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La ciudad más desapercibida de Italia es la favorita de los jóvenes: supersticiosa, vibrante, y con el segundo museo egipcio más importante del mundo, esconde la reliquia por excelencia del cristianismo

La antigua capital del Piamonte combina un rico patrimonio histórico con una vibrante vida moderna, atrayendo a jóvenes estudiantes y curiosos de lo inexplicable.

Turín se reafirma como la primera capital de Italia con su belleza, tradición e historia.

Turín se reafirma como la primera capital de Italia con su belleza, tradición e historia. / Istock

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Cuando pensamos en Italia son Roma, Florencia o Venecia quienes llenan los itinerarios clásicos a través de grandes iconos como el Coliseo, los canales o la catedral, todos ellos destinos que, muchas veces sin haber visto, ya resuenan en nuestro imaginario. Sin embargo, al otro lado de los Alpes, en el norte del país, Italia esconde la primera capital del Piamonte y cuna de la Casa de Saboya: Turín, una ciudad elegante, discreta y viva que ha sabido crear un puente entre su infinita historia y la curiosidad de dos leyendas que se disputan el trono de lo inexplicable: la magia y un sudario que lleva dos milenios desafiando a la ciencia.

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Adriana Fernández

Para aquellos que la conozcan o ya les suene su nombre, Turín no es solo la ciudad del Fiat, del Juventus o la cuna del vermut, sino que hoy se ha convertido además en el nuevo mundo de las generaciones más jóvenes que ya la marcan como favorita en los destinos erasmus gracias a la mezcla de riqueza cultural y la practicidad de su vida cotidiana, vibrante, activa y con una oferta infinita de opciones a ambos lados del río Po.

Turín (Torino) hermosa vista sobre el río Po al atardecer.

Turín (Torino) hermosa vista sobre el río Po al atardecer. / Istock

La antigua capital del Piamonte

Delimitando la frontera con Francia y Suiza, la ciudad de Turín se enclava en la región piamontesa, una de las 20 en total en que se organiza Italia —algunas sobradamente conocidas son Lombardía, con capital en Milán; el Véneto, capital Venecia; la Toscana, con centro en Florencia; o Lacio, cuya ciudad principal es Roma—. Además de la relevancia geográfica, esta fue durante siglos sede de la Casa de Saboya, una de las dinastías más antiguas de Europa, con una importancia histórica mayúscula por ser quienes lideraron el proceso de unificación de Italia en el siglo XIX, haciendo a la ciudad capital mucho antes de Florencia o Roma.

Palazzo Carignano, antigua residencia de la Casa de Saboya.

Palazzo Carignano, antigua residencia de la Casa de Saboya. / Istock

Es debido a esta evolución histórica que Turín conserva la elegancia de la que en tiempos fue todo, y las fachadas, las calles y su patrimonio son prueba de su magnitud.

Galleria Subalpina, Turín.

Galleria Subalpina, Turín. / Istock

El centro histórico conserva uno de los conjuntos de soportales porticados más extensos de Europa, con casi 18 kilómetros bajo los que resguardarse mientras se pasea entre cafeterías centenarias, excusados en que, en caso de que el monarca quisiera pasear sus calles, siempre permaneciese cubierto.

Vida callejera de Turín.

Vida callejera de Turín. / Istock / Fani Kurti

La Piazza San Carlo, llamada "el salón de la ciudad", concentra un impresionante espectáculo de barroco, mientras que el Palazzo Reale y el Palazzo Madama recuerdan los siglos de poder y grandeza de la Casa de Saboya. Pero sobre todos ellos se eleva la Mole Antonelliana, una monumental mole de casi 168 metros de altura que recoge el Museo Nacional del Cine en un despliegue neoclásico y neogótico, bajo la “aguja de Italia”.

Vista aérea de la Mole Antonelliana, Turín.

Vista aérea de la Mole Antonelliana, Turín. / Istock / a

La estructura cuenta con un mirador panorámico que deja los Alpes como telón de fondo, desde el que se divisa la ciudad al completo y, en ella, dos de sus grandes encantos: por un lado, la Catedral Metropolitana de San Juan Bautista, sepulcro y descanso de la Sábana Santa, la reliquia que ha hecho de Turín una ciudad de fe y misterio.

Vista de la Capilla Santa del Sudario dentro de la Catedral de Turín

Vista de la Capilla Santa del Sudario dentro de la Catedral de Turín / Istock / Alessandro Cristiano

Por el otro, el Museo Egizio, el museo egipcio de Turín, un espacio que por sí solo ya justifica el viaje. Considerado por los expertos como el segundo museo más importante del mundo sobre el antiguo Egipto, por detrás del de El Cairo y por delante de instituciones tan reputadas como el British Museum de Londres —cuya colección es más extensa pero no supera a este en este tramo de la historia—, reúne en sus cuatro plantas más de 40.000 piezas y cinco milenios de civilización, desde sarcófagos y momias reales hasta una de las colecciones de papiros más estudiadas del planeta.

Visitas, precio y guías

El Museo Egizio abre con horario de 9.00 a 14.00 los lunes y 9.00 a 18.30 de martes a domingo, con precios de 18 euros en entrada general; 15 para mayores de 70 años y periodistas; 3 euros en caso de ser estudiantes o universitarios y un euro para aquellos entre 6 y 14 años.

Asimismo, las visitas guiadas ascienden desde 95 euros mas el precio del billete por 60 minutos de visita en lengua extranjera, hasta 240 minutos por 260 euros, mas entrada, con opciones intermedias de 90, 120 y 180 minutos por 120, 145 y 200 euros respectivamente, siempre con entrada a parte.

Museo Egizio, Turín

Museo Egizio, Turín / © MUSEO EGIZIO, Torino 2018

Milagros y Leyendas de Turín

Si Santiago de Compostela guarda la tumba del Apóstol, Turín es cuna también de su propio enigma religioso: la Sábana Santa, el pedazo de lino que, según la historia católica, envolvió el cuerpo de Jesús tras ser crucificado y en el que ha quedado impresa la silueta de un hombre torturado.

La reliquia no se expone de forma permanente, y en su lugar una réplica reproduce su misma imagen, pero su capilla y el museo dedicado a su estudio, el Museo della Sindone, permanecen abiertos durante todo el año, siendo parada obligada para entender el misterio que rodea esta ciudad.

Capilla del Santo Sudario.

Capilla del Santo Sudario. / Istock / t

Asimismo, y según cuentan las historias, la capital piamontesa forma parte de un entramado mágico en el que, se dice, es vértice del llamado "triángulo de la magia blanca" —junto a las ciudades de Lyon y Praga—, mientras que, al mismo tiempo, se considera también vértice del "triángulo de la magia negra" —junto a Londres y San Francisco—, en una dualidad esotérica que atrae a miles de curiosos cada año para conocer sus secretos.

La leyenda cuenta que bajo las calles de Turín se entrecruzan corrientes de energía positiva y negativa, y que el propio trazado de la ciudad, marcado por el pasado romano de la región —y con él, su trazado urbanístico—, es un diseño pensado para canalizar fuerzas ocultas. De esta forma, la Piazza Statuto, con su monumento al Frejus, es señalada por los turineses como la puerta de entrada al inframundo, mientras que la Piazza San Carlo sería su contrapunto positivo.

Piazza Statuto y Fontana del Frejus, Turín.

Piazza Statuto y Fontana del Frejus, Turín. / Istock

Y si no quieres perder detalle sobre los misterios de la ciudad, Somewhere Tours & Events ofrece visitas guiadas con las que descubrir los secretos de la ciudad, además de otras visitas impresionantes al patrimonio turinés, como el Palacio Real, que podrás recorrer a puerta cerrada a última hora del día, terminando con una cena en las antiguas cocinas del edificio en el tour “Turín: Todo en una noche".

Fachada principal del Palacio Real de Turín

Fachada principal del Palacio Real de Turín / Istock

Una ciudad para saborear

Más allá de leyendas y reliquias, y sin olvidar su historia, tradición y patrimonio, una de las razones que explica la fama de la ciudad es su escenario gastronómico, rival de su vecina Milán, y el orgullo de ser la cuna del vermut y algunas de las cafeterías históricas más bonitas de Europa, como el Caffè San Carlo o el Caffè Al Bicerin, donde se inventó la bebida homónima que mezcla café, chocolate y nata.

Bicerin con torta, Turín.

Bicerin con torta, Turín. / Istock / t

Así, esta tradición culinaria se mantiene y asegura gracias a iniciativas como el circuito Mangèbin, una red de restaurantes que garantizan que el 60 % de los platos sean piamonteses, en un proyecto de la Cámara de Comercio (https://turismotorino.org/it/visita/cosa-fare-e-vedere/enogastronomia/mangebin)en colaboración con Turismo Torino e Provincia (www.turismotorino.it ).  

Piazza Castello, Turín

Piazza Castello, Turín / Istock / t

De esta forma, entre el aperitivo al atardecer en Piazza Vittorio Veneto, el paseo bajo la belleza de fachadas porticadas y la sombra alargada de la Mole proyectada sobre el río Po, Turín se eleva como el destino italiano que muchos aún desconocen y otros tantos ya veneran: una ciudad donde la ciencia, la fe y la superstición conviven en las mismas calles, en la que tu próximo viaje puede empezar entre faraones y terminar buscando energías, cuatro vermuts más tarde, a la vuelta de la próxima Piazza.