La ciudad europea donde apenas se superan los 25 grados en verano: kilómetros de carriles bici y uno de los niveles de calidad de vida más altos del mundo
Temperaturas moderadas, arquitectura junto al agua y una movilidad centrada en la bicicleta convierten a esta ciudad en una de las escapadas urbanas más agradables del verano.

Copenhague, Dinamarca / Istock
Cuando en buena parte del sur de Europa el verano obliga a buscar sombra desde primera hora de la tarde, en Copenhague la temporada estival se vive de otra manera. Aquí la vida continúa en las calles, junto a los canales y sobre las bicicletas.

Vista del barrio de Stroget, en Copenhague. / Istock
Sus habitantes siguen desplazándose en bicicleta, las terrazas están llenas y los parques junto al agua se convierten en uno de los lugares favoritos para pasar el tiempo libre. La diferencia la marca el clima: las temperaturas estivales suelen situarse en torno a los 22ºC de máxima, muy por debajo de las registradas habitualmente en destinos mediterráneos.

Sara Fernández García
Pero el atractivo de la capital danesa va mucho más allá del termómetro. Arquitectura histórica, barrios de diseño contemporáneo, canales navegables y una cultura urbana centrada en los espacios públicos hacen de Copenhague una de las ciudades más agradables para descubrir durante los meses de verano.
Rápidamente entenderás por qué Copenhague aparece de forma habitual entre las primeras posiciones sobre calidad de vida, sostenibilidad y habitabilidad de rankings como el Global Liveability Index de Economist Intelligence Unit o el Quality of Life Index de Monocle, que valoran aspectos como el transporte público, los espacios verdes, la seguridad, el acceso a servicios o la planificación urbana.
Un verano suave marcado por la influencia del mar
Mientras muchos viajeros asocian el verano exclusivamente a la playa, Copenhague demuestra que también es posible disfrutar de esta estación desde otra perspectiva. Aquí el clima invita a recorrer la ciudad a pie o en bicicleta, sentarse junto a un canal o descubrir sus barrios sin que las altas temperaturas marquen el ritmo del viaje.

Christianshavn en Copenhague. / Istock
Situada entre el mar del Norte y el mar Báltico, la capital danesa disfruta de un clima oceánico que suaviza las temperaturas durante todo el año. Los meses de julio y agosto registran habitualmente máximas medias en torno a los 21 o 22ºC, mientras que las noches suelen mantenerse por debajo de los 15ºC. Aunque puede ocurrir que se den episodios de calor más intenso, las temperaturas extremas son mucho menos frecuentes que en el sur del continente.
La diferencia es evidente también en las horas de luz. En junio y julio el sol se pone cerca de las 22:00, por lo que puedes alargar los planes en tu itinerario y disfrutar durante más tiempo de las terrazas, los parques y los paseos junto al agua.
Una ciudad diseñada para moverse en bicicleta
Hablar de Copenhague es hablar de bicicletas. La capital danesa cuenta con cientos de kilómetros de carriles bici segregados y una infraestructura pensada para que desplazarse sobre dos ruedas resulte rápido, cómodo y seguro. Cada día, miles de personas utilizan la bicicleta para ir al trabajo, al colegio o simplemente para recorrer la ciudad. Es más, según el propio Ayuntamiento, más de la mitad de dichos desplazamientos hacia el centro se realizan en bicicleta.

Calle Minter Møntergade en el casco antiguo de Copenhague / Istock / Viacheslav Chernobrovin
Este tipo de movilidad forma parte de la identidad de Copenhague, y ha servido de modelo para numerosas ciudades europeas que buscan reducir el tráfico y mejorar la calidad del espacio público (como Oslo, que hace una década se propuso eliminar los coches).
Si recorres barrios como Christianshavn o paseas junto a los canales podrás comprobar por ti mismo hasta qué punto la bicicleta ocupa un papel protagonista en la vida de los vecinos.
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Canal de Nyhavn en Copenhague / Istock / urbazon
Uno de los escenarios más conocidos de la ciudad es Nyhavn. Sus antiguas casas de colores alineadas junto al canal son una de las postales más reconocibles de la capital y concentran buena parte de la actividad durante el verano. Si estás por la zona, de pronto tendrás ganas de parar tu itinerario y cambiar los planes para sentarte en una de sus terrazas y, simplemente, mirar a todo aquel que pasa mientras te tomas algo.
Muy cerca se encuentra el Palacio de Amalienborg, residencia oficial de la familia real danesa y uno de los conjuntos palaciegos más importantes del país.
Otro de los imprescindibles son los Jardines de Tivoli, inaugurados en 1843 y considerados uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo que continúan en funcionamiento. Merece la pena entrar aunque no tengas intención de montar en ninguna atracción.
Y no puedes irte de Copenhague sin visitar La Sirenita, la escultura inspirada en el cuento de Hans Christian Andersen que desde 1913 se ha convertido en uno de los grandes símbolos del país.
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