La ciudad con más iglesias del mundo: tiene más de 900 templos, obras maestras únicas y basílicas que marcaron la historia

Más de 900 templos, siglos de cultura y un patrimonio único convertido en ciudad.

Una ciudad que te enamora con su majestuosidad, historia y cultura.
Una ciudad que te enamora con su majestuosidad, historia y cultura. / Istock

Hay ciudades que se visitan y pasan por tu vida sin pena ni gloria, y luego está Roma. Uno llega con la idea de conocer la capital italiana y acaba descubriendo que es, en realidad, un enorme libro abierto donde cada esquina tiene un pie de página. Y aunque muchas veces se habla de su gastronomía, de sus plazas o de su carácter, hay un dato que sigue asombrando, y es que es la ciudad con más iglesias del mundo, con más de 900 templos católicos repartidos por su casco urbano. Ninguna otra capital se acerca a esa cifra.

Adriana Fernández

La razón es sencilla, Roma fue durante siglos el corazón político y espiritual del cristianismo occidental. Y eso dejó huellas en piedra, mármol y mosaico.

Un templo para cada historia

En Roma, las iglesias no son solo lugares de culto, son capítulos enteros de historia del arte. Únicamente tienes que entrar en Santa Maria in Trastevere para entender cómo el mosaico medieval puede seguir brillando mil años después. O cruzar el umbral de San Luigi dei Francesi, donde tres lienzos de Caravaggio (La vocación de San Mateo, El martirio de San Mateo y San Mateo y el ángel) siguen siendo motivo de peregrinación artística.

Vista aérea de Roma.

Vista aérea de Roma.

/ Istock / Luciano Mortula

La lista continúa casi sin final. Santa Maria Maggiore, es una de las cuatro basílicas papales; San Pietro in Vincoli, es la guardiana del Moisés de Miguel Ángel; Santa Sabina, es una maravillosa joya paleocristiana en el Aventino. En Roma el arte te asalta. Y lo mejor es que cada iglesia es un mundo distinto. Algunas parecen museos barrocos; otras conservan frescos primitivos; otras guardan reliquias que marcaron siglos de devoción popular. Es como caminar por un timeline artístico sin necesidad de pasar por taquilla. La verdad, qué suerte tienes los romanos de poder disfrutar de un deleite así cada día.

El corazón del poder espiritual

Aunque el foco no está solo allí, es imposible hablar de iglesias en Roma sin mencionar San Pedro del Vaticano. Con su cúpula diseñada por Miguel Ángel y su inmenso interior de proporciones casi imposibles, es el templo más reconocido del mundo cristiano. Construido sobre la antigua tumba del apóstol Pedro, es el mejor ejemplo de cómo Roma une el peso histórico con la monumentalidad.

Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Basílica de San Pedro en el Vaticano.

/ Istock / Massimo Merlini

Y aun así, el Vaticano no es un capítulo aislado, sino que forma parte de una red de iglesias, palacios y conventos que explican por qué la ciudad nunca dejó de ser referencia espiritual desde la Antigüedad tardía hasta hoy.

Una ciudad que se recorre a golpe de campanario

Roma tiene una cosa maravillosa, y es que aunque hayas estado antes, siempre queda algo por ver. Un campanile que nunca habías notado, un ábside escondido detrás de un mercado, un claustro silencioso a dos pasos del tráfico. El viajero que llega con prisas se queda en lo básico; quien vuelve entiende por qué la ciudad atrapa.

Vista áerea de Roma.

Vista áerea de Roma.

/ Istock / Cristiano Fronteddu

Y es que en Roma no se trata solo de “ver iglesias”, sino de entender cómo cada templo encaja en la vida cotidiana. Muchos son refugio del ruido, otros son puntos de encuentro, otros guardan las sombras más bonitas a la caída de la tarde. Se convierten en lugares donde uno descansa, mira, respira. Y eso, en mi opinión, es tan único como precioso.

Porque Roma no se acaba nunca

Pocas ciudades tienen la capacidad de Roma para combinar solemnidad y vida a la vez. Mientras las motos cruzan las avenidas y los camareros sirven carbonaras, a dos pasos se abre una iglesia renacentista con un fresco que cambió la historia de la pintura. Por eso Roma engancha, porque mezcla lo cotidiano con lo eterno, como si quisiera recordarte que la belleza no está ahí para impresionarte, sino para acompañarte mientras caminas. Y, sí, tener más de 900 iglesias ayuda. Roma no solo es la ciudad con más templos del mundo. Es, simplemente, una ciudad que nunca deja de revelar algo nuevo.

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