Cinco planes de agua para recorrer Castilla La Mancha

Recorre las tierras del Quijote a través de paisajes verdes, lagunas, ríos y molinos de agua

Redacción VIAJAR
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Foto: País del Quijote

Si eres de los que pensaban que La Mancha es llanura y secano, nada como esta hoja de ruta para descubrir que también hay vergeles y espacios verdes geniales para perderse, descubrir singularidades y vivir experiencias en contacto con la naturaleza. A continuación, cinco planes con el agua como protagonista en el País del Quijote:

1. Descubre el mar muerto manchego (y sigue las huellas de OVNIs)

Se dice que parece un circuito de carreras, en el que en vez de asfalto dibujando piruetas tenemos agua haciendo curvas y creando pequeñas isletas. Una imagen muy poderosa, que explicaría el aspecto de la Reserva Natural Laguna de Salicor, en Campo de Criptana, un pequeño paraíso para perderse y sorprenderse.

Grullas, avutardas, aguiluchos carniceros, sisones y gangas, dominadas por el halcón peregrino, que utiliza el lugar para cazar durante todo el año, han hecho de esta su casa, convirtiéndola en el lugar ideal para los amantes del turismo ornitológico.

Laguna de Salicor | MOLIVARES1 / ISTOCK

Otra curiosidad del lugar es su similitud con el Mar Muerto: se dice que el contenido en sal de estas aguas es diez veces superior al Mediterráneo. Además, la riqueza en vegetación singular, como la salicornia, les confiere un color peculiar.

A la Laguna se puede acceder en coche, pero una forma muy recomendable de hacerlo es a pie o en bici, por una ruta de 10 kilómetros desde Campo de Criptana. Otra ruta muy interesante que lleva a la laguna es la Senda de los Cantareros, entre campos de viñedos, en la que además se pueden encontrar algunas losas con marcas esgrafiadas, consideradas petroglifos prehistóricos. Incluso, hay quien dice que más bien son restos de OVNIs…

2. Pasea entre flamencos en las Lagunas de Alcázar de San Juan

Cómo resistirse a esa postal de los flamencos, tan característica de las Lagunas de San Juan. Una sugerente invitación a adentrarse en un exuberante paraíso de 700 hectáreas de naturaleza desbordante.

Flamencos en las lagunas del Alcázar de San Juan | País del Quijote

Perderse en este paraíso puede hacerse de mil maneras, pero hay dos obligadas: para amantes del birdwatching, la Ruta de la Laguna de la Veguilla, en la que se pueden avistar especies tan singulares como el escribano palustre o el pato malvasía cabeciblanca. Es una ruta no muy larga (3,5 kilómetros) pero intensa en observación. La senda lleva hasta un Centro de Interpretación donde se puede descubrir en profundidad la dinámica del humedal.

Lagunas del Alcázar de San Juan al atardecer | País del Quijote

La otra ruta, de 12 kilómetros, se puede hacer tanto a pie como en bicicleta, y nos lleva directamente a los flamencos bordeando las otras dos lagunas: la de Camino de Villafranca y la de la Yeguas. Un recorrido para olvidarse de todo y empaparse de vegetación con la estampa de los flamantes flamencos dominando el escenario como seña de identidad de esta aventura.

Flamencos en las lagunas del Alcázar de San Juan | País del Quijote

3. Sigue el curso del Guadiana y descubre los otros molinos de La Mancha: los de agua

La historia de Argamasilla de Alba está estrechamente vinculada a su río, el Guadiana. Una gratísima compañía que, además de permitir muchas zonas verdes, ofrece agradables paseos para hacer a pie, en bicicleta o a caballo y descubrir unicidades patrimoniales de gran belleza, que hablan de la historia de La Mancha.

Molino de Parra | País del Quijote

Siguiendo el curso del Guadiana hallaremos, por ejemplo, los molinos de San Juan o de La Parra, dos testigos de la importancia que tuvieron en el siglo XIII los molinos hidráulicos para la producción harinera. O descubriremos las motillas, el más antiguo sistema de captación de agua subterránea en la Península Ibérica, asentamientos fortificados construidos en la Edad del Bronce en la cuenca del Guadiana. Con dos ejemplos para descubrir en Argamasilla: la motilla del Retamar y la motilla de Santa María.

Motilla de Retamar | País del Quijote

Y alcanzaremos el Castillo de Peñarroya, con su imponente figura irguiéndose sobre el embalse. Se trata de una fortaleza cristiana construida en el siglo XIII por la Orden de San Juan para el control de esta parte del territorio, tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212). Constituye una de las entradas del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera.

Para los amantes del caminar, del castillo parten varias rutas de senderismo muy bonitas, con diferentes niveles de dificultad. La senda ecológica o interpretativa, de 6 kilómetros de longitud ida y vuelta, discurre por el margen derecho del embalse, con varias paradas temáticas.

Castillo de Peñarroya | País del Quijote

Una segunda ruta, de la misma longitud, conduce al otro lado de la presa. El recorrido más largo, de 9 kilómetros y medio, sigue la señalización del Camino Natural del Guadiana hasta la Mesa de la Parra, y de ahí, hasta la Cañá Morena.

Estas y otras rutas están disponibles en el Centro de Información e Interpretación ubicado junto a Peñarroya, donde se ofrece toda la información necesaria para disfrutar al máximo del entorno natural, además de una curiosa exposición de objetos encontrados en los yacimientos de los aledaños del castillo.

4. Haz cicloturismo por los Ríos Záncara y Gigüela

Para los amantes de la bici, escaparse por la Ruta al espacio natural Junta de los Ríos Záncara y Gigüela es de lo más placentera. Partiendo de Alcázar de San Juan, un baño de acción y naturaleza en uno de los humedales más importantes de La Mancha, formado por el desbordamiento de los ríos que actualmente llega a ocupar 150 hectáreas.

Río Gigüela | Estevoaei

Hacerlo en bici es una experiencia muy gratificante, en un entorno tan valioso y singular que permite la supervivencia y desarrollo de una vegetación “halófila” de gran interés botánico, gracias a las peculiares características de estos suelos. Constituye además un hábitat esencial para una gran diversidad de aves.

5. Descubre la Ruta de los Pozos de agua de El Toboso

Si hablamos de planes con el agua como protagonista en el País del Quijote, obligado es que hacerlo de una ruta única de este lugar: la Ruta de los Pozos de El Toboso. Se trata de un recorrido de 8,78 kilómetros por estas típicas construcciones, muchas del siglo XVI, que se crearon por la necesidad de almacenar agua.

Pozos de agua | País del Quijote

La ruta consta de ocho paradas: el Pozo de la Virgen se encuentra frente al Convento de los Agustinos, en una parcela dedicada al cultivo del olivar; el Pozo de la Cadena, se halla a 1 kilómetro al noroeste de la localidad; el Pozo Primero o Dulce, está junto a la margen derecha del Camino del Quero; y el Pozo de la Hilandera, ya muy cerca del centro. Finalmente, el Pozo de Arriba se localiza en la zona más alta del cerro, en donde se ubicarían antiguamente dos de los molinos de viento de El Toboso.

Pozos de agua | País del Quijote

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