Cuando el camino a Betlem pasa por Mallorca: la cara más desconocida de la isla

Uno de los puntos más tranquilos y desconocidos de la más grande de las Baleares

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: trabantos / ISTOCK

Al noreste de Mallorca, en la franja más meridional de la bahía de Alcudia, se esconde un rincón llamado Betlem al que aún no han llegado muchos de los turistas que planean sobre las Baleares.

Un lugar costero de calas vírgenes al que da nombre una ermita de tradición eremita y orígenes bíblicos que representa una de las caras más desconocidas de la isla.

Emprendemos el camino a Betlem guiados por la tranquilidad de la que presume este enclave.

Una curiosa ermita sobre una antigua alquería musulmana

El término municipal de Artà acoge en su territorio una construcción peculiar. El vestigio de una larga tradición eremita presente en la isla que en la actualidad se encuentra en clara decadencia.

Betlem | 4FR / ISTOCK

La ermita de Betlem se ubica en una elevación a 280 metros sobre el nivel del mar, en el lugar donde se encontraba antiguamente la alquería musulmana de Binialgorfa, que explotaba agrícolamente este sector de la península del Llevant. Terrenos que adquiriría para dedicarlos a la caza el rey Jaume II de Aragón, a principios del siglo XIV, junto con la colindante alquería de Ferrutx.

Ermita de Betlem | delray77 / ISTOCK

Pasado el tiempo, las construcciones de la alquería se degradaron en ruinas y tras quedar abandonada la posesión parece ser que fue ocupada de nuevo, en 1805, por un grupo de ermitaños procedentes de la población de Valldemossa. Una ocupación que fue posible gracias a la donación de la finca por parte de Jaume Morell, quien puso la condición de erigir una ermita llamada Betlem en honor al nacimiento de Jesucristo. Este hecho, así como el apoyo del benefactor de la obra, el cardenal nacido en Palma Antonio Despuig y Dameto, hicieron posible su inauguración en la primavera de 1818 para ser ampliada con un nuevo templo en 1824.

Ermita de Betlem | cinoby / ISTOCK

La comunidad religiosa ha dado paso con posterioridad a un refugio para anacoretas que ha perdurado hasta el siglo XXI, quedando aún bien presente el poso de su función sagrada. Los cipreses que flanquean el camino que conduce hasta la ermita parecen recordarnos este carácter del edificio, proyectando en todo el espacio un ambiente de espiritualidad y tranquilidad que absorbe a todo aquel que lo recorre.

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Un tramo de costa alejado de las grandes afluencias de turistas

La localización de la ermita de Betlem y las antiguas casas de labranza supone un pequeño reducto mallorquín de sosiego en el que disfrutar de una cara completamente diferente de la típica imagen que tenemos de ella.

Betlem | trabantos / ISTOCK

La actual urbanización de viviendas que se levanta a los pies de la ermita junto a la costa nos marca la presencia de un tramo respaldado por la presencia del Parque Natural de la Península de Llevant a las espaldas y por la aparición, a lo largo del recortado litoral, de toda una serie de calas.

Costa de Betlem | trabantos / ISTOCK

Un litoral que se adivina soberbio desde el mirador de la ermita de Betlem, con la bahía de Alcudia inundando de azul intenso nuestras vistas al fondo.

Al borde del mar, la vegetación mediterránea nos da paso a aguas normalmente mansas y cristalinas, de un colorido memorable que nos acompaña en todo el trayecto desde la Colonia de Sant Pere hasta el cabo Ferrutx.

Betlem | trabantos / ISTOCK

A lo largo de este segmento encontramos calas diminutas de cantos que dan paso, unos metros mar adentro, a un manto de arena blanca que propicia la claridad de las aguas. 

Desde la cala des Corb Marí, pasando por la alusiva de Los Ermitaños, cala Camps Vells o, ya al otro extremo, la joya de la zona, la cala Na Clara, el color turquesa es una seña de identidad que se suma a este rincón escondido convertido en uno de los símbolos del movimiento eremita en Mallorca, junto a Valldemossa, y que sirve igualmente de refugio para todos aquellos que busquen la calma en la isla.

Cala Camps Vells | Philippe Fritsch / ISTOCK