adriático. Se extienden por unos dos kilómetros, están hechas de piedra caliza y rodean toda la ciudad.

Las impresionantes murallas donde se han rodado escenas míticas de 'Juego de Tronos', como la Batalla de Aguasnegras, rodean el casco antiguo que está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En los exteriores se reparten los edificios del viejo puerto, con edificios que marcaban la llegada por mar como Lazareti, donde se aislaba a los marineros en cuarentena cuando llegaban; o la fortaleza Revelin, levantada como defensa contra los otomanos.

También destacan el fuerte de San Juan, la escalinata de la iglesia del Monasterio Dominicano o el museo marítimo en la Fortaleza de San Juan para comprender la historia de Dubrovnik unida al mar. Su pasado portuario es mágico, pero también lo es la ingente cantidad de monumentos que se concentran en el interior de la muralla y que resulta imposible de abarcar. Una buena excusa para poder volver a disfrutar de sus noches de hotel a 50 euros.
Monumentos religiosos y una calle casi kilométrica
Los rincones más fotogénicos se ubican de espaldas al mar. Como la Torre del Reloj, justo antes de llegar a la plaza Luza, y la calle Stradun. En mitad se erige una columna que rinde homenaje a un caballero que derrotó a los piratas sarracenos en el siglo VIII y garantizó la paz en la ciudad. Es la escultura más antigua de Dubrovnik, creada en el siglo XV y sometida a numerosas restauraciones a causa de los vientos y las tormentas que se forman allí.

La iglesia de San Blas destaca por ser un grandioso ejemplo del barroco, obra del arquitecto veneciano Marino Gropelli a principios del siglo XVIII. Podría parecer que nos encontramos en Italia, incluso por los palacios que se agolpan en el sureste de la ciudad. Entre ellos, destacan el palacio Sponza, del siglo XVI, que se emplea como archivo; y el palacio del Rector, en cuyo interior se exhibe el poder del principal gobernante de la ciudad en la época.

Muy cerca se levanta la Catedral de la Asunción, del siglo XVII, algo pequeña pero llamativa, con esculturas exteriores que no nos sacan del país de la bota. A nivel religioso también es fundamental la iglesia de San Ignacio, el templo jesuita que es prácticamente igual que el de Roma. Su escalinata es uno de los escenarios más emblemáticos de 'Juego de Tronos'. Pero la mayor magia se da en la calle Stradun, de 280 metros de largo con la torre del monasterio al fondo.
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