Calçotadas en el valle del Valls, tradición y sabor

Los calçots son cebollas tiernas, blancas y dulces que conforman la base de las calçotadas, una fiesta tradicional en la que se degustan esta hortaliza cocida encima de unas rejillas en fuego vivo hecho con sarmiento. Se cree que la tradición de las calçotadas nació en el valle del Valls (Tarragona) a finales del siglo XIX y desde entonces no se ha dejado de celebrar. Actualmente en casi cualquier zona de Cataluña se pueden degustar los calçots aunque son típicos de la comarca del Alt Camp.

Dice la tradición que los calçots se han de comer con las manos separando la primera capa, que se queda carbonizada, por eso es normal ponerse un enorme babero de cuello a rodillas para no mancharse. Los calçots se sirven en una teja de barro y envueltas en papel de periódico para que conserven su calor. Además se comen acompañadas de una salsa especial, la salvitxada, hecha a base de ajos, almendras, avellanas, tomate y ñora.

Esta hortaliza se planta a finales de año, cuando está crecida se arranca y se guarda una temporada para volver a plantarla de forma que quede medio enterrada hasta finales de invierno y comienzo de la primavera cuando se degustan.

Algunos de los restaurantes de Valls donde se pueden degustar una tradicional calçotada son: Cal Ganxo, Masía Bou o Restaurant La Bòbila.

Por otra parte, en Barcelona también es posible degustar una calçotada en los restaurantes El Mussol mientras que en Madrid es el restaurante La Fonda, del grupo catalán Oter quien ofrece este plato típico de Cataluña.