La ciudad del este de Europa que inspiró a figuras como Dumas o Chaikovski: capital de una antigua república soviética, maravilla a todos aquellos que la visitan
Su impresionante patrimonio histórico y cultural, sumado a la calidez de sus gentes, hacen de ésta una de las ciudades más cosmopolitas del Cáucaso.

Uno de los rincones menos conocidos de Europa para los viajeros es la zona este del continente, formada principalmente por países que en su pasado formaron parte de la extinta Unión Soviética. Aunque países como Croacia o Albania reciben más y más visitantes cada año que pasa, sigue habiendo países, un poco más al este, que todavía no han dado ese salto a los destinos “mainstream”.

Nos referimos a los países que se extienden a lo largo de la zona del Cáucaso, ubicada en el límite entre la Europa Oriental y la Asia Occidental, enclavada entre los mares Negro y Caspio.
Una maravilla desconocida
Uno de los países que componen el Cáucaso es Georgia, país que hasta 1991 formó parte de la Unión Soviética, y cuya capital es Tiflis, llamada Tbilisi en georgiano.
Con una población de 1,3 millones de habitantes, Tbilisi goza de uno de los patrimonios históricos más interesantes de la región. A lo largo de la historia, han sido varias figuras importantes las que han pasado por aquí, como el compositor Chaikovski, que compuso algunas de sus mayores obras en esta ciudad, o el escritor Alejandro Dumas, quien escribió un libro relatando sus viajes por la región del Cáucaso, poniendo un especial énfasis en Georgia.
Día 1
Lo básico para conocer mejor esta ciudad es perderse por las calles de su casco antiguo. Es aquí donde está la Plaza de la Libertad, centro neurálgico de la ciudad y en el centro de la cual se eleva la estatua dorada de San Jorge. Colindantes a la plaza se encuentran dos de los museos más destacados de la ciudad (el Museo de Arte de Georgia y el Museo Nacional), además del Parlamento de Georgia.
A diez minutos, siguiendo la calle Aleksander Pushkin, se llega a la curiosa Torre del Reloj, construida en 2010 junto al Museo de las Marionetas. Justo al lado de la torre se erige la que se considera la iglesia más antigua de toda Georgia, la Basílica de Anchiskhati, datada del siglo VI y que en su interior alberga unos hermosos frescos.

Si quieres cruzar el río Kura, que transcurre por detrás de la iglesia, puedes ir hasta el Puente de la Paz, un puente peatonal de 150 metros que crea un interesante contraste entre lo moderno y lo antiguo.
Otras iglesias que puedes visitar son la Catedral de la Dormición de Sioni, una catedral ortodoxa construida entre los siglos VI y VII; o la mezquita Jumah, una de las pocas del mundo donde chiítas y suníes rezan juntos.

Día 2
Las mejores vistas de la ciudad se obtienen desde la fortaleza de Narikala, situada en lo alto de una de las muchas colinas que rodean Tbilisi. El monumento más conocido de Tbilisi, llamado por su gente “el corazón y alma de la ciudad”, fue construida en el siglo IV, y en su interior alberga la Iglesia de San Nicolás.
Bajando de la fortaleza te puedes acercar a la Madre de Georgia, una imponente estatua de 20 metros de altura construida en aluminio, la cual representa a una mujer en cuya mano izquierda sostiene una copa de vino en saludo a los amigos, y cuya mano derecha agarra una espada para los enemigos.

Ideal para hacer un picnic es el Jardín Botánico, que se encuentra en las vecindades de la fortaleza y la Madre de Georgia. Creado en el año 1845 y con más de 3.500 especies de plantas y flores, tiene hermosas cascadas y caminos.
Al otro lado del río se extiende el barrio de Avlabari, uno de los más modernos de la ciudad y donde se encuentran monumentos tan importantes como la Catedral de las Santísima Trinidad de Tbilisi, construida para conmemorar los 1.500 años de la Iglesia ortodoxa de Georgia; la Iglesia Metekhi, construida en el siglo XIII al borde de un pequeño acantilado sobre el río; o la Iglesia del Evangelio Rojo, una iglesia armenia en ruinas del siglo XVIII.

Día 3
Además del Parlamento, a lo largo de la Avenida Rustaveli se ubican edificios tan importantes como el Teatro de Ópera y Ballet de Paliashvili, de estilo mauriciano, y la Iglesia de Kashveti, construida en 1910 y dedicada a San Jorge.
Conocido también como el Memorial de la Historia de Georgia, la Crónica de Georgia es un monumento compuesto por varios pilares de dimensiones gigantescas en cuyas superficies hay esculpidas imágenes de la historia imperial de Georgia, así como el papel del cristianismo en el país.
Para terminar el viaje recordando un poco la historia, puedes visitar los diferentes monumentos reminiscentes de la época soviética de la ciudad. Así, podrás descubrir estatuas como las de la Georgia Expo, el teleférico de Vake que lleva hasta el Lago Tortuga, o el famoso conjunto de tres edificios conectados por un puente metálico.
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