Cali, "la sucursal del cielo" donde la alegría es religión

Ya lo dice el refrán: "Cali es Cali, lo demás es loma"

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Emmanuel Flores / ISTOCK

Hace ya más de una década que nació el famoso eslogan turístico "Colombia, el riesgo es que te quieras quedar", pero si nos adentramos en el país y llegamos hasta Cali, tal vez sería necesario adaptarlo para dar como resultado algo parecido a: "Cali, el riesgo es que no puedas dejar de bailar".

La capital mundial de la salsa es rumba, buen clima, gente hospitalaria, fiesta y mucha, mucha alegría. Una sucursal del cielo en la Tierra, como se conoce, donde los encantos se descubren a buen ritmo mientras recorremos las calles de una de las ciudades más antiguas de toda América.

¿Por qué "sucursal del cielo"?

Cali – en realidad, Santiago de Cali - es la capital del Valle del Cauca, un departamento del sudoeste de Colombia que cuenta con una porción de la costa pacífica. Situada a unos quinientos kilómetros por carretera de Bogotá, se trata de la tercera población más importante del país.

Vista de Cali | oscar garces / ISTOCK

Fue fundada en 1536 y se convirtió en un potente motor económico gracias, entre otros, al sector de la caña de azúcar. Pero mucho más cercano a nuestros días podemos encontrar el origen de muchos de los encantos que, en la actualidad, muestra Cali a los ojos del mundo.

Corría el año 1971 cuando la ciudad se convirtió en sede de los juegos panamericanos. Por aquella época la urbe no contaba con una infraestructura turística desarrollada y acogió el evento con muchas carencias que tuvieron que ser resueltas de maneras poco ortodoxas.

Vista de Cali | oscar garces / ISTOCK

En efecto, ante la falta de plazas hoteleras o apartamentos que alojaran a los casi tres mil deportistas que competían, muchos de ellos fueron acogidos por los caleños en sus propias casas, en un gesto de hospitalidad sobresaliente.

Este hecho, unido a la gran amabilidad con que la ciudad trató a sus visitantes, la fiesta, el gran ambiente y la alegría que se vivía en sus calles, así como el buen clima, hicieron que se cobrara la fama de ser un pequeño rincón del cielo. Una fama que refrendaría en 1984 el grupo Niche en su tema Cali Pachanguero, inmortalizando en una de sus estrofas el verso "Del Cielo Cali, la sucursal" y convirtiéndose ante el mundo en himno de la ciudad como canción.

Feria de Cali | oscar garces / ISTOCK

Aunque también es cierto que lo que aquellos deportistas vivieron aquel año no era más que el reflejo de un estilo de vida impregnado en el acervo cultural de Cali. Antes de aquello, el mestizaje de la ciudad con los ritmos caribeños era ya muy patente. La Feria de Cali, un importante evento nacido en 1958 como uno de los mejores festivales del país y de toda América, es uno de los muchos factores para que la ciudad colombiana sea conocida como la ciudad más rumbera del mundo.

Un festival que se celebra cada año en el mes de diciembre con la salsa como protagonista y que se une a los muchos ritmos musicales caribeños que crean ese ambiente tan genuino y alegre que se respira en las calles, en las decenas y decenas de escuelas de baile repartidas en ellas y en los llamados danzódromos.

Vista de Cali por la noche | Federico Lisowski / ISTOCK

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Mucha vida y mucho que ver

De Cali se han hecho muchas expresiones cotidianas. «Usted está en Cali para que vea» o «Cali es Cali, lo demás es loma», son algunas de ellas. Son la forma escrita de un sentimiento que se ha convertido en lema para los caleños. Una manera de dar a entender que lo que se vive en esta ciudad se vive con intensidad. Con la intensidad de la salsa caleña, de un ritmo vertiginoso.

Al igual que su célebre «Cristo Rey», la estatua de 26 metros con los brazos abiertos situada en lo alto del Cerro los Cristales, Cali nos recibe desde el primer momento con una acogida calurosa, no solo en relación con el clima ecuatorial, sino por la amabilidad y alegría de sus gentes.

Estatua de Cristo Rey | Matthias Bachmaier / ISTOCK

El ambiente vivo de las calles, donde la fiesta se contempla día y noche como un estilo de vida de los caleños, es uno de los muchos atractivos que nos encontramos al llegar a la ciudad.

A pesar de no ser tan turística como Bogotá, Cartagena de Indias, Medellín o Santa Marta, y de estar fuera de las típicas rutas viajeras, la capital del Valle del Cauca es una población llena de historia y cultura, con algunos monumentos muy destacados que nos sorprenderán.

Iglesia de la Ermita | diegograndi / ISTOCK

Seguramente el más fotografiado de todos ellos es la Iglesia Ermita, un templo de estilo neogótico que pese a no presentar un gran tamaño se ha erigido como una pequeña joya patrimonial muy cerca del Puente Ortiz, el primero de Cali, convertido en monumento nacional.

Puente Ortiz | Emmanuel Flores / ISTOCK

También la Catedral Metropolitana atrae un buen número de miradas, al igual que el barrio histórico de San Antonio, de arquitectura colonial, cuya belleza y autenticidad han hecho de él uno de los entornos más apreciados por los turistas para caminar.

Catedral de Cali | DC_Colombia / ISTOCK

Tampoco podemos olvidarnos de algunos museos, entre los que destaca el Museo del Oro Calima, con importantes colecciones precolombinas que son de imprescindible visita.