Cazalla de la Sierra

Señorial y romántica bajo el aliento de Sierra Morena.

Manuel Mateo Pérez

Sierra Morena hermana las provincias norteñas de Andalucía, aquellas que lindan con las tierras bajas de La Mancha y de Extremadura. Por su espina dorsal han encontrado acomodo cerros de mediana altura, laderas alfombradas de encinas y quejigos, arroyos caudalosos en invierno y sedientos en los meses de verano. En Sevilla, a Sierra Morena la llaman la Sierra Norte, y en sus solanas las gentes de este lugar levantaron blancas cortijadas como origen de villorrios señoriales dedicados a las labores del campo y la ganadería y adscritos a las estéticas del barroco del XVIII.
Cazalla de la Sierra posee el aliento de las montañas y el acento monumental de las villas de la campiña. Nada chirría en ella: paisaje y arte ilustran su carácter sosegado y galante, afable y obsequioso. Al lado de viejos palacios que evocan romances fronterizos, hay un olor a hierbabuena y a laurel, a ramas de pino y a mejorana que traen consigo suavemente las brisas de la sierra.
A Cazalla se llega por una carretera romántica que se hace más bella aún cuando una tormenta de primavera la ensombrece y la rocía de lluvia. El blanco caserío se adivina a lo lejos, encaramado a una pesada loma de encinas y alcornoques. Cazalla tiene dos barrios que definen todo aquello que atesora el pueblo. La calle Llana los separa. A un lado, trepando por la ladera, se asoman las sencillas casas de los labradores, cubiertas de parras y geranios. Más abajo, Cazalla enseña el peso de su historia. La Plaza Mayor representa una rareza en mitad del espeso bosque. Una torre mudéjar de ladrillo rojo se alza al lado de la iglesia donde veneran a Nuestra Señora de la Consolación. Enfrente está el Juzgado, tan prosaico en su interior como armonioso en su fachada barroca. De la plaza parte la calle Virgen del Monte, colmada de casas solariegas. Las familias adineradas las habitan desde hace siglos, mimando sus secretos patios donde hay profundos pozos y sombreados limoneros.
A las afueras de Cazalla aguardan dos soberbios edificios religiosos, uno de ellos desacralizado en la actualidad. La Cartuja de Cazalla, que fue habitada en su día por monjes cartujos, es hoy un delicioso y sencillo hotelito rural en mitad de la sierra. El otro edificio despunta sobre un altanero y aislado cerro cubierto por encinas y alcornoques y refrescado por las aguas mansas que trae el río Huéznar. En él se alza el santuario de Nuestra Señora del Monte, que es patrona de Cazalla y estas tierras y que celebra por primavera actos romeros.
Restaurante Posada del Moro . Paseo del Moro, s/n. Tf: 954 884 858 y www.laposadadelmoro.com
Hotel Hospedería La Cartuja . Ctra. Cazalla-Constantina, A-455. km 2,5. Tf: 954 884 516 y www.cartujadecazalla.com
Oficina de información turística de Cazalla de la Sierra . Plaza Mayor, s/n. Tf: 954 883 562 y www.cazalladelasierra.es