Cinco lugares sorprendentes que no debes perderte en un viaje a Singapur
Conocida por su perfecta mezcla de modernidad, naturaleza y tradición, esta ciudad-estado esconde, entre sus imponentes rascacielos, templos de distintas religiones, islas con mucha historia y una deliciosa (y económica) gastronomía Michelin.

Situado entre Malasia e Indonesia, Singapur es el tercer país más pequeño de Asia, tras Maldivas y Bahréin, y uno de los más ricos, limpios y seguros del mundo. Una gran burbuja de lujo en el Sudeste Asiático que seduce hasta a los visitantes que aprovechan para explorarlo como escala larga en sus viajes por el continente, mientras que para otros ya ha dejado de ser un destino stopover.
Más allá de las impresionantes fachadas de cristal de sus edificios, este país de 59 años de vida está formado por barrios multiculturales con personalidades muy diferenciadas entre sí, fusionando lo antiguo y lo moderno. Descubrimos algunos de los rincones más insólitos de esta fascinante ciudad-estado.
Gardens by the Bay, unos jardines de otro mundo
Tal vez la imagen de estos jardines futuristas sea la primera que te venga a la cabeza cuando piensas en Singapur. El lugar más popular de nuestra lista fue inaugurado en 2012 frente a Marina Bay Sands, la icónica obra arquitectónica en la que una piscina infinita se despliega sobre tres torres.

Gardens by the Bay combina tecnología y naturaleza de una forma extraordinaria. Entre sus puntos icónicos destaca Supertree Grove, un conjunto de gigantescos árboles artificiales que, además de tener fines ecológicos, son los protagonistas indiscutibles de los jardines durante la noche, cuando tiene lugar en ellos un espectáculo de luces y sonido.
Otro de sus puntos imprescindibles es Cloud Forest, donde se exhiben una amplia variedad de plantas en un gigantesco invernadero que recrea las condiciones de un bosque tropical.
The Warehouse, de fumadero de opio a hotel gastronómico
Durante el periodo colonial de Singapur, proliferaban los burdeles, las destilerías de licores y otras actividades clandestinas en los edificios levantados a lo largo del río de Singapur. Estos fueron construidos como almacenes para la ruta comercial del estrecho de Malaca, aunque también funcionaron como fumaderos de opio y destilerías ilegales.
Entre ellos, The Warehouse, construido en 1895, se transformó en discoteca en los años 80. Tras permanecer abandonado durante dos décadas, fue abierto como hotel boutique en 2017. Perteneciente al sello Design Hotels, cuenta con 37 habitaciones de grandes techos y originales detalles industriales.
Nada más entrar, el amplio vestíbulo invita a los huéspedes a tomar uno de los originales cócteles de su lobby-bar o a descubrir los objetos expuestos en el mostrador de recepción, que homenajean la historia del lugar. Aunque su mayor secreto es el restaurante Pó, especializado en recetas locales aderezadas con aceite de cacahuete, entre las que sobresalen el satay ibérico a la parrilla y el popiah, una especie de rollito de primavera.
Hawkers, la gastronomía de Singapur Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
La cocina de Singapur es un reflejo de la multiculturalidad del país, y su rica variedad está reconocida mundialmente. Para degustarla no hay nada como dirigirse a los hawkers repartidos por sus barrios, sencillos espacios donde se distribuyen varios puestos de comida y bebida.

Estos templos gastronómicos están reconocidos, desde 2021, como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Algunos de los más famosos son Liao Fan Hawker Chan, Chinatown Complex Food Center o Lau Pa Sat. En ellos podrás probar deliciosos platos de puestos reconocidos en la guía Michelin a precios muy económicos.
Haji Lane, la calle bohemia de Singapur
En Singapur también hay rincones con carácter como esta pequeña calle peatonal situada en el histórico barrio de Kampong Glam, muy cerca del centro financiero. Tiendecitas independientes, acogedoras cafeterías, bares con música en directo y mucha vida fluyen entre sus paredes, decoradas por coloridos murales de arte urbano ante los que fotografiarse. Junto a Haji Lane, la mezquita del Sultán da la bienvenida al barrio árabe.

Pulau Ubin, un refugio secreto
Singapur está compuesto por 63 islas, además de la principal. Estas se alejan bastante de la idea preconcebida que tenemos de paraíso de dorados arenales bañados por aguas turquesa, pero no por ello debemos dejar de visitarlas. Su historia y su naturaleza son motivos más que suficientes para conocer algunas de ellas, como St. John, utilizada como centro de cuarentena, cárcel y espacio para rehabilitación de drogas hasta 1975.
Otra de las islas que merecen una visita es Pulau Ubin, situada al norte del país. Recorrerla en bicicleta es conocer en uno de los últimos kampongs (aldeas tradicionales) que quedan en Singapur y adentrarse en uno de los mejores espacios naturales de Singapur junto a la Reserva MacRitchie.
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