Cinco sitios de Álava para respirar muy hondo

El predominio de lo verde repara cualquier rotura del espíritu, pacifica nuestra respiración. Álava es un donante de verdes, de espacios de confort natural en los que la clorofila ejerce de maestro de ceremonias. Cinco sus parques naturales como cinco profundas respiraciones.

Redacción Viajar
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Respirar es una de las necesidades vitales de cualquier criatura, pero existe otro tipo de respiración simbólica, íntima y esencial que no viene regulada por los pulmones y los ciclos del oxígeno y del carbono. Este proceso de recarga de acuíferos emocionales está ligado a lo experiencial y nada mejor que una naturaleza desbordada para procurar un extra de aire.

GORBEIA

El Parque Natural del Gorbeia se sitúa entre los territorios históricos de Bizkaia y Álava, en torno al monte Gorbeia, de 1.481 metros de altitud. Culminarlo conlleva un premio en forma de cruz de 18 metros: la Cruz del Gorbeia, donde conviene dejarse extasiar con la panorámica y respirar libremente, aliado con las águilas, rememorando la exigencia de un trayecto al que suavizan hayas y robles flanqueando la vereda.

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Además, se aconseja no resistirte a la escucha del eco de las numerosas leyendas mitológicas que resuenan sordas en el ambiente o en la historia de la propia Cruz del Gorbeia que evocará la memoria de sus dos antepasados derribadas por otros dos vendavales.

Son más de 20.000 las hectáreas que este parque natural pone a disposición de los pulmones agradecidos de nativos y foráneos satisfechos por la conquista.

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IZKI

En este parque los bosques, ríos y fauna diversa invitan a respirar, además de naturaleza, patrimonio cultural. Por ello, Izki es un enclave mágico en el que conviven hayedos, carrascales, quejigales, robledales, así como charcas, nenúfares, halcones, vacas... y roca, sobre todo roca, en forma de macizos calizos como los de Soila y la Muela.

Basotxerri

Izki proporciona la opción de adentrarse en cuevas, ermitas y caleros. Otro de los estímulos del parque se enmarca en el pueblo medieval de Korres, una armonía urbanística que devuelve al visitante a un tiempo prescrito.

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Reseñables también los recorridos señalizados que se pueden transitar, con ascensiones a los montes Belabia y Muela, así como el trayecto que discurre por el acantilado de Bujanda a Korres.

Basotxerri

VALDEREJO

El más reducido en superficie de los parques naturales alaveses, pero con la misma diversidad de ecosistemas. Personajes como el río Purón se han encargado de erosionar montañas e interrelacionar prados y cultivos.

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Nueve son los senderos habilitados para el recreo del caminante. El Centro de Interpretación del parque, ubicado en Lalastra, ofrece una perspectiva complementaria al visitante. Otro de los atractivos del parque lo encarna la presencia en sus roquedos de la colonia de buitre leonado más numerosa del País Vasco.

AIZKORRI-ARATZ

El parque natural de Aizkorri-Aratz, situado entre las provincias de Álava y Güipuzkoa, es punto de referencia de montañismo vasco. La localidad Alavesa de Araia sirve como punto de partida para ascender al Aratz (1443 metros).

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El entorno despide una magia proveniente de las calizas urgonianas que ilustran el recorrido con barrancos, tocas y lápices, algunos de ellos con nombres propios como La Leze o e túnel de San Adrián que conecta las dos provincias a modo de cordón umbilical respirable.

URKIOLA

Conformado por un relieve abrupto que descuella en el Amboto con sus 1331 metros, el parque natural de Urkiola es un nirvana de senderistas y montañeros compartido entre las provincias de Álava y Bizkaia.

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El abrazo de lo calizo pone de relieve una exuberante biodiversidad en la que se alternan bosques naturales, matorrales, pastos, y plantaciones forestales que acogen a más de un centenar de especies faunísticas catalogadas.