Cinco planes en Palencia que no podías imaginar

Cosas que pueden hacerse en esta provincia más allá de lo típico y tópico

Noelia Ferreiro
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Están las caminatas por la montaña y la mágica ruta por el románico en la provincia que cuenta con más muestras de toda Europa. Y están también los castillos y, por supuesto, la gastronomía. Todo esto se sabe ya. Pero Palencia ofrece además otros planes interesantes: 

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Maravillarte con paisajes surrealistas

A las fuerzas más poderosas de la tierra se debe el singular paisaje de Las Loras que Palencia comparte con Burgos y Cantabria. Páramos descarnados, valles hundidos, grutas, cascadas y paredes verticales labradas por la erosión a lo largo de los siglos. Es aquí también donde el Pisuerga traza ese sinuoso y encajonado recorrido que conforma el Cañón de la Horadada, a cuyos lados se despliega el Espacio Natural de las Tuerces.

Se trata de una visita obligatoria, puesto que nada resulta más alocado que este laberinto de bloques de roca con gigantescas setas pétreas, puentes y arcos naturales. Igual de imprescindible es Covalagua, el valle que toma este nombre de la abundancia de cuevas y agua de su entorno. Aquí el gran reclamo es la Cueva de los Franceses.

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Viajar al tiempo de los romanos

Toca ahora emprender un viaje en el tiempo con la visita de esta villa romana emplazada en Pedrosa de la Vega y descubierta en 1968, como tantas veces de manera fortuita. La Olmeda es un imponente yacimiento que data del siglo I de nuestra era y cuyas dimensiones palaciegas dan cuenta de la existencia de una familia aristocrática.

Sus valiosísimos mosaicos (los más extensos en un edificio romano privado) y los restos de sus termas permiten adivinar la sofisticación de la época en esta suerte de residencias campestres que emulaban el lujo y el confort de las viviendas urbanas del Imperio.

Contemplar bisontes y estrellas

Sí, porque también en Palencia hay un lugar donde observar al más totémico de los mamíferos. Un lugar que no es un zoológico ni una exposición de animales vivos, sino un centro de recuperación de una especie en peligro de extinción. Se trata de la Reserva del Bisonte Europeo de San Cebrián, un paraje de 20 hectáreas de robledal donde esta especie vive en libertad. También en San Cebrián descansa El Mirador de las Estrellas, un pequeño observatorio astronómico ubicado en el antiguo secadero de carbón de las minas. Aquí se realizan visitas nocturnas para contemplar el universo.

Navegar por un mar interior

Aquel sueño de unir por agua la Meseta con Santander, aquella locura de la Ilustración de allá por el siglo XVIII, no se cumplió en su totalidad, pero dio lugar al que hoy es el único canal navegable de España: el Canal de Castilla, un curso de río artificial que, en la parte que baña Palencia (también lo hace en Valladolid y Burgos) brinda una magnífica oportunidad para recorrer la provincia de norte a sur. Una travesía que arranca en Alar del Rey y que, en su curso, abriéndose paso entre olmos, chopos, álamos y zarzamoras, permite asistir al formidable sistema de las esclusas mientras se admiran, por el camino, importantes joyas arquitectónicas.   

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Hacer una ruta celestial

Celestial, emotiva e inolvidable. Así es la música que emana de los valiosos órganos que custodian las iglesias, las ermitas y los conventos palentinos. Son una de las grandes señas de la provincia, que atesora cerca de una treintena, datados todos ellos entre los siglos XVII, XVIII y XIX. Esto propicia que se pueda realizar la llamada ruta de los órganos barrocos, que resulta espectacular.

De interés es el órgano de Santoyo, pero también el magnífico instrumento equilibrista de Támara de Campos, sustentado por una columna de madera que imita el mármol. Y especial atención merecen los de la iglesia de San Pedro en Frómista; Santa María en Villálcazar de Sirga, y los del Monasterio de Santa Clara, San Zoilo e iglesia de San Andrés, estos tres en Carrión de los Condes. En las iglesias de San Pedro y Santa María de Fuentes de Nava también se guardan órganos de interés.