Cinco cosas que hacer en Maldivas (además de tostarse al sol y nadar entre peces y corales)

Actividades para todos los gustos en este archipiélago del Índico

Noelia Ferreiro
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Foto: mihtiander / ISTOCK

Famoso por sus playas de postal y sus exquisitos resort en los que se condensa el colmo del lujo y la elegancia, Maldivas es para muchos el destino soñado. Pocos lugares se ajustan con tal precisión a la idea del paraíso como lo hace este archipiélago tropical perdido en el océano Índico, a unos 450 kilómetros al sur de la India y de Sri Lanka. Nada menos que 1.190 islas diminutas repartidas en 26 atolones, que son anillos perfectos de coral con una laguna en medio y que apenas afloran dos metros por encima del mar.

Es su naturaleza virgen pintada con todos los matices del azul y del verde la que otorga a estos islotes un exotismo salvaje difícil de superar. Luego están esas aguas cristalinas a 27 grados, bajo las que se transparenta un caleidoscopio submarino: corales multicolores que permiten nadar con más de dos mil especies de fauna, desde los peces de arrecife, mantarrayas y morenas hasta las 26 especies de tiburones, entre los que se incluye el majestuoso tiburón ballena. 

Por todo ello, nadar entre fauna marina es la actividad estrella, tanto o más que la de abandonarse al placer de no hacer nada y tostarse al sol con la mayor indolencia. Pero aunque son estas dos actividades las que se vienen buscando mayoritariamente, hay mucho más que hacer en Maldivas. Aquí van unas cuantas experiencias que resultarán apasionantes:

1. Alimentar a las manta rayas

Es lo clásico después del esnórquel. Dar de comer a rayas de dos metros de diámetro que se acercan puntuales a la orilla. Se trata de una de las especies características de estas islas, un espécimen que está emparentado con los tiburones y que no duda en acercarse a los humanos para conseguir un bocado de comida. Los turistas tienen el privilegio de alimentar a estas criaturas marinas que incluso se dejan acariciar como si fuesen mascotas.

Manta raya en el arrecife de coral | cinoby / ISTOCK

2. Hacer surf

Sí, a muchos les sorprenderá esta actividad porque pocos saben que estas aguas mansas también permiten cabalgar en una tabla al son de la marea. El surf se puede practicar en puntos donde rompen las olas, que también los hay pese al aspecto de piscina que exhiben la mayoría de sus rincones. Y para quienes echen en falta aún más adrenalina,  está el  jetlev-flyer, que es un propulsor que permite volar, literalmente, sobre el agua

Surf en Maldivas | Richinpit / ISTOCK

Maldivas, descalzos en el paraíso

3. Navegar al atardecer

Es una experiencia pensada para los más románticos. Consiste en salir a pescar al atardecer a bordo de un tradicional dhoni (las embarcaciones típicas con la proa en forma de arco) mientras, champán en mano, la noche acaba envolviendo este prodigio de la naturaleza. 

Un 'dhoni' al atardecer | Robert Pavsic / ISTOCK

4. Una lección de cocina maldiva

Aunque a algunos les parezca disparatado, se puede asistir a clases de cocina en Maldivas. Una manera de sumergirse en la gastronomía del país con lecciones que, por lo general, comienzan en los mercados locales eligiendo las mejores materias primas. También existe la posibilidad de salir a pescar y cocinar según la captura

Mercado local en Malé, Maldivas | narvikk / ISTOCK

5. Otras experiencias exóticas

Más allá de los planes de andar por casa, hay también otras actividades más exóticas y desconocidas como es la de disfrutar de un masaje en un spa submarino, divisar las estrellas desde un observatorio o cenar en un restaurante sumergido a seis metros de profundidad.

Restaurante submarino | Elena Malysheva / ISTOCK