Cerdeña, la magia del Mediterráneo

Una isla en el Mediterráneo donde la belleza de sus playas y calas de agua de color turquesa y fina arena blanca no han sido aún ocupadas por un torrente de turistas. Cerdeña posee la tranquilidad de antaño y una oferta turística adaptada a los tiempos que corren. La isla de Eolo se ha convertido en un lugar único para disfrutar de la vida.

Álvaro Espinosa Malagón

Cerdeña es más que una isla en el Mediterráneo. Es un lugar olvidado, al margen de caos de Italia, donde la paz y la tranquilidad que nos permiten escuchar la suave sinfonía del mar, la hacen única, lo que la convierte en un gran destino turístico si es lo que buscamos.

Prepárate para descubrir uno de los pocos lugares turísticos alejado de la muchedumbre. Aire sosegado, playas de postal, la costa italiana del cine. Una isla que sorprende al visitante con sus contrastes naturales, las luces y los colores de una región de antiguas tradiciones en una naturaleza virgen y salvaje. En esta isla no solo descubrirás Italia, también una pequeña forma de entender la vida. Bienvenidos a Cerdeña, la Isla de Eolo.

Azul turquesa

Uno de los grandes atractivos de la segunda isla más grande del Mediterráneo son la belleza de sus playas y calas de agua de color turquesa y fina arena blanca, rodeadas la mayor parte de ellas por un entorno natural inimaginables: verdes prados, floridas colinas, animales pastando y el encanto de Cerdeña.

Y es que en Cerdeña se encuentran alguna de las mejores islas del Mediterráneo como son Cala Luna y Cala Sisina, de acceso algo difícil ya que están entre rocas y acantilados y otras de mejor acceso como la de Santa Margherita di Pula (cerca de Cagliari), Villasimius y la Costa Rei (en la costa suroriental) o las calas de arena entre rocas graníticas de la costa norte y en el archipiélago de la Magdalena.

Otra gran playa es Tentizzos, en el noreste, con una inusual belleza. Se llega por una de las típicas carreteras de costa que todos hemos visto en añguna película, transcurriendo entre acantilados. También en el norte encontramos Rena Majore, de arena blanca, recogida y entre pinares, muy cerca de Santa Teresa de Gallura. Agradable pueblo costero de donde parten los barcos que unen la isla con Córcega y próxima al espectacular Sea Lounge de Cala Spinosa.

Senderismo, gastronomía y más

Pero la isla mediterránea tiene mucho más que ofrecer además de playas de fábula, especialmente atractivos son algunas propuestas que harán nuestras vacaciones diferentes: cursos de italiano con alojamiento en casas particulares, aderezado con cursos de cocina sarda, rutas en bicicleta, senderismo con la posibilidad de ascender a la Punta La Marmora, donde descubriremos desde lo alto un paisaje soberbio, después de haber ascendido 1.834 metros y tras cuatro horas de camino.

En Alghero es muy recomendable realizar la excursión en barco a la Grutta di Nettuno, con espectaculares formaciones de tipo calcáreo. También es posible darse un chapuzón desde la antigua ciudad cartaginesa de Tharros. Sus muros llegan al borde del agua donde no es difícil aún hallar restos de ánforas

Si lo tuyo son las compras no hay que olvidar que Cerdeña es un paraíso de la artesanía. Chales y alfombras de lana, tallas de madera, joyería tradicional con filigranas doradas, joyería de coral y sobre todo cestas tejidas a mano son alguna de las cosas que se producen.

La cocina autóctona ha incorporando influencia de otras culturas culinarias y así es posible tomar como platos locales paella, bullabesa (zimino) o cuscús, que se ofrecen en las cartas junto a las pastas originales como los malloreddus (pequeñas conchas de pasta de salvado aromatizada con azafrán), macarrones de busa (pasta gruesa) y los culingiones (versión local de los raviolis), y junto a un queso local curado que se acompaña con el delgado y crujiente pan de la isla llamado carta di musica.

De postre nada como los raviolis rellenos de queso frito bañados en miel conocidos como sebadas. En las cartas de vino, los tintos de la isla son fuertes mientras que los blancos tienden a ser ligeros.

No hay que olvidar las ciudades de aire provinciano, como Cagliari y Sassari, donde sus ciudadanos han sabido guardar el secreto de la isla, además de venderla sin regalarla al turismo de masas.

Tierra del mundo

Cerdeña fue propiedad de la antigua corona de Aragón, por lo que en la isla aun quedan importantes vestigios de la cultura española. La arquitectura de Cerdeña mezcla las influencia del gótico catalán con la de la Italia continental siendo la catedral de Sassari o el casco viejo de Alghero en claros ejemplos.

El idioma no queda al margen de esta influencia. El catalán es utilizado por numerosos de sus ciudadanos y no es extraño ver que aparece en los rótulos bilingües del casco viejo.

Pero no solo la cultura española está presente en la isla italiana, fenicio, turco, morisco, austriacos y los propios italianos quisieron dejar huella de su presencia en el paisaje arquitectónico.