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La ciudad que enamoró a Descartes está llena de canales, y no es Venecia: “¿Qué otro lugar elegir en todo el resto del mundo en el que se pueda disfrutar de una libertad tan completa?”

Epicentro de la cultura y la sostenibilidad, hoy en día es una de las ciudades más caras de toda Europa.

La ciudad que enamoró a Descartes está llena de canales, y no es Venecia

La ciudad que enamoró a Descartes está llena de canales, y no es Venecia / Istock

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Hay una ciudad en el norte de Europaque enamora. Y no es nuevo. Su poder de atracción nos lleva hasta el siglo XVII, una época en la que vivió su particular época gloriosa, tan vibrante que no pasó desapercibida para los ilustrados y literatos de la época. Hablamos de Ámsterdam, pero vayamos por partes. 

La ciudad del norte de Europa que enamora de un solo vistazo.

La ciudad del norte de Europa que enamora de un solo vistazo. / Istock

Ámsterdam es una ciudad europea construida sobre canales, caracterizada por su historia mercantil, su diversidad cultural, su tradición artística y su estilo de vida abierto y moderno. Hasta ahí todos de acuerdo. Se suele decir que es una de las ciudades más tolerantes y liberales de toda Europa (su popular barrio Rojo es uno de los grandes símbolos al respecto). Pero si por algo es famosa hoy en día, es por su apuesta por la sostenibilidad y la movilidad sin contaminación: la bicicleta es el principal medio de transporte. Tanto es así, que los datos oficiales hablan de que ya hay más bicicletas que personas en Ámsterdam (¡más de 900.000 bicis!).

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Sara Fernández García

La Venecia del norte

Solo hay un aspecto capaz de competir en popularidad con las bicicletas, y es su ambiciosa e histórica red de canales. Conocida como la Venecia del norte, esta ciudad anfibia cuenta con una red formada por unos 165 canales que, además de ser patrimonio histórico, supone una red de vías de transporte fundamentales y todo un icono de su famosa arquitectura. 

Su red de canales es todo un icono de la ciudad.

Su red de canales es todo un icono de la ciudad. / Istock

La existencia de esta fed de vías acuáticas se remonta al siglo XVII y es uno de sus rasgos más distintivos. Se construyó precisamente en ese momento en el que Ámsterdam alcanzó gran prosperidad, convirtiéndosse en el gran centro histórico y comercial europeo. Y también cultural. Porque fueron muchos los artistas que se acercaron hasta la ciudad de los Países Bajos, atraídos por ese carácter abierto y transformador. Y uno de ellos fue Descartes 

Era la Edad de Oro de Ámsterdam, y la ciudad se estaba transformando de un modesto pueblo de pescadores al próspero centro financiero y comercial del mundo. Era una época en la que la ciudad se convirtió en la metrópoli más rica de Europa, gracias en parte a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, lo que marcó una era de dominio económico, artístico y científico. 

La bicicleta es el principal medio de transporte.

La bicicleta es el principal medio de transporte. / Istock / SERDAR YAGCI

La vida en la ciudad se caracterizaba por su rápida expansión, por su ingeniería de vanguardia por su efervescencia cultural. Coincidía la construcción de los canales, ese gran hito de la ingeniería hidráulica de la época, la expansión de la ciudad hacia terrenos ganados al agua (de ahí su carácter anfibio) y la importancia de la tolerancia y la intelectualidad. 

Epicentro de la cultura y refugio de intelectuales

Mientras el resto de Europa sufría guerras religiosas, Ámsterdam se convirtió en refugio de intelectuales, además de ser el hogar elegido por destacados maestros de la pintura, como Rembrandt. Todo ello explica la nueva identidad que comenzó a formarse la ciudad y que no pasó desapercibida para el filósofo durante su estancia en Ámsterdam. 

El siglo XVII fue el gran momento de expansión de la ciudad.

El siglo XVII fue el gran momento de expansión de la ciudad. / Istock

En una carta que Descartes envió a su amigo el literato Balzac en 1631, decía: “¿Qué otro lugar elegir en todo el resto del mundo en el que se pueda disfrutar de una libertad tan completa, en el que se pueda dormir con menos inquietud, en el que haya tantos ejércitos vigilantes dispuestos a protegernos, en el que los venenos, las calumnias y las traiciones sean menos conocidos y en el que se haya mantenido más viva la inocencia de nuestros antepasados ?[…] ¿Existe otro país en el que se pueda gozar de una libertad tan completa?”. 

Hoy, Ámsterdam sigue siendo todo un reclamo. Es uno de los focos de cultura y arte más importantes de Europa, hogar de instituciones de prestigio como Rijksmuseum, el Museo Van Gogh y la Casa de Ana Frank. Por contra, es una de las ciudades más caras de toda Europa, donde el coste de alojamiento y gastronomía es bastante elevado. Algo que no frena la llegada masiva de turistas casi cada día.