Cinco lugares mágicos de la Ribeira Sacra

Hay en Galicia un territorio mágico conocido como Ribeira Sacra. Se extiende al este de Ourense y entre ríos y viñedos, entre olvidados cenobios y pequeñas aldeítas discurre la vida silenciosa que solo rompen los caminantes rumbo a Santiago.

Carolina Oubernell
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CASTRO CALDELAS

Castro Caldelas tiene una plaza mayor y dos calles de apellidos poéticos. Las calles del Olvido y el Desengaño trepan hasta la cumbre de Cima de Vila, que es el solar donde se asientan los primeros pilares de la fortaleza. Mandada levantar por don Pedro Fernández de Castro en la primera mitad del siglo XIV, la fortaleza fue desde un principio parapeto y defensa de una encrucijada de caminos poblada en el bajomedievo. En torno a su patio de armas, entre sus galerías y dependencias de altos techos, hay un museo de su historia.

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A TEXEIRA

En el pequeño pueblecito de A Texeira aguardan las fuerzas mágicas del Cruceiro de Lumeares. Encaramado a un altozano, la cruz de piedra lleva siglos vigilando los caminos y el trasiego de los vagabundos. Tallado en 1762, el cruceiro cobija un juego de simbologías donde la Pasión y la tradición mariana caminan juntas. Alguien escribió en el siglo X que las brujas, mancebas y vírgenes celebraban bajo estas representaciones provocativas danzas. De su carácter mágico y sobrenatural hablan viejos códices que dan cuenta de enterramientos a orillas de estos caminos.

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CAÑÓN DEL RÍO SIL

En las proximidades de Parada do Sil se hallan los denominados Balcones de Madrid. Desde ellos se advierte una vista impagable del cañón del Sil. El río se retuerce entre las paredes verticales que caen con estrépito hasta las profundidades negras del agua. Los barrancos quedan ocultos entre la maleza. Sólo su pendiente los delata. Coloreado por los caprichos que dictan las estaciones y sus meses, el cañón es un lugar inenarrable. Enfrente, en la otra orilla, encaramado a la cabeza del cañón, se divisan las espadañas y campanarios del Monasterio de Cadeiras. Y más allá, en las venas de la llanura lucense, Monforte de Lemos.

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MONASTERIO DE SANTA CRISTINA

Santa Cristina está arracimada en torno a un souto, a un bosque centenario donde sombrean los castaños y los robledales. Colgada entre los riscos que bajan al Sil, perdida entre los rumores de los caminos, el monasterio es uno de los lugares mágicos de la Ribeira Sacra. Solo el silbido del viento parece penetrar por las ventanas minúsculas de la iglesia románica. Este silencio es el mismo que debieron gozar hace mil años los primeros eremitas que ocuparon Santa Cristina. La iglesia sólo tiene una nave, alargada y sombría. En la portada florecen las arquivoltas y por encima de ellas un enorme rosetón que filtra a la mañana un mustio sol.

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XUNQUEIRA DE ESPADAÑEDO

Xunqueira de Espadañedo está formada por varias aldeas. La iglesia más conocida es Santa María que domina una verde pradera desde la que se divisan algunas de estas poblaciones dispersas. La fachada del templo es neoclásica. La primitiva portada, tardo románica como el interior, se perdió en las primeras décadas del XIX. Por dentro, Santa María tiene tres naves. El retablo mayor es manierista y lo atribuyen a Juan de Angés. Pero es en su exterior, bajo el aire de la tarde, donde el monasterio aparece como una pieza única de los cenobios cistercienses. Adosadas a la iglesia siguen en pie dos de las cuatro portadas del claustro. El tiempo no ha conseguido doblegar la armonía de este doble juego de arcadas.

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