La ciudad que todo el mundo debería visitar en 2026 tiene una mezquita del siglo VIII, ruinas de una antigua ciudad fenicia y un centro histórico Patrimonio de la Humanidad
Una de las ciudades más bonitas de todo el Mediterráneo, es perfecta para una escapada.

El mar Mediterráneo es una de las zonas más multiculturales de todo el mundo; no solo baña las costas de tres de los continentes, sino que en estas mismas costas hay muchísimos países cuyas culturas también varían drásticamente de uno al otro. Y, ¿hay algo más enriquecedor que diferentes culturas conviviendo en un mismo lugar?

A pesar de las diferencias significativas, el movimiento de civilizaciones por las costas mediterráneas a lo largo de la historia ha ayudado también a crear similitudes entre regiones, ya sea por la herencia de las épocas griega y romana, como por el constante comercio que los diferentes pueblos que habitaban este maravilloso mar establecieron desde tiempos inmemorables.
Junto a la costa del sur del Mediterráneo se extiende una ciudad de belleza casi inconcebible, una ciudad por la que, a través de los siglos, han ido pasando diferentes culturas y civilizaciones, de las cuales hoy día todavía se conservan algunas huellas.
Centro comercial del Magreb
Entre la inmensidad de los países de Argelia y Libia, Túnez (oficialmente República Tunecina) se extiende como un país de dimensiones más modestas, pero cuyo encanto hace que esté a la misma altura que sus vecinos. A unos cinco kilómetros de la costa en el norte del país se erige la capital, también llamada Túnez, que desde el siglo XIII ha ejercido como el principal centro de comercio del Magreb.

Con un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979, la ciudad de Túnez ha visto pasar un sinfín de civilizaciones como los fenicios o los romanos. De esta manera, en la actualidad conviven perfectamente las huellas del pasado con la modernidad de los tiempos actuales, hecho que hace de ésta una ciudad imprescindible de descubrir.
La Medina
Fundada en el siglo VII y conformada por estrechas y coloridas calles llenas de vida, la Medina es el verdadero corazón de la ciudad. Conocida también con el sobrenombre de Puerta del Mar y construida a mediados del siglo XIX, Bab el-Bhar sirve como puerta de entrada a la ciudad antigua. Es aquí donde podrás visitar la mezquita Zitouna (literalmente mezquita del olivo), el templo islámico más antiguo del país y una de las universidades de mayor importancia del mundo árabe.

En este hermoso barrio también podrás descubrir uno de los secretos mejor guardados de la ciudad: Tourbet El Bey, un mausoleo de estilo predominantemente otomano donde descansan los restos de los miembros de la dinastía husainí, que gobernó entre los siglos XVIII y XX.
Museo del Bardo
Ubicado en un antiguo palacio beylical, se trata del segundo museo más grande de todo el continente africano, y uno de los más impresionantes que puedes visitar en todo el mundo. Inaugurado en 1888, el museo alberga la mayor colección del mundo de mosaicos romanos, los cuales se mantienen en un excelente estado de conservación. Así, a través de las diferentes salas que se abren en las tres plantas que tiene el edificio, la visita al museo es como un viaje al pasado, con escenas mitológicas, paisajes y retratos de una belleza casi imposible.

Ville Nouvelle
Construido durante la época de colonización francesa en Túnez, el núcleo principal del antiguo distrito colonial es la Avenida Habib Bourguiba, una extensa calle bordeada por grandes árboles y repleta de cafeterías y restaurantes donde los tunecinos se reúnen para tomar algo. El barrio alberga una confluencia perfecta entre edificios coloniales y poscoloniales, como los edificios gubernamentales de inspiración europea, o el ingenioso Hotel du Lac con forma de pirámide invertida, como si se tratara de un pájaro extendiendo sus alas.
El mayor edificio de la época colonial que se conserva es la catedral de San Vicente de Paúl, construida en 1893 en estilos morisco, gótico y neobizantino en conmemoración de la dominación francesa del país. Ya de la época poscolonial, en la plaza del 14 de enero se erige la Torre del Reloj, construida en conmemoración de la independencia del país y como símbolo de su era moderna.
Sidi Bou Said
A unos 20 minutos al norte de la ciudad se encuentra este pequeño pueblo costero de fachadas blancas y puertas azules. Conocido como el Santorini tunecino, muchas de sus casas son de estilo andaluz, ya que es aquí donde se instalaron muchos españoles después de la victoria ante los árabes en el siglo XVI. Destinación perfecta para una excursión de un día desde Túnez (se puede llegar perfectamente en tren), en el pueblo podrás encontrar cantidad de galerías de arte, además de pequeñas tiendecitas y restaurantes donde degustar la mejor gastronomía tunecina.

Cartago
Junto a Sidi Bou Said se extienden las ruinas de esta antigua ciudad fenicia. Importante ciudad comercial del Mediterráneo hasta el 146 a.C. -cuando fue destruida por Roma durante la Tercera Guerra Púnica-, entre sus restos se pueden intuir antiguos mercados, templos y lujosas viviendas. Algunos de los espacios mejor conservados que podemos visitar son el anfiteatro, que llegó a ser uno de los más grandes del Imperio, o las Termas de Antonino, un extenso complejo que refleja la grandiosidad de Cartago.
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