Cascais, verano a la portuguesa

Lejos de lo que nos quieran hacer creer, todavía nos queda verano y en Viajar vamos a aprovecharlo visitando una de las joyas costeras portuguesas: Cascais.

Macarena Escrivá
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Foto: Adam Zoltan / ISTOCK

Cascais, a menudo comparada con la Riviera Francesa, fue uno de los lugares preferidos de veraneo para los lisboetas pudientes, aristócratas y celebrities. Sin embargo, todavía conserva ese halo de pequeño pueblo de pescadores traducido en una belleza sin igual, con una ciudad de paredes encaladas y tonos pasteles, fantásticas playas y lugares como Sintra o la misma Lisboa a tan solo una hora de coche. El verano en Cascais puede ser perfecto.

Para empezar nuestro viaje, lo mejor es hacerlo recorriendo su puerto. Todavía conserva un fuerte del siglo XV que ya no disuade a piratas, sino que ahora vibra como uno de los hoteles más elegantes de la ciudad, el Pestana Cidadela Cascais, que alberga dentro de sí mismo un Art District, un espacio en el que brilla el arte contemporáneo.

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Otro de los hoteles a tener en cuenta en la ciudad, es el Farol Desing Hotel. Lo que fue una mansión de nobles y aristócratas, se ha convertido en un hotel boutique de diseño, que ha sabido crear un puente entre lo viejo y lo nuevo, entre el pasado y presente de esta casa edificada a finales de 1880. ¿Qué encontraréis allí? Habitaciones en un entorno inolvidable, con vistas al mar y jacuzzi en la terraza. El relax allí está asegurado.

Las playas de ciudad pocas veces son de las mejores que encontramos, pero Cascais cuenta con tres playas urbanas que bien merecen una visita. La Praia da Ribera posee vistas al puerto y es una de las zonas más familiares, la Praia de Concençiao es una de las más grandes y con mayor extensión de arena, mientras que la Praia da Rainha, pese a ser más pequeña guarda un encanto especial.

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Pero sin duda, una de las más espectaculares es Praia do Guincho, una de las preferidas de los surfistas que visitan la zona, ya que se sitúa en los límites del Parque Nacional Serra da Sintra, en un enclave donde la brisa sopla sobre el Atlántico.

Otra de las maravillas de la naturaleza de esta villa costera, es su ya célebre Boca do Inferno, se trata de una serie de acantilados junto al mar, situados entre Cascais y Guincho. Esta formación rocosa toma su nombre de una leyenda de enamorados que fueron castigados por un hechicero que hizo que las rocas engulleran a la pareja, provocando un estruendo, el mismo que se puede escuchar en los días en los que el mar rompe con fuerza. Resulta el lugar perfecto para admirar la fuerza de la naturaleza y disfrutar de atardeceres y puesta de sol para recordar. En este paraje se sitúa uno de los restaurantes más reconocidos de Cascais, Mar do Inferno, un templo del marisco y pescado frescos. La mejor forma de apreciarlos es hacerlo con cualquiera de sus vinos o cervezas portuguesas. ¡Nunca defrauda!

Boca do Inferno. | alxpin / ISTOCK

Si uno de los placeres de visitar la ciudad lusa, es este contacto con la naturaleza, no podemos dejar de recomendar una visita al Parque Natural de Sintra-Cascais y su grandioso Faro de Roca, que presume de ser el punto más occidental del continente. No en vano allí era donde el poeta portuguesa  Camões comentaba que "la tierra termina y el mar comienza".

¿Fan de James Bond? Pues deberás saber que la creación de su personaje se empezó a gestar muy cerca de aquí. Cuentan que Dušan Duško Popov era un agente doble serbio que se dejaba ver en el Casino Estoril siempre acompañado de mujeres hermosas e indudablemente llamó la atención de Ian Fleming, el creador del personaje de James Bond. Por lo que si quieres seguir tras los pasos del agente 007, visita el hotel Palacio Estoril, donde puedes echar un ojo al hotel, el vestíbulo, la piscina y la vista de las habitaciones utilizada en la producción de 1969 de 007 al servicio de su majestad o tomar un Martini 007 en el Bar Estoril, además de rematar el día jugando unas fichas en el mismo Casino de Estoril donde lo hizo aquel agente doble.

Casino Estoril. | mtcurado / ISTOCK

Y ¿qué sería del verano sin sus helados? Todos coinciden en que Santini es la mejor heladería de Cascais y las colas que se forman delante de su puerta dan fe de ello. Hace más de 60 años que Attilio Santini dio con la clave para crear los mejores helados de Portugal y hoy en día cuentan con 10 tiendas repartidas por todo el país. Los venden en cucuruchos, tarrinas o en una de sus novedades de este verano, metidos dentro de un croissant. Puro pecato di cardinale.