Calma, silencio… y una sorpresa en el verano más raro de Ibiza

La isla blanca recupera su rostro más auténtico

Noelia Ferreiro
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Foto: amoklv / ISTOCK

Nada de grandes fiestas. Nada de discotecas abiertas hasta el amanecer. Nada de emociones embotelladas. En este verano atípico, la Ibiza ojerosa del derroche ha dejado paso a otra isla más íntima, tranquila y silenciosa.

Estereotipada en su faceta más canalla y privada en los meses estivales de la soledad y del silencio, atrás ha quedado aquella Ibiza que atrae a celebrities con puesto fijo, millonarios impenitentes y amantes de la farra universal. 

Juergen Sack / ISTOCK

A cambio ha nacido otra isla que madruga y toma café bajo los algarrobos. Una Ibiza de pueblos solitarios en la que los propios payeses moldean viñedos y maizales ajenos al lujo y al glamour. Una Ibiza embriagada por la fragancia de las higueras y el rumor suave de las olas, alejada de las tentaciones nocturnas y el estruendo festivo. Esta Ibiza rústica, sosegada, serena, es una simbiosis perfecta entre un privilegiado entorno natural y un regreso a las raíces más puras.  

Espíritu bohemio

En este contexto raro en el que la mayor de las Pitiusas ha tenido que resignarse al cierre del ocio nocturno y la práctica ausencia de clubs, la inauguración de un hotel es una noticia sorprendente. Sobre todo si el hotel recoge el espíritu de esta otra Ibiza más serena y calmada. Por eso hemos decidido basar este artículo en lo que sucede entre sus cuatro paredes, que concentran el espíritu de la isla, y en las que, aunque sea un espejismo, uno puede dejar de pensar por unos momentos en la pandemia. 

Lutz Vorderwuelbecke

Así es el nuevo W Ibiza, el alojamiento que rinde tributo al espíritu bohemio de la isla blanca. Un lugar donde las aguas turquesas dan la bienvenida desde el propio lobby, la atmósfera exhibe una cadencia de pareo y chill out, y la luz mediterránea invade todos los rincones. 

Abrir en tiempos revueltos era mucho más que un reto para este esperado hotel miembro de Marriott International y localizado a un paso de la playa, sobre el paseo marítimo de Santa Eulalia. En esta temporada especial, W irrumpe con la energía distintiva de la marca, pero con la privacidad y la calma del refugio perfecto.

El mar, la brisa y los atardeceres

Lutz Vorderwuelbecke

W es la transformación total de lo que fuera el apartahotel Orquídea, un edificio en forma de V reconvertido en un alarde de arquitectura atrevida y estilosos interiores. Una apuesta que lleva la firma del estudio Baranowitz + Kronenberg (B + K), que es garantía de buen gusto.

Para empezar, la entrada, a través de una instalación de cristal que se asemeja a un bosque de luz y que da paso a una recepción amplia y luminosa, que enseguida conecta con el alma de Ibiza. Mostradores metálicos con forma de gotas de agua, paredes que recrean sus atardeceres mágicos, tejidos que se inspiran en la tierra y el mar, y techos que simulan el crochet tan característico de la moda adlib. 

Lutz Vorderwuelbecke

La isla está presente en cada rincón, en cada detalle, en cada textura. En los escalones del W Lounge con reminiscencias a Dalt Vila, el centro histórico de la ciudad, donde los huéspedes se relajan entre pufs y almohadones. En las habitaciones, desde las más básicas hasta las mega-suites con desorbitadas terrazas y piscina privada. Todas llevan el espíritu libre de Ibiza. Coloridos cabeceros inspirados en la obra de Jackson Pollock, cortinas que recuerdan al océano, mesas que recrean las pinturas rupestres y hasta mandalas en los murales que representan una suerte de orgía.

Playa (o piscina)

Al W Ibiza, entre otras muchas cosas, se viene a disfrutar del mar, puesto que se trata del único cinco estrellas del lugar emplazado a pie de playa. Sólo hay que caminar unos metros y aparece el Mediterráneo en su versión más cristalina. También aparece el Chiringuito Blue, perteneciente al hotel, donde degustar los originales platos ideados por el chef Haim Cohen. 

Lutz Vorderwuelbecke

Pero hay que dejarse empapar por la magia de su piscina, a la que llaman Wet Deck. Nada puede ser más placentero que tirarse en sus camas balinesas, o en sus tumbonas semisumergidas, para admirar el balanceo de las palmeras recortadas sobre un degradado de color que va del amarillo al azul. Son los característicos toldos del hotel, que también se inspiran en el crepúsculo. Aviso para navegantes: también los no huéspedes pueden venir a disfrutarlo. 

Culto al cuerpo es lo que proporciona su maravilloso spa. O las delicias que encontramos en sus restaurantes, variados y deliciosos. Desde el ya mencionado Chiringuito Blue al moderno steakhouse La Llama, pasando por el Ve Café, vegetariano, o el exclusivo Glow, en la azotea, reservado para los adultos. 

Todo lo que se hace en la isla

Sofisticado, atrevido, elegante, chic, el W es Ibiza en su estado más puro. Un hotel para ver y dejarse ver, para trasnochar y descansar, para dejarse mimar por su filosofía whatever / whenever, con la que tener lo que quieras y cuando quieras. 

Lutz Vorderwuelbecke

Pero también es el hotel desde el que descubrir los secretos de esa otra Ibiza que siempre estuvo ahí, eclipsada por la faceta más animada. Esa isla reposada y amable, de naturaleza privilegiada y con uno de los atardeceres más bonitos del mundo.