Así es la Capilla del Señor de la Piedra, el santuario que se escapó del mar…

Un lugar de leyenda en las costas portuguesas

Jose Miguel Barrantes
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Foto: James_Gabbert / ISTOCK

Tal y como, la irrepetible cantante lusa Dulce Pontes, nos conquista a través de sus canciones cuando de sus labios fluyen los “aires de Portugal”, una pequeña capilla de la población de Miramar, al sur de Oporto, consigue cautivarnos con su dramática pero, al mismo tiempo, poética ubicación.

La Capilla del Señor de la Piedra es un pequeño tributo al mar, una consideración hacia el batir de las olas contra la orilla que, en su incesante caricia de la arena, se topa con un templete en el que la naturaleza y el sentir humano se abrazan aflorando nuestros más profundos sentimientos viajeros.

Atardecer en la Capilla del Señor de la Piedra en Miramar en Portugal
Atardecer en la Capilla del Señor de la Piedra, Miramar, Portugal | Rocky89 / ISTOCK

Una insospechada superviviente del paso del tiempo

A menos de quince kilómetros al sur de la ciudad de Oporto, marcando el inicio de la playa de Miramar, una mole rocosa de formas redondeadas alberga sobre ella una curiosa capilla de planta hexagonal construida seguramente en el siglo XVIII, aunque normalmente se considere el año de 1686 como su origen.

Una superviviente al paso del tiempo y la acción de los elementos que pareciera resistirse a los envites del océano Atlántico.

La cruz que corona la capilla no deja lugar a dudas de la intención religiosa de sus orígenes, pero la roca sobre la que se asienta oculta un pasado mucho más pagano. Efectivamente, parece ser que este punto fue elegido durante siglos como lugar de cultos y ritos que nada tenían que ver con la doctrina cristiana.

Capilla del Señor de la Piedra en Miramar en Portugal
Capilla del Señor de la Piedra iluminada para la noche que llega | Jose Luis Alvarez Esteban / ISTOCK

Aquí, antes de que se erigiera la capilla, existía otra construcción con fines paganos que pudo ser la principal motivación para levantar el templete actual, intentando borrar, aunque sin éxito, toda huella de aquel tiempo pretérito.

Cuenta también la leyenda que la Capilla del Señor de la Piedra pudo ser fruto del deseo de un marinero que a punto estuvo de dar con su vida en el fondo del mar y que, viendo su destino, habría prometido que, si salía sano y salvo de aquella situación, mandaría construirla en agradecimiento a Dios.

Otra bonita leyenda nos habla de una luz en el cielo que aparecía noche tras nos noche en el firmamento iluminando un lugar en la playa, asombrando a los lugareños, quienes lo interpretaron como una señal divina y decidieron levantar la capilla.

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Mientras, las hendiduras que se encuentran en la roca sobre la que se sitúa, atribuidas tradicionalmente a las pisadas de un buey y al caballo que montaba el rey Sebastián I, contribuyen igualmente a agrandar el halo de misterio que envuelve este pequeño rincón de las costas portuguesas y que sigue la estela de aquel pasado pagano que una vez se intentaría borrar.

En la actualidad, la Romería del Domingo de la Santísima Trinidad rinde homenaje al culto popular que existe en torno a esta capilla y deja constancia de esa mezcla entre lo religioso y lo pagano que se respira en este sitio.

Capilla del Señor de la Piedra, Miramar, Portugal
Capilla del Señor de la Piedra a contraluz | Jacqueline Cantagalli / ISTOCK

Más allá del simbolismo, y a pesar de que la capilla no representa una gran obra arquitectónica - obviando ciertos detalles que le otorgan un gran favor del público, como sus tres altares del interior o los bellos azulejos que adornan los muros junto a los pilares de la puerta de entrada -, es cierto que la mayor atracción de este lugar es la conjunción entre la roca y la obra humana, en un situación completamente insospechada que nos evoca un templo que hubiera salido del mar en busca de las almas que habitan la tierra.

Elevada varios metros sobre el nivel del océano en la orilla, la capilla del Señor de la Piedra coquetea a diario con dos mundos mientras es envuelta por la brisa marina, provocando la admiración de quienes pasean por la playa.

La playa de Miramar

La Capilla del Señor de la Piedra está enclavada en la freguesía de Gulpilhares, dentro del término municipal de Vila Nova de Gaia. Su cercanía a la ciudad de Oporto y el atractivo de su litoral convierten a esta zona en lugar recurrente para muchos habitantes de la segunda ciudad en importancia de Portugal.

Capilla del Señor de la Piedra, Miramar, Portugal
Detalle de la capilla del Señor de la Piedra con la playa de fondo | BrasilNut1 / ISTOCK

La buena cantidad de infraestructuras turísticas de esta franja y los largos arenales, son motivos suficientes para atraer visitantes a la población de Miramar, donde se sitúa la capilla.

Es cierto que su estampa junto al océano, asentada en el gran afloramiento granítico, es un reclamo incuestionable, pero no es menos cierto que la propia playa de Miramar cuenta con un encanto especial.

Capilla del Señor de la Piedra, Miramar, Portugal
Entrada a la capilla del Señor de la Piedra | LuisPinaPhotogrpahy / ISTOCK

A pesar de ser un lugar de veraneo conocido, se trata de un espacio tranquilo que aún deja entrever en cierta manera los retazos de la vida marinera tradicional.

No cabe duda de que representa un destino que aúna varios elementos que hacen de este rincón un sitio singular, sin olvidar las espléndidas puestas de sol que nos permite disfrutar la orientación de estas costas hacia el oeste. Un acicate más para sorprendernos y atraparnos como viajeros.