Chan Chan, la increíble ciudad de barro de Perú

La que fuera la capital del reino chimú es uno de los grandes tesoros del norte del país

Noelia Ferreiro
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Foto: tbradford / ISTOCK

La ciudad precolombina más grande de América dejó su rastro de adobe en un pliegue perdido del desierto costero que se extiende por el norte de Perú. Fue aquí, a escasas horas de la localidad de Trujillo, donde el reino chimú erigió una floreciente y sofisticada capital que acabó convertida en uno de los estados más ricos de todo el Pacífico. Chan Chan es el nombre de esta joya, alumbrada por una civilización que es incluso anterior a los incas.

El impresionante muro que defiende la curiosa ciudad de Chan Chan
El impresionante muro que defiende la curiosa ciudad de Chan Chan | tbradford / ISTOCK

Datada entre los años 800 y 1475 después de Cristo, la cultura chimú se desarrolló en torno a esta ciudadela que, con sus veinte kilómetros cuadrados, ha logrado catalogarse como la mayor del mundo construida en barro, aunque hay quien la sitúa por detrás de la iraní Bam. Un enclave que, en la cúspide de su hegemonía, se estima que llegó a tener unos sesenta mil habitantes.

La ciudad del sol

Visitar hoy este yacimiento, cuyo nombre remite a “la ciudad del sol”, no sólo es retroceder a los tiempos en que una cultura cambió la ideología y el pensamiento, sino también maravillarse con una construcción arquitectónica que demostró gran sabiduría. Porque todo en esta ciudad está trazado de esa versión transatlántica del adobe que no es más que un entramado de cañas o bambú recubierto de barro. Un material que suple la escasez de piedra de estas regiones litorales de Perú. Y que, además de aislar térmicamente, constituye un buen antisísmico por su elasticidad, su ligereza y su capacidad para absorber las vibraciones en un territorio que es propenso a los terremotos.

Las formas geométricas son clave en la decoración de Chan Chan
Las formas geométricas son clave en la decoración de Chan Chan | nicolasdecorte / ISTOCK

Chan Chan no se parece a ninguna otra ciudad del continente. Y no sólo por su composición (con nueve palacios o residencias reales, cada uno con plaza donde se realizaban las ceremonias y un túmulo funerario con numerosas ofrendas) sino también por la ornamentación de los frisos a base de estuco policromado y maravillosos relieves.

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Muros que están decorados con motivos geométricos, así como con figuras animales especialmente relacionadas con el océano: bancos de peces, aves marinas y extensiones romboidales que evocan las redes de los pescadores.

Los peces decoran algunos de los muros de la ciudad
Los peces decoran algunos de los muros de la ciudad | tbradford / ISTOCK

Y es que el mar, para los chimúes, cobraba una importancia primordial, manifestada tanto en su dieta, principalmente de pescado, como en su movilidad, puesto que era el nexo que comunicaba a los pueblos y que propició la construcción de instrumentos para surcar las aguas bravas.

Orfebres y campesinos

El Palacio de Tschudi, llamado así en honor a su investigador, es la única zona de Chan Chan prácticamente excavada y la que acoge el acceso a las ruinas, que pueden recorrerse con o sin guía especializado. Eso sí, para admirar los tesoros encontrados hay que visitar el Museo de Sitio donde, además de mapas y fotos aéreas que permiten adivinar la amplia extensión del lugar, se da cuenta de la destreza de esta cultura en el arte de la orfebrería.

Pocas zonas de Chan Chan ha sido sido excavadas en la tierra
Pocas zonas de Chan Chan ha sido sido excavadas en la tierra | sdbower / ISTOCK

Se sabe también que los chimúes fueron grandes ingenieros agrícolas. Según los estudios, Chan Chan, que está declarada Patrimonio de la Humanidad, era un centro residencial de dirigentes y artesanos, al que se sumaban unos núcleos satélite, en los que moraban los campesinos en las riberas del río Moche. Para regar los cultivos inventaron unos sistemas de irrigación que aún hoy se emplean en los campos.

El fin del reino

Hacia el año 1470, los incas atacaron el reino chimú, doblegaron a sus gobernantes y destruyeron su fastuosa capital. La ciudad permaneció en ruinas, intacta, como un pálido reflejo de lo que fue. Y con la llegada de los españoles, comenzó el expolio y el saqueo. A todo ello se añadieron los efectos devastadores del fenómeno de El Niño, que erosionaron los muros de adobe.

Estatua local que decora una de las entradas a la ciudad
Estatua local que decora una de las entradas a la ciudad | manx_in_the_world / ISTOCK

Por suerte la memoria de Chan Chan nunca se perdió completamente. Cuando, hacia 1840, el naturalista y lingüista suizo Jacob von Tschudi comenzó su investigación, dejó constancia de su asombro ante la magnitud de sus restos: "Las inmensas ruinas de los palacios chimú son uno de los más interesantes monumentos de la arquitectura de América del Sur”. Este legado de una de las grandes culturas preincaicas que dominaron el antiguo Perú es solo una pequeña muestra de las ingentes riquezas ocultas todavía en esta región.