Los cinco miradores más bellos sobre los olivos de Córdoba

Los pueblos y ciudades de Córdoba están condicionados por la trama de olivos que enaltecen la provincia. Desde ellos hay miradores y horizontes desde donde se divisa la presencia absoluta de los olivos.

Carolina Oubernell
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Foto: PatrikStedrak/istock

Zuheros

A Zuheros, a uno de los pueblos más bellos de España, lo rodea una sierra y una campiña sembrada de olivos. Zuheros está en mitad de ambas realidades. Desde la plaza de la Paz, donde se halla el castillo, hay un mirador hacia el sur donde se advierten las lomas de olivar, onduladas y ordenadas en disciplinadas hileras. Por detrás se encrespan las sierras de la Subbética cordobesa que guardan, entre otras sorpresas, la belleza subterránea de la cueva de los Murciélagos.

Cabra

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Los vecinos de Cabra y Lucena pugnan por demostrar que sus santuarios marianos constituyen el centro geográfico de Andalucía. En Cabra se alza el santuario de la Virgen de la Sierra. Todo cuanto hay alrededor es olivar, sembrados extensos e infinitos que desde estas alturas se nos antojan la formación de disciplinados ejércitos dispuestos para la batalla. Pero no existe un árbol que simbolice mejor la paz que el olivo. Desde estas alturas Córdoba funde las copas de sus árboles con su cielo azul.

Lucena

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A Lucena le ocurre lo mismo que a su vecina Cabra, que se empeña en demostrar que el santuario de la Virgen de Araceli, a solo cinco kilómetros de la ciudad, constituye el centro geográfico de Andalucía. Sea cual fuere ese enclave simbólico, Araceli es un mirador extraordinario frente al mar de olivos que alfombran la campiña de Córdoba. Desde este lugar, además, se distinguen cinco de las ocho provincias de Andalucía: Jaén, Granada, Málaga, Sevilla y la propia provincia de Córdoba.

Priego de Córdoba

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Los olivares de Priego de Córdoba, el zumo de aceituna que con ellos se obtiene, lucen el marchamo de la denominación de origen. Priego es un pueblo encantador. Es barroco y presume en su iglesia consagrada a San Pedro de alguna de las estructuras arquitectónicas amparadas por este estilo más bellas y valiosas de Andalucía. En el barrio de la Villa, de calles blancas y geranios en las fachadas encaladas, hay miradores que otean el horizonte y donde el olivar es una presencia permanente.

Baena

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Posee un museo del aceite, almazaras centenarias y un caserío popular consagrado al cultivo mediterráneo. Los aceites de oliva virgen extra, los denominados aoves, poseen también el marchamo de la denominación de origen. Fue de hecho en Baena donde se elaboraron los primeros aoves premium. Desde la plaza de la Constitución se advierten las altas lomas sembradas de olivos, muy cerca de otro museo de historia local donde el cultivo es una presencia permanente.