Las Cinco Villas: de Tauste a Sos del Rey Católico

Este territorio aragonés es un recorrido por el Medievo. Monumental por sus cuatro costados, atesora algunos de los pueblos más bonitos de España, con impresionantes castillos, templos y palacios; y una naturaleza apabullante.

Irene González
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Foto: Israel Hervas Bengochea / ALAMY

Las Cinco Villas, son hitos monumentales que pueblan el noroeste de Zaragoza, y que ofrecen increíbles lugares donde sentir los últimos coletazos del verano. Este apasionante recorrido por un Aragón cuajado de piedras y castillos que señalaban movedizas fronteras y que delimitaban reinos, culturas y creencias religiosas, es una vuelta al Medievo. Y es que cada municipio que forma esta comarca tiene un encanto singular, entre naturaleza e historia de sus pueblos.

Este territorio aragonés es monumental por sus cuatro costados, y atesora alguno de los pueblos más bonitos de España, con impresionantes castillos y una naturaleza apabullante. Es un recorrido por un entorno privilegiado y casi desconocido, donde además, sus inmediaciones también derrochan seducción. Más allá de castillos, viejos palacios o fastuosas iglesias que alternan el románico y el mudéjar, Las Cinco Villas engatusan por la naturaleza de la Sierra de Santo Domingo y por los paisajes lunares de Los Agualares de Valpalmas.

Estamos en la zona donde los romanos dejaron su huella en Castiliscar donde se conservan los sensacionales restos de la Vía Augusta, que unía Zaragoza y Pamplona. O el mausoleo de los Atilios, en Sádaba, y muy cerca, a la altura de la aldehuela de Layana, las termas y el acueducto de Los Bañales, del siglo I d. C. Es una interesante herencia de los invasores romanos, que aprovecharon estas tierras ricas en cereal, para alimentar a sus legiones.

Andamos por tierras del rey Fernando el Católico, por una comarca que se encaja como una punta de flecha entre Huesca y Navarra, y que guarda algunos de los pueblos medievales mejor conservados de nuestro país. La comarca de las Cinco Villas aglutina treinta municipios, pero fueron cinco las que históricamente alcanzaron un gran relieve dentro de la comunidad aragonesa. Caminar por Tauste, Ejea, Sádaba, Sos del Rey Católico y Uncastillo es hacerlo por tradición, gastronomía, cultura y, sobre todo, historia. Además, la comarca aglutina gran variedad de ecosistemas, como las estepas y planicies, los espesos bosques serranos o las lagunas endorreicas, refugio de aves migratorias. La pureza de su románico hace de esta comarca un túnel del tiempo a la espera de que aparezca en cualquier rincón una princesa, o un caballero valiente.