La Capilla Sixtina de Extremadura

Sí, existe y está en el santuario de Nuestra Señora de Ara, en Badajoz, donde descansan unos frescos con la grandeza del Vaticano.

Noelia Ferreiro
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Foto: G. Aunion Juan / ALAMY

Puede que este sobrenombre tenga demasiado entusiasmo, pero lo cierto es que en Badajoz, muy cerca de la frontera con Sevilla, allí donde los pliegues del terreno ya forman parte de la Sierra Morena, existen unos frescos de estilo barroco con una viveza que ha sido comparada nada menos que con la Capilla Sixtina.

Se trata del santuario de Nuestra Señora del Ara, una ermita mudéjar del siglo XV cuyas bóvedas y muros interiores están recubiertos por pinturas basadas en los episodios del Génesis. La creación del paraíso con Adán y Eva, la tragedia de Caín y Abel, la Torre de Babel, la vida de Abraham, la historia de Isaac y Rebeca… Así hasta un total de veintiséis escenas, todas compartimentadas en pequeños rectángulos y acompañadas, en la parte inferior, por un pequeño texto bíblico que ayuda a interpretar el dibujo.

G. Aunion Juan / ALAMY

Por ello y por lo inusual de este tipo de decoración, y por el evidente esfuerzo pictórico que destilan, y por el arraigado sentimiento de devoción popular, los frescos remiten a los de su hermana mayor del Vaticano. Aunque en este caso se desconoce su autoría. Lo único que se sabe es que las pinturas murales, que fueron llevadas a cabo en diferentes épocas, terminaron de realizarse en 1736 e incluso existen algunas pruebas que parecen indicar que fueron artistas locales de la vecina escuela de Llerena, uno de los pueblos de la comarca con mayor personalidad artística: aquí desarrolló su trabajo Francisco de Zurbarán, el famoso pintor del Siglo de Oro.

El santuario de Nuestra Señora del Ara, que está abierto de martes a domingo y ofrece visitas guiadas por su interior los fines de semana, se encuentra a poca distancia de la localidad de Fuente del Arco (a unos 7 km), al final de una pista forestal, en ese entorno donde las dehesas de encinas y alcornoques contrastan con las amplias llanuras cerealistas de la llamada campiña sur.

Y aunque lo más sorprendente se encuentra puertas adentro, vista por fuera, esta ermita es como una aparición blanca en medio de un paisaje de singular belleza. Con una única nave y una bonita galería porticada que se abre al sur y al oeste, su imagen transmite serenidad y sosiego. De su origen se tienen dos constancias: que fue ordenada construir por el prior de la Orden de Santiago y que en ese mismo punto pudo existir otro lugar de culto. En su entorno se han localizado restos de extracciones mineras realizadas por los romanos, así como evidencias arqueológicas que llevan a sospechar de un posible centro religiosos de la época visigoda.

Minas de La Jayona. | Jose Lucas / ALAMY

La excursión a la Capilla Sixtina extremeña puede completarse con la visita a las Minas de La Jayona, una explotación de hierro abandonada que está cargada de historia y de misterio. Porque no sólo se trata de una mina que permaneció activa desde 1900 hasta 1921, sino también de una impresionante muestra del empeño del hombre en dar forma, a base de pico y pala, a una suerte de hormiguero plagado de túneles y miradores, de pozos y galerías, de plataformas y andenes. En definitiva, a un espectacular complejo de hasta once niveles diferentes. Colarse por sus entrañas y explorar sus pasadizos entre juegos de luces, sonidos y contrastes térmicos será lo más parecido a un viaje al centro de la tierra.