Cinco piscinas naturales de interior donde refrescarse este verano

Hay lugares donde el mar no llega. Pero sí el agua dulce que forma piscinas naturales, charcas, balsas y pantanos que son escenario de refrescantes baños.

Carolina Oubernell
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Foto: franhermenegildo / ISTOCK

Playas de San Juan

A cincuenta kilómetros de Madrid, en la localidad de San Martín de Valdeiglesias, al oeste de la comunidad, se extienden las aguas del pantano de San Juan. Es el único embalse de Madrid donde está permitido el baño. En realidad, es como una inmensa playa de interior, un mar de aguas dulces donde además del baño está permitida la práctica de numerosos deportes náuticos. No falta de nada: Las áreas turísticas lo tienen todo, hasta clubes naúticas. Existen, incluso, algunas calas nudistas.

Las Hurdes

Es una de las comarcas más extremas y a la vez una de las más bellas de toda Extremadura. Las Hurdes está cicatrizada por numerosos arroyos y ríos que después de las lluvias de esta pasada primavera bajan caudalosos. En la casi totalidad de pueblos y alquerías de la comarca existen piscinas naturales. Destacan las charcas de Pinofranqueado que forman a su paso el río Ángeles y la alargada charca de Caminomorisco, alimentado por el caudal del río Alavea. Uno de los lugares más idílicos estos días la zona de puente de Casa de Palomero.

La playa de San Nicolás

Sevilla sí posee una playa. Es la de San Nicolás y está al norte de la capital hispalense, en la localidad de San Nicolás del Puerto, dentro del Parque Natural de la Sierra Norte. Las limpias aguas del río Huéznar, que cauce abajo, allá por Constantina y Cazalla forma uno de los bosques galería más valiosos de la península, refrescan unas orillas acondicionadas para el baño y el esparcimiento. A dos kilómetros el río forma una suerte de cascadas y frescas pozas que conforman un monumento natural de gran valor paisajístico. 

Lagunas de Ruidera

Hasta seis zonas de baño poseen las Lagunas de Ruidera, uno de los humedales más valiosos de Castilla La Mancha, entre las provincias de Albacete y Ciudad Real. Cinco de esas inmensas piscinas naturales pertenecen al municipio de Ossa de Montiel, todas ellas integradas en el parque natural. Las lagunas donde está permitido el baño son la Colgada, la Salvadora, la Tomilla las dos charcas de San Pedro. Próximas están las piscinas naturales que forman el río Júcar a su paso por el municipio albaceteño de Alcalá del Júcar.

La Balsa de Cela

Es uno de los rincones más desconocidos del interior de la provincia de Almería. Se halla en la recóndita localidad de Lúcar, entre el vecino parque granadino de la Sierra de Baza y la almeriense Sierra de los Filabres. La Balsa de Cela es una piscina natural cuyas aguas manan de un manantial termal a razón de cuarenta y dos litros por segundo y una temperatura constante de entre veintidós y veinticuatro grados. La charca está acondicionada como si de una piscina artificial se tratara. No faltan ni sus escaleras ni chiringuitos de cocina tradicional a su alrededor. La balsa tiene entre cincuenta centímetros y dos metros de profundidad.

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