Cinco lugares mágicos de Liébana

La comarca de Liébana es una tierra indómita, de una hermosura inenarrable, que ejerce de vestíbulo y antesala a los majestuosos Picos de Europa, vigías del Cantábrico y frontera política y psicológica entre tres regiones.

Manuel Mateo Pérez
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Foto: JoseIgnacioSoto / ISTOCK

La Hermida

La Hermida es un pueblo de paso, una encrucijada de caminos allí donde los valles y las altas montañas conceden un respiro. Los lugareños consideran que en esta villa, a orillas del caudaloso río Deva, comienza la comarca de Liébana. La carretera que llega hasta allí buscando hacia el sur el corazón de la comarca cántabra discurre por un paisaje espectacular, aprisionado por una garganta de roca caliza con paredes verticales que alcanzan los seiscientos metros de altura. Lo que queda a su derecha son los Picos de Europa.

Tresviso

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Tresviso está a menos de un kilómetro de la frontera con Asturias. Situado en las faldas rocosas de la sierra de la Corta, el pueblo lo habitan poco más de sesenta vecinos. Está situado en la cuenca alta del río Urdón, en mitad de un paisaje feraz poblado de bosques de tilos y robles. Los hayedos pintan los otoños de color canela y los desfiladeros conducen hasta parajes como el balcón de Pilatos. En los días más fríos del invierno, Treviso amanece cubierto por una nevada que lo incomunica durante días. En esas horas los vecinos del pueblo cuidan su cabaña caprina con cuya leche elaboran el famoso queso picón. 

Santa María de Lebeña

Monasterio de Santa María de Lebeña. | IVANVIEITO / ISTOCK

El desfiladero de La Hermida acaba abriendo sus fauces a un puñado de pueblos que forman el municipio de Cillorigo de Liébana. Todos ellos fueron fundaciones de la Baja Edad Media, cuando el rey de Castillo Alfonso XI "el justiciero" cede a mediados del siglo XIV estas tierras a su hijo el conde don Tello. El monasterio de Santa María de Lebeña es la joya arquitectónica del municipio de Cillorigo. El templo es uno de los más vivos ejemplos del arte mozárabe en España. Situado en una colina sobre las aguas del río Deza, rodeado de viñedos y verdes praderías, fue construido en las postrimerías del año 1000 bajo el patrocinio de los condes Alfonso y Justa.

Potes

Potes. | chekyfoto / ISTOCK

En Potes refrenan sus fuerzas los cuatro valles más importantes de la comarca. La villa está presidida por la Torre del Infantado, el gran monumento de la arquitectura civil lebaniega. En su interior se escribió la historia medieval de la comarca y hoy es un símbolo de la monumentalidad cántabra. El pueblo más populoso de estas tierras posee en la antigua iglesia de San Vicente uno de los más notables ejemplos del gótico comarcal. Hoy está desacralizada y cumple funciones sociales y culturales para los cerca de dos mil habitantes de la villa. A las afueras de Potes, en un altozano, abre sus puertas la ermita de Valmayor, de la que se tiene noticias desde el año 990.

Santo Toribio de Liébana

Monasterio de Santo Toribio de Liébana. | Tramont_ana / ISTOCK

Toribio, un monje nacido en la cercana población de Turieno, predicó por tierras palentinas durante el siglo VI antes de retirarse en compañía de un grupo de frailes a las soledades de la montaña lebaniega. Aquel retiro fue el germen del monasterio, cuya presencia está datada desde el año 828, bajo la primitiva advocación de San Martín. Tiempo después hasta aquí llegan procedentes de Astorga (León) los restos mortales del santo obispo Toribio. En una de las capillas de la iglesia gótica, regentada desde la década de los sesenta por la comunidad franciscana, se venera el Lignum Crucis, traída según la tradición cristiana por santo Toribio desde Jerusalén, cuando aquel era obispo de los santos lugares.

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