¿Filomena te ha sabido a poco? 5 escapadas de invierno para seguir disfrutando de la nieve

Destinos que lucen todavía blancos por si Filomena te ha dejado con ganas

Noelia Ferreiro
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Foto: Conchi Martínez / ISTOCK

Vestido de blanco ha irrumpido el nuevo año de la mano de Filomena. La ya archifamosa borrasca ha cubierto de nieve gran parte de nuestro territorio, llegando a puntos tan poco habituales como Albacete, el interior de la Región de Murcia y el extremo nororiental de Andalucía, además de amplias zonas de la Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid. Si esta visión te ha despertado el gusanillo del frío, aquí van algunos destinos para que sigas disfrutando:

La Alpujarra (Granada)

Pablo Utrilla / ISTOCK

Si ya de por sí sus pueblos son blancos como copos de nieve, es muy probable que en estos días luzcan más inmaculados que nunca. Los amantes de las estampas de invierno hallarán la panacea en esta región andaluza que se desparrama por las faldas de Sierra Nevada, a espaldas de la Alhambra y a un paso del Mediterráneo. Lejos de la temporada turística, aquí el viajero encontrará, además de belleza gélida, una gastronomía exquisita y un modo de vida sosegado, después de sortear, eso sí, carreteras serpenteantes y pendientes imposibles. Quien quiera nieve tendrá que buscarla en localidades como Trevélez, encaramada a la ladera del Mulhacén (a casi 1.500 metros de altura) o al trío de Capileira, Pampaneira y Bubión, recostados en el Barranco de Poqueira.

Valle de Arán (Lérida)

ISTOCK

¿Qué mejor postal invernal que la de estos pueblos alpinos de piedra, madera y pizarra, encajados entre montañas nevadas?  Así es esta comarca de los Pirineos, en la que el 30% del territorio está por encima de los 2.000 metros de altitud. Un lugar que goza de un entorno natural único con senderos infinitos entre bosques exuberantes y bajo la silueta de las cumbres blancas. Por si, además, uno quiere entregarse al deporte blanco, está Baqueira Beret, una de las estaciones de esquí más destacadas de la península. Y si esto no es suficiente, existe una nueva práctica que hace furor en los amantes del deporte blanco: el heliesquí, que consiste en realizar descensos por pendientes de nieve virgen tras acceder a las mismas con un helicóptero. Una oportunidad única de disfrutar de los atractivos del valle a vista de pájaro, ahora que se muestran más bellos que nunca.

El Parque Natural de Somiedo (Asturias)

Si Asturias es un paraíso natural, el Parque Natural de Somiedo es uno de sus mayores exponentes. Reserva de la Biosfera desde el año 2000, su gran riqueza vegetal y animal crea toda un área de enorme interés y belleza. Formada por cuatro valles en los que las fuertes diferencias de altitud propician la diversidad paisajística, este espacio natural da cobijo a osos, lobos, ciervos y otras muchas especies de menor tamaño. Bosques, montes y zonas de pasto se alternan a lo largo del Parque Natural, destacando las genuinas brañas, conjuntos de cabañas dedicadas al uso del pastoreo que son una de las imágenes más características de Somiedo. Construcciones vetustas formadas por paredes de piedra que, en el caso de contar con un tejado a base de cubierta vegetal reciben el nombre de teito; aunque existe un buen número de brañas dentro de esta área protegida, es la Braña de La Pornacal la más famosa, debido al gran número de cabañas que reúne y su buen estado de conservación. | Studioimagen73 / ISTOCK

El invierno en este parque asturiano, oculto en el corazón de la Cordillera Cantábrica, es sinónimo de nieve y de hermosos paisajes helados. Por algo esta encrucijada de valles está considerada como la imagen más bucólica del norte: prados inmensos (que dejan ver su verdor en las estaciones más cálidas), picos majestuosos y lagos que son testigo de la era glacial. Por si fuera poco, el espectáculo se completa con las pintorescas cabañas de teito, la milenaria cultura pastoril de los vaqueiros y una  contundente gastronomía con la que combatir los rigores del frío. Si en primavera y en otoño resulta mágico este lugar, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, mucho más lo es en estos días, completamente tapizado de blanco. Por algo hasta el oso pardo lo ha elegido como hogar. 

La Laguna Negra (Soria)

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Una laguna de origen glacial protegida por farallones de granito y pinos centenarios. Así es este singular paisaje soriano encajado a casi dos mil metros de altura, en plena sierra de los Picos de Urbión. Un lugar que brinda una de las excursiones más indicadas para hacer en familia, ya que su ascenso, pese a un suave desnivel, resulta tan corto (apenas dos kilómetros) como sencillo. En invierno, con el campo cubierto por un manto de nieve y el paisaje rebosante de hielos y carámbanos, la caminata ofrece su mejor estampa. Eso sí, antes conviene visitar la Casa de Parque, el centro de interpretación, para planificar la ruta con precisión, sopesando las inclemencias del clima.

El Parque Nacional del Teide (Tenerife)

El Parque Nacional del Teide, en la isla canaria de Tenerife, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. | Jeremy Lightfoot/Robert Harding World Imagery/Corbis

Sí, a muchos les sorprenderá este inesperado giro al Archipiélago de las Canarias para disfrutar de la nieve. Pero la hay, damos fe, aunque para admirarla haya que acercarse a las inmediaciones del Teide, que no es sino un volcán, eso sí, de 3.715 metros de altura. Ahora que el país entero está registrando las temperaturas más bajas, es momento de descubrir la blancura del pico más alto de España. Un espectáculo que adquiere más valor si cabe si tenemos en cuenta que, en pocos minutos, se puede descender al mar y disfrutar del a agradable clima de estas islas.