La ciudad centroeuropea que deberías visitar este invierno: una escapada musical a orillas del Danubio
Una de las urbes más bonitas de Europa, cuenta con un importantísimo patrimonio cultural y artístico.

Cada una de las ciudades de Europa tiene su propia personalidad, la cual se ha ido conformando a lo largo de los siglos a partir de las muchas y diferentes culturas que las han ido habitando, así como los varios movimientos artísticos que han ido surgiendo a lo largo de la historia, los cuales evolucionaron por caminos muy distintos dependiendo de la zona.

En el centro del continente, al pie de los Alpes, se halla una ciudad de gran belleza, cuya atmósfera es capaz de transmitir a aquel que pasea por su calles toda su historia con el más mínimo detalle.
Ciudad de gran relevancia
Fundada por los romanos en el siglo I d.C. con el nombre de Vindobona, la ciudad de Viena ha sido, desde su nacimiento, una de las principales ciudades de Europa; no solo fue testigo del auge de poder de la Casa de Habsburgo alrededor del continente, sino que también ha sido el principal escenario de varias guerras y batallas, así como una de las capitales musicales del mundo.

Con una población de más de 2 millones de habitantes, y una extensión de 415 kilómetros cuadrados, Viena es una ciudad ideal para conocer durante un fin de semana largo.
Día 1
El Palacio de Hofburg, residencia de invierno de los Habsburgo hasta 1918, es quizás el edificio más conocido de la ciudad. En el corazón de la ciudad, en su interior alberga el museo de Sissi, la última gran emperatriz europea; la Biblioteca Nacional de Austria, con todo tipo de manuscritos, partituras y libros antiguos; o la Escuela Española de Equitación, con 400 años de historia.
A diez minutos del palacio, el Kaisergruft se halla justo debajo de la Iglesia de los Capuchinos. Aquí reposan, dentro de sarcófagos detalladamente decorados, los restos de muchos de los miembros de la Casa de Habsburgo, como Francisco José I o la misma Sissi.

Otro símbolo de la ciudad es la Catedral de San Esteban, un templo gótico edificado en el siglo XII coronado por una imponente torre en forma de aguja. Pero el elemento más destacado es su tejado, decorado con un mosaico de más de 250.000 azulejos. Como dato curioso, fue aquí donde se celebraron la boda y el funeral de Mozart.
Para terminar el día, un paseo por el Stadtpark es la mejor opción para bajar revoluciones. Inaugurado en 1862, estos jardines de estilo inglés cuentan con varios monumentos y estatuas, y es el principal pulmón verde de la ciudad.

Día 2
Para un día cultural, puedes empezar por el Palacio Belvedere. Llaman la atención sus maravillosos jardines y fachadas barrocas; pero en su interior se encuentra algo de muchísimo más valor, pues es aquí donde se expone el hermoso “El Beso” de Gustav Klimt. Junto a esta gran obra maestra, el Museo de Arte Barroco, la Galería de Arte Austríaco y el Museo de Arte Medieval, exponen muchísimas más obras.
A una media hora andando está el Museo de Historia del Arte, uno de los primeros museos de bellas artes del mundo. En él se exponen obras de artistas como El Bosco, van Eyck, Velázquez, o Caravaggio.

Un imprescindible de la ciudad es su teatro de la ópera, uno de los mayores templos operísticos del mundo. Después de maravillarte con su fachada, puedes descubrir su interior con una de las muchas visitas guiadas que ofrecen. Incluso con un poco de suerte, puedes intentar conseguir entradas para ver una de las óperas.
Siguiendo con la música, la Mozarthaus, en el número 5 de la calle Domgasse, es la única de las residencias en las que vivió el genio de la música que todavía se conservan. En su interior, dispuesto a modo de museo, podrás descubrir más acerca de la vida de esta importantísima figura de la historia de la música.

Una muy buena manera para terminar el día podría ser asistiendo a un concierto en la Musikverein, en cuya Sala Dorada se celebra el famosísimo concierto de Año Nuevo.
Día 3
En las afueras de la ciudad encontrarás el Palacio de Schönbrunn, residencia veraniega de los Habsburgo construida en el siglo XVII. Considerado el Versalles austríaco, podrás pasear por sus espectaculares jardines, los cuales fueron declarados, junto con el palacio, Patrimonio de la Humanidad.

Fundado en el siglo XVI y con más de cien paradas, el Naschmarkt es el mercado más popular de la ciudad. Aquí encontrarás todo tipo de alimentos y víveres, así como flores o objetos para regalo.
Después de un paseo de unos 25 minutos llegarás hasta el reloj Anker, cuyas figuras de 12 personajes históricos desfilan a las horas en punto. Lo ideal es visitar el reloj a las 12 en punto del mediodía, cuando todos los personajes desfilan juntos.

De gran belleza es el Rathaus, el ayuntamiento, un imponente edificio de estilo neogótico donde se encuentra la Biblioteca Nacional y Municipal, y el cual se puede visitar de manera gratuita.
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