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La ciudad a un paso de España que parece un paseo por una película de Wes Anderson: casas de colores con vistas al mar y playas paradisíacas

Cascais pasó de ser un pueblo pesquero a un destino de veraneo ligado a la monarquía portuguesa.

Faro de Santa Marta en Cascais

Faro de Santa Marta en Cascais / Istock

Si te apetece una escapada cercana a España, pero con un ambiente distinto y sin complicaciones, Cascais puede ser una de las opciones más completas en la costa portuguesa. Está lo suficientemente cerca de Lisboa como para llegar en menos de una hora, pero mantiene una identidad propia que la diferencia de la capital.

Cascais está muy cerca de Lisboa

Cascais está muy cerca de Lisboa / Istock / t

Además de la diferencia estética, aquí el ritmo es mucho más pausado y puedes difrutar de Cascais sin las prisas de tener que ir de un lado a otro buscando el enésimo punto turístico del que te han hablado o has visto en redes sociales.

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Redacción Viajar

Un pasado ligado a la realeza portuguesa

El desarrollo de Cascais como destino de veraneo tiene un punto de inflexión claro. En 1870, el rey Luís I de Portugal decidió instalar aquí su residencia estival, lo que atrajo a la aristocracia y transformó el antiguo pueblo pesquero en un lugar frecuentado por la corte. También fue meca de la clase alta portuguesa, de familias reales europeas (incluida la española) y refugio de famosos, aunque hoy en día ha perdido esa categoría de destino de la jet-set.

Esa etapa dejó huella en la arquitectura. A lo largo del municipio encontrarás villas y edificios vinculados a ese periodo aristocrático, muchos de ellos adaptados hoy a otros usos. Uno de los ejemplos más visibles es la Ciudadela de Cascais, una antigua fortificación que terminó integrándose en ese entorno más residencial pese a que se construyera entre los siglos XV y XVII para defender la costa.

Casas de colores y paseos junto al mar

Uno de los rasgos más reconocibles de Cascais es la relación con el mar, y el tipo de edificios que tienen sus calles (de un material y altura similar) hace que el conjunto resulte bastante uniforme y la postal sea aún más bonita. Las fachadas combinan colores en tonos pastel, detalles en azulejo y elementos tradicionales portugueses. Todo evoca una estética que te hace pensar que estás dentro de una película de Wes Anderson.

Barcos de pesca fondeado en Cascais

Barcos de pesca fondeado en Cascais / Istock / t

El paseo marítimo es el mejor lugar para recorrer esa transición entre lo urbano y lo natural. Siguiendo el recorrido, te aconsejamos que llegues a puntos como Boca do Inferno, donde el Atlántico rompe contra la roca con bastante fuerza.

Playas y entorno natural

El litoral de Cascais permite encontrar situaciones muy distintas en pocos kilómetros. En el centro, Praia da Rainha destaca por su tamaño reducido y su ubicación entre edificios, siendo una de las más fotografiadas.

Praia da Rainha en Cascais

Praia da Rainha en Cascais / Istock / Artur Bogacki

En cambio, si te alejas hacia el norte en dirección a Sintra, el paisaje se abre en lugares como Praia do Guincho, que es una playa amplia, expuesta al viento y donde se suele divisar a gente haciendo surf.

Cómo encajar la visita como una escapada desde Lisboa

Uno de los puntos más prácticos de de esta villa de 200.000 habitantes es su conexión con Lisboa. El tren que une ambas localidades sigue la línea de la costa y permite llegar en unos 40 minutos sin necesidad de alquilar un coche. El trayecto atraviesa zonas como Estoril y distintos puntos del litoral, por lo que puedes ver distintos paisajes desde la comodidad de tu asiento.

Por esa cercanía, es habitual combinar la visita con otros destinos próximos como Sintra, donde el paisaje cambia completamente hacia un entorno más montañoso y lleno de castillos.

Aunque puedes recorrer Cascais en un solo día desde Lisboa, centrando la visita en el casco urbano y alguna playa cercana, la ciudad también admite una estancia más larga si quieres explorar la costa con calma.