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La ciudad europea perfecta para los mayores de 70 años: repleta de palacios, museos y jardines, dispone de una red de transporte público excelente y es la capital europea de la música

La edad es solo un número que no debe limitarnos, pero a la hora de viajar hay destinos mucho más accesibles que otros, como esta preciosa ciudad.

Es la ciudad perfecta para viajar en cualquier época del año, porque siempre tiene encanto

Es la ciudad perfecta para viajar en cualquier época del año, porque siempre tiene encanto / Istock

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Viajar es algo que nunca nadie debería dejar de hacer, ni a los 60, ni a los 70, ni a los 80. Aunque es cierto que hay ciudades que son mucho más agradecidas para viajeros mayores, ya sea por accesibilidad o por los planes que ofrecen. La cuna de Mozart, Beethoven o Strauss, capital de la música europea y una de las tres capitales imperiales es una de esas urbes tan maravillosas. Viena, capital de Austria, se convertirá en tu destino para las próximas vacaciones.

La plaza Maria-Therezian Platz al amanecer en Viena

La plaza Maria-Therezian Platz al amanecer en Viena / Istock / Kampebane

Ubicada a orillas del Danubio, Viena se caracteriza por contar con un extensísimo patrimonio cultural, histórico y monumental; además de considerarse una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo. Esto, sumado a una red de transporte público excelente, hace que sea especialmente atractiva para esos turistas que ya empiezan a pensar que los viajes no están hechos para ellos. Solo con pisar la ciudad una vez, se darán cuenta de que eso no es verdad.

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Entre palacios y otros edificios míticos

Se suele decir que dos días son suficientes para conocerla, pero si quieres empaparte de su esencia, es recomendable quedarse al menos cinco. Entre sus muchísimos monumentos, destacan algunos como el Palacio Schönbrunn, uno de los más bonitos del continente. Se erigió en el siglo XVII y funcionó como residencia de verano para la aristocracia, albergando incluso a Sissí Emperatriz. Sus jardines impresionan tanto como sus salones, decorados con auténtico lujo.

La fachada del Palacio Schönbrunn

La fachada del Palacio Schönbrunn / Istock / miluxian

Otro palacio alucinante es el Palacio Hofburg, que perteneció a la familia real de los Habsburgo hasta 1918, durante más de seis siglos. Se trata de un conjunto arquitectónico es alberga museos, una iglesia, la Biblioteca Nacional Austriaca -una de las más bonitas del mundo que tiene incluso la Biblia de Gutenberg original- y la Escuela de Invierno de Equitación, con más de 400 años de antigüedad, siendo una de las más emblemáticas a nivel internacional.

El interior de la Biblioteca Nacional Austriaca

El interior de la Biblioteca Nacional Austriaca / Istock / travelview

Aunque no es un palacio, la Ópera de Viena es uno de los templos musicales más relevantes del planeta. En el exterior, un edificio renacentista, y en el interior, un auditorio con casi 3.000 plazas, una espectacular escalinata de mármol, el Salón del Té, la Sala de Mármol o el vestíbulo. Un auténtico paraíso para los amantes de la música clásica, que pueden aprovechar para asistir a alguno de los conciertos programados para los días en que se visite la ciudad.

La vida de Viena

Pero donde se vive realmente la Viena más real es en lugares como el mercado Naschmarkt, el más antiguo de la ciudad que lleva funcionando desde el siglo XVI. Abre a las seis de la mañana y tiene hasta 120 puestos que venden productos frescos de proximidad. Además de restaurantes donde probar comida de todos los rincones del mundo, incluyendo la propia: salchichas típicas, apfelstrudel o tarta de manzana, schnitzel o escalope, entre otros platos.

Los alrededores del mercado Naschmarkt

Los alrededores del mercado Naschmarkt / Istock / Oleg Albinsky

A unos pocos minutos a pie se encuentra la iglesia de San Carlos Borromeo, construida durante el reinado del emperador Carlos VI. Lo que más destaca es su fachada, flanqueada por dos columnas de 47 metros y coronada por una cúpula verde muy ortodoxa. Otra parte de la vida vienesa se vive en las cafeterías, desde el emblemático Café Sacher hasta otras menos conocidas. Allí, en la planta baja del Hotel Sacher, sirven la receta original de la mítica tarta Sacher.

La tarta Sacher que se sirve en el Café Sacher

La tarta Sacher que se sirve en el Café Sacher / Istock / serts

La Catedral de San Esteban, la casa de Mozart, el Reloj Anker o la cripta de los Capuchinos son otros lugares muy curiosos que merecen una visita en la capital austriaca. Paseando por calles como Graben, Kohlmarkt o Kärntner se respira el espíritu lujoso y cultural de Viena, entre fuentes, tiendas, esculturas, grandes monumentos y edificios impresionantes. Viena es una ciudad que puede verse en dos días, pero no son suficientes para descubrir todo lo que tiene que ofrecer.