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El castillo más bonito de Europa se eleva sobre tres islas en Dinamarca: es uno de los mayores conjuntos renacentistas de los países nórdicos, fue incendiado, saqueado y está dedicado a Neptuno

Este monumento arquitectónico del siglo XVII alberga una crónica del país a través de arte de hasta 500 años.

Esta joya danesa escondida es una de las construcciones renacentistas más bonitas de los Países Nórdicos.

Esta joya danesa escondida es una de las construcciones renacentistas más bonitas de los Países Nórdicos. / Istock

Es una de las imágenes más impresionantes de Europa: un castillo elevado sobre tres pequeños islotes que hacen de su estructura un reflejo simétrico perfecto sobre el lago que lo rodea; y, sin embargo, son pocos los que conocen la belleza del Castillo de Frederiksborg.

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Adriana Fernández

Ubicado a unos 35 kilómetros al noroeste de Copenhague en la ciudad de Hillerød, en el centro de la región de Nordsjælland, en pleno norte de la isla de Selandia, este impresionante edificio del siglo XVII se impone sobre el lago Slotssøen y alberga, como una crónica visual, el relato del país a través de retratos, pinturas históricas, muebles y artes decorativas de hasta 500 años.

Castillo de Frederiksborg

Castillo de Frederiksborg / Istock

Un paseo por los anales de la historia danesa

Mandado construir por el rey Federico II en 1560, el llamado Hillerødsholm, hoy Monumento Nacional Protegido en Dinamarca, nació como obra de su hijo, en el salto de siglo, como una obra cumbre de estilo renacentista nórdico marcado por ladrillo rojo, detalles de piedra arenisca y tejados de cobre esmeralda con líneas que cortan el horizonte.

Patio interior del Castillo de Frederiksborg.

Patio interior del Castillo de Frederiksborg. / Istock

Las estancias conocidas responden a las reconstrucciones llevadas a cabo después de la tragedia de 1859, un incendio que acabó con la mayor parte del interior del palacio principal, salvándose, ayuda mediante, la Capilla y la Sala de Audiencias; la primera un espacio barroco donde se coronaba a los reyes absolutos de Dinamarca, decorado con los escudos de armas de los caballeros de la Orden del Elefante; y el segundo una muestra espectacular del barroco temprano de Holanda, con un sistema de ascensor mecánico puntero para la época que simulaba, en las apariciones del rey, un “truco de magia” para sus invitados.

Capilla del Castillo de Frederiksborg

Capilla del Castillo de Frederiksborg / Istock

Pese a que este no pudo salvarse, el castillo cuenta además con la reconstrucción del Gran Salón o Riddersalen, sobre la Capilla. Esta minuciosa estancia cuenta con techos artesonados, tapices que narran la vida de algunas de las figuras más importantes de la monarquía danesa, y retratos de la familia actual.

El conjunto arquitectónico al completo forma parte indispensable de la Ruta Cultural Europea, siendo uno de los alardes renacentistas más importantes de los países nórdicos.

Castillo de Frederiksborg rodeado de naturaleza.

Castillo de Frederiksborg rodeado de naturaleza. / Istock

Pero la belleza de este paraje va más allá de sus muros, y en ambos laterales se extiende a lo largo de dos amplios jardines históricos: el Jardín Barroco, rediseñado a finales del siglo XX siguiendo los planos originales, cuenta con terrazas simétricas, cascadas artificiales e impresionantes parterres con el monograma real.

Castillo de Frederiksborg y los jardines, Hillerød Dinamarca.

Castillo de Frederiksborg y los jardines, Hillerød Dinamarca. / Istock

Por su parte, el Jardín Romántico, de estilo inglés, propone canales sinuosos, lagos pequeños, arboledas libres y el pequeño Palacio de Badstueslottet (o palacio de baños), con una estructura renacentista a escala que el rey usaba para banquetes de caza.

Castillo de Frederiksborg y los jardines, Hillerød Dinamarca.

Castillo de Frederiksborg y los jardines, Hillerød Dinamarca. / Istock

Un elemento de poder imprescindible

Pero la joya de la corona, nunca mejor dicho, la recoge una imponente estatua en honor a Neptuno que, diseñada por el escultor Adriaen de Vries, se impone sobre la fuente del patio exterior como monumento a la supremacía danesa sobre las aguas del Báltico a principios del siglo XVII.

Fuente de Neptuno en el Castillo de Frederiksborg.

Fuente de Neptuno en el Castillo de Frederiksborg. / Istock

Uno de los puntos de inflexión de esta impresionante mole se marcó sin embargo en 1659, con la ocupación de Suecia en el Castillo de Frederiksborg, y su posterior saqueo, desmantelando la fuente original y robando la estatua de bronce, hoy expuesta en los jardines del Palacio sueco de Drottningholm, mientras que la expuesta conforma una réplica posterior.