Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La ciudad europea perfecta para recorrer a pie sin cuestas ni coches eliminó el tráfico del centro hace diez años: convirtió sus calles en los espacios públicos más envidiados del norte de Europa

Una década después del inicio de su transformación urbana, Oslo sigue siendo uno de los modelos más estudiados de Europa.

La capital europea que cambió los coches por los peatones

La capital europea que cambió los coches por los peatones / Istock / William Fawcett

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Durante el siglo XX, muchas ciudades europeas se diseñaron pensando principalmente en el coche, que había llegado para mejorarnos la vida. Pero las calles se convirtieron en grandes vías de circulación, las plazas eran utilizadas como aparcamientos y los espacios públicos estaban cada vez más ocupados por el tráfico.

El distrito de St. Hanshagugen, Oslo

El distrito de St. Hanshagugen, Oslo / Istock / gaul

El coche se volvió el protagonista de una realidad que parecía difícil de cambiar. Pero no tenía porqué ser así y algunas capitales comenzaron a replantearse ese modelo, como Oslo, que hace una década inició una profunda transformación urbana destinada a devolver espacio a los peatones y reducir la presencia de vehículos privados en el centro de la ciudad.

Esta es la ciudad gallega perfecta para caminar: su casco antiguo parece sacado de una película Disney

Adriana Fernández

El proceso se desarrolló a través del denominado Car-Free 'Livability Programme', una estrategia impulsada por el Ayuntamiento de Oslo para mejorar la calidad del espacio público, favorecer la movilidad sostenible y hacer del centro un lugar más agradable para vivir y pasear. El resultado ha convertido a la capital noruega en una de las referencias europeas cuando se habla de urbanismo orientado a las personas y de ciudades especialmente cómodas para recorrer a pie.

El programa que cambió la forma de entender el centro de Oslo

La transformación comenzó a mediados de la década de 2010 y el objetivo no consistía en prohibir completamente la circulación de vehículos, sino en reducir de forma significativa la presencia de coches en las zonas más céntricas y recuperar espacio para otros usos.

El proceso se desarrolló a través del denominado Car-Free Livability Programme

El proceso se desarrolló a través del denominado Car-Free Livability Programme / Istock

Dentro del programa, se eliminaron numerosas plazas de aparcamiento en la superficie y se crearon nuevas áreas peatonales, zonas para simplemente estar, carriles para bicicletas y aparecieron otros espacios destinados a actividades culturales y sociales. El proyecto afectó especialmente al corazón de la ciudad, donde durante décadas los coches habían ocupado una parte importante del espacio disponible.

La filosofía era sencilla: si las calles dejaban de estar dominadas por el tráfico y por los coches aparcados, podrían utilizarse para funciones mucho más variadas y beneficiosas para los vecinos de la capital.

Uno de los cambios más visibles fue la desaparición progresiva de miles de plazas de aparcamiento en superficie dentro del centro urbano. Estamos tan acostumbrados a ver coches aparcados a los lados de las calles que no somos conscientes de la cantidad de espacio que se libera si se eliminan. Cuando se quitaron de esas zonas, el espacio que dejaron se destinó a nuevos usos que transformaron por completo la experiencia de caminar por la ciudad. Donde antes había filas de vehículos aparecieron bancos, terrazas, jardines o aparcamientos para bicicletas. Así se conseguía convertir las calles en lugares donde poder quedarse y no únicamente en espacios de paso, como ocurre en tantos otras ciudades dominadas por los coches. Al espacio ganado se suma otro gran beneficio para los locales: la gran reducción del ruido que ocasiona el tráfico.

Pese a que la idea es potenciar que la ciudad sea caminable, el transporte público sigue desempeñando un papel fundamental y hay determinados vehículos que pueden seguir accediendo a algunas zonas, pero la sensación para los viajeros es muy distinta a la que existía hace apenas unos años.

Una ciudad especialmente cómoda para recorrer caminando

Buena parte del atractivo de Oslo es precisamente la facilidad con la que puede recorrerse a pie. El centro concentra numerosos puntos turísticos relativamente próximos entre sí, lo que te permite descubrir gran parte de la ciudad caminando tranquilamente en un par de días.

Parque de Esculturas de Vigeland en la ciudad de Oslo

Parque de Esculturas de Vigeland en la ciudad de Oslo / Istock / t

Pasea entre la zona de la estación central hasta el frente marítimo, pasando por las calles comerciales y culturales, para disfrutar de muchos de los principales puntos de interés de la ciudad. Además, y aunque existen barrios con mayores desniveles en otras zonas de la ciudad, muchas de las áreas más visitadas se encuentran junto al fiordo, por lo que es muy agradabe caminar tengas la edad que tengas sin cansarte.

Un modelo urbano observado desde toda Europa

Esta recuperación del espacio público ha sido uno de los factores que más han influido en la imagen contemporánea de Oslo y en su reputación internacional como ciudad habitable. Por ello, la experiencia de Oslo ha despertado el interés de urbanistas, administraciones y especialistas en movilidad de numerosos países. Aunque cada ciudad presenta características diferentes y no existen soluciones universales, el caso noruego suele aparecer como ejemplo de cómo recuperar espacio público sin renunciar a la actividad económica ni a la funcionalidad urbana.