Ni cerveza, ni chocolate: Bruselas estrena museo dedicado a su alimento más popular muy cerca del Manneken Pis

Cuesta creer que en Bruselas no hubiera todavía un museo de estas características, teniendo en cuenta su larga tradición y fanatismo por este alimento.

El plato más emblemático de Bélgica estrena museo en Bruselas
El plato más emblemático de Bélgica estrena museo en Bruselas / Istock / Berezko

Si hablamos de Bruselas y de comida, son varias las opciones que se nos vienen a la cabeza. Pero vayamos por partes. En el apartado de los dulces, hay dos: desde el chocolate, que en Bélgica preparan de manera delicadísima en forma de bombones y pralinés, a los gofres, un emblema omnipresente en prácticamente todo el país. 

Mientras que en el lado salado, son otros dos alimentos que se llevan toda la admiración: los ‘moules’ o mejillones, y las patatas fritas. De hecho, juntos forman uno de los platos belgas más famosos: moules-frites. Y, aunque popularmente se cocina con vino blanco, tienen hasta una receta en la que el caldo se elabora con cerveza, como no podía ser de otra manera en el país de la bebida de lúpulo.

El otro gran museo de la patata frita

Dicho todo esto, lo realmente sorprendente es que Bruselas no tuviera ya su propio museo dedicado a la patata frita. Sí que hay uno en Brujas, pero no en la capital belga. Hasta ahora, porque en 2025 ha abierto el Frietmuseum Brussels

Se trata de un espacio inmersivo e interactivo de unos 900 metros cuadrados que homenajea al gran símbolo nacional, con permiso de la cerveza de abadía, claro. Se divide en tres plantas en las que se propone un recorrido original y divertido a través de la historia y las tradiciones de este plato icónico. 

El nuevo museo de Bruselas dedicado a uno de sus platos más emblemáticos

El nuevo museo de Bruselas dedicado a uno de sus platos más emblemáticos

/ Frietmuseum Bruselas

Por qué son famosas las patatas fritas de Bruselas

Desde los Andes peruanos, considerados la cuna de la patata, hasta lo que en el museo han denominado Frietland, lo que viene siendo un espacio dedicado exclusivamente a las patatas fritas belgas originales. Por el camino, un largo viaje a través de continentes, siglos de historia y muchos objetos. 

Son más de 1.600 piezas expuestas: huacas precolombinas, carteles antiguos, juegos interactivos, freidoras y otros artilugios utilizados tanto en las labores de cultivo y labranza, hasta en la cocina. 

Juegos interactivos, piezas originales y hasta sala de degustación en el nuevo museo de Bruselas

Juegos interactivos, piezas originales y hasta sala de degustación en el nuevo museo de Bruselas

/ Frietmuseum Bruselas

Degustación de patatas fritas

Lo que no falta es la cata y sala de degustación. Está justo al final del paseo por el museo, recreando algo así como un parque típico de los muchos que hay en Bélgica. Es el lugar que su fundador, Eddy Van Belle, ha pensado para degustar un cucurucho típico de patatas fritas cocinadas al estilo tradicional, a elegir entre grasa de vacuno o aceite vegetal como opción para los veganos

El museo de Bruselas donde se termina la visita en una sala de degustación

El museo de Bruselas donde se termina la visita en una sala de degustación

/ Frietmuseum Bruselas

Quien se quede con ganas de más, solo tiene que cruzar la calle para ir hasta el museo del chocolate Choco-Story, levantado por parte del mismo creador del museo de la patata frita. Y todo junto al icónico (y pequeñísimo) Manneken Pis y a dos pasos de la Grand-Place. No se puede ser más belga. 

La escultura más famosa de Bruselas, y la más pequeña

La escultura más famosa de Bruselas, y la más pequeña

/ Istock / bhidethescene

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