Cinco joyas africanas para apuntar en tu lista de deseos

Apartados de los circuitos turísticos, estos destinos desconocidos tienen mucho que ofrecer

Noelia Ferreiro
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África enamora por sus paisajes y su fauna, pero también por sus curiosidades, esos rasgos inmateriales, etéreos, casi mágicos, que seducen tanto al viajero y que hacen único al continente. Presentamos cinco joyas desconocidas que se esparcen por su geografía... y que son poderosos motivos para descubrirlos algún día

Camerún, un continente en miniatura

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Aunque es prácticamente olvidado por los viajeros españoles, Camerún tiene un enorme potencial que está llamado a despertar la atención cuando viajar vuelva a ser una realidad. Porque a esta república asentada en una esquina del golfo de Guinea se le ha dado el nombre de África en miniatura por abarcar en su pequeño territorio la diversidad paisajística y cultural del todo el continente negro. Un hecho que confirman sus siete parques nacionales con abundante fauna salvaje, las playas naturales de Kribi y Limbe y una apabullante biodiversidad dominada por la selva, la sabana y la montaña, atributos que encuentran complemento en sus poblaciones ancestrales y en sus más de 200 grupos étnicos. Si a ello sumamos la mejora de sus infraestructuras hoteleras, sus tres aeropuertos (Air France, Swiss o KLM son algunas de las compañías que operan) y la ventaja de ser un país bilingüe (inglés y francés) todo indica que pegará fuerte.

Gabón y el Ecoturismo

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Pese a las dificultades y la precariedad, este pequeño país tiene el mérito de haber consolidado el ecoturismo en su territorio. Lo hizo empezando por el Parque Nacional de Loango, donde diseñó con gran éxito un proyecto (Operación Loango) que contemplaba la reinversión de los beneficios extraídos por el turismo en la protección sostenible del lugar. Con ello lanzaba el reto de aumentar considerablemente el número de visitas fomentando los viajes de naturaleza. Y es que, en este campo, Gabón tiene mucho que decir: nada puede ser más gratificante que observación del gorila de llanura o el senderismo por la región conocida como Ecosistema y Paisaje Cultural de Lopé-Okanda, a la que la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad.

Gambia, sonrisa africana

Apodado la costa sonriente de África, este diminuto país dormido mucho tiempo en su letargo ha comenzado a llamar la atención de tal manera que está arañando su puesto en los paquetes de las agencias de viaje. Los motivos: bajos precios, una temperatura agradable en todas las temporadas, parques nacionales con fauna salvaje y bonitas playas en un litoral atlántico ya familiarizado con los lodges del Todo Incluido. Por todo ello se ha convertido en un destino emergente que también está desarrollando con éxito el llamado Turismo Solidario: comunidades indígenas y cooperativas familiares autogestionan los ingresos que dejan los viajeros para complementar así su economía.

Santo Tomé y Príncipe, las islas del ritmo lento

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Un secreto que casi da pena desvelar es el de este archipiélago remoto y desconocido que, sin embargo, es un auténtico paraíso. Se trata del país más pequeño de África, después de Seychelles, y está emplazado en pleno Golfo de Guinea, muy cerca de la costa de Gabón. Por su naturaleza, sencillamente superlativa (El Parque Nacional Ôbo es uno de los más bellos jardines de la tierra), por unas playas de postal que no conocen los estragos del hombre y por sus gentes sencillas y hospitalarias que conservan un modo de vida ancestral, este lugar es un diamante en bruto que a nadie deja indiferente.

Malawi, elpaís-lago

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Tranquilo y sin sobresaltos, es este otro extraño país en el que un tercio de su territorio está ocupado por el lago del mismo nombre (aunque también sus aguas se extienden por Mozambique y Tanzania). Un paraje digno de conocer para descubrir  que otras vacaciones son posibles, más pausadas y genuinas. Para ello, en sus orillas, existen diferentes resorts. También en Malawi hay que perderse por el Parque Nacional de Liwonde, donde se puede dormir entre gigantescos baobabs mientras se  ve desfilar a elefantes, hipopótamos, cebras e incluso grandes depredadores.