Soy cacereña y estos son mis 7 lugares favoritos para visitar en Cáceres
Jardines escondidos, torres con inesperadas panorámicas, una de las mejores gastronomías de Extremadura y museos de renombre internacional son solo algunas de las excusas que hacen de esta ciudad una escapada perfecta.

Discreta, sencilla y elegante. Cáceres cuenta con uno de los conjuntos medievales mejor conservados del mundo, motivo por el que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986. Romanos, visigodos, judíos y musulmanes dejaron un gran legado entre sus murallas, aunque fue durante el Renacimiento cuando la ciudad antigua adquirió su trazado actual perfilado por iglesias, palacios nobiliarios y casas solariegas que han servido como escenario de rodaje de numerosas producciones internacionales, entre las que destacan Juego de Tronos o La Casa del Dragón.

Siempre que me piden consejos sobre mi ciudad recomiendo perderse por las callejuelas pétreas del casco histórico para descubrir sus 56 palacios y viajar en el tiempo. Aún así, hay ciertos lugares de mi mapa emocional cacereño a los que siempre me gusta volver cuando regreso a casa. Estos son algunos de ellos:
Una visita diferente: Baluarte de los Pozos
Situado en el barrio de San Antonio, dentro del antiguo recinto de la judería, el Baluarte de los Pozos defendía el tramo oriental de la muralla. La torre almohade, construida en el siglo XII, fue restaurada recientemente y permite asomarse a una perspectiva diferente de la ciudad. El espacio alberga, además, un centro de interpretación con maquetas y paneles sobre la historia de la localidad.
Esta zona sigue conservando la esencia del barrio judío medieval, con sus viviendas encaladas coronadas por chimeneas de ladrillo, un urbanismo sencillo que contrasta con la monumentalidad de otras áreas del casco histórico. Aquí, el Olivar de la Judería es otro espacio recuperado para ofrecer agradables paseos entre olivos centenarios y con vistas a la Ribera del Marco y a la Sierra de la Mosca.

Un oasis: El Jardín de Doña Cristina de Ulloa
En pleno casco histórico se esconde uno de los espacios verdes más desconocidos incluso para muchos locales. El Jardín de Doña Cristina de Ulloa, construido en 1963, fue una iniciativa del entonces alcalde, Alfonso Díaz Bustamante, en honor a su esposa fallecida en un accidente. Ocupa un antiguo solar entre palacios y cuenta con fuentes cobijadas entre árboles
No muy lejos se encuentra otro remanso de paz, Fuente Fría. Este manantial histórico, sigue abasteciendo a la población desde el medievo gracias a la calidad y propiedades de sus aguas.
El principal pulmón verde de Cáceres, sin embargo, es el Paseo de Cánovas, vía central que concentra la vida diaria de la ciudad entre terrazas y calles comerciales como San Pedro de Alcántara o Gómez Becerra.
Un museo: del pasado romano al arte contemporáneo
La historia de Cáceres se resume a la perfección en el Palacio de las Veletas, sede del Museo de Cáceres. El edificio renacentista está levantado sobre uno de los aljibes mejor conservados del mundo, un espectacular tesoro del siglo XII sostenido por arcos de herradura. La planta superior expone restos arqueológicos, entre los que sobresalen hallazgos romanos y vetones, y etnográficos.

Para visitar una de las grandes apuestas del arte contemporáneo en España hay que dirigirse al Museo Helga de Alvear. Ubicado en un moderno edificio diseñado por el arquitecto Emilio Tuñón y anexado a la histórica Casa Grande, del año 1910, acoge una prestigiosa colección privada de más de 3.000 obras, procedentes de los cinco continentes, que ha situado a Cáceres en el mapa cultural europeo.
Completa la ruta museística en la Casa Pedrilla, un elegante edificio rodeado de jardines que alberga el Museo de Historia y Cultura, con exposiciones de artistas locales.
Una panorámica: Desde el Santuario de la Virgen de la Montaña
A 595 metros de altura, el Santuario de la Virgen de la Montaña, patrona de Cáceres, vigila la ciudad desde uno de sus puntos más elevados. Subir a pie es un ritual para muchos cacereños, aunque también es posible hacerlo en coche. Arriba aguarda una de las panorámicas más completas de la ciudad, especialmente inolvidable al atardecer, cuando las siluetas de las torres y murallas se visten de tonos anaranjados y los campos extremeños se convierten en un mar dorado.
Un restaurante: tradición y vanguardia culinaria
La gastronomía extremeña es uno de los grandes motivos para visitar Cáceres, y la ciudad presume de contar con algunos de los mejores restaurantes de la comunidad. Para comprobarlo tan solo hay que dirigirse a Atrio, su máximo exponente, con tres estrellas Michelin y una propuesta basada en suculentos bocados que giran en torno al cerdo ibérico. El chef Toño Pérez y el sumiller José Polo llevan más de tres décadas definiendo la alta cocina en la localidad.
La cocina de Javier Martín fusiona tradición y vanguardia en deliciosos platos como el arroz con bogavante y mariscos. Para una propuesta más informal, La Maltraviesa o Tapería Perhaps reinterpretan el recetario extremeño con grandes dosis de creatividad.
Una copa: El Corral de las Cigüeñas
Dentro del recinto monumental, bajo las torres mochadas donde anidan cigüeñas, se sitúa El Corrral de las Cigüeñas, un bar en un patio donde se celebran conciertos cuando el tiempo acompaña. Más alejado del centro, en el barrio R-66, The Blue Corner es un pub de estilo irlandés con una gran variedad de cervezas.
La mejor combinación de naturaleza y arte: Los Barruecos
A apenas 15 minutos de Cáceres encontramos el Monumento Natural de Los Barruecos. Este espacio natural protegido desde 1996 está compuesto por enormes piedras de granito, de formas redondeadas, a orillas de charcas y lagunas donde sobrevuelan aves este paisaje esculpido por la naturaleza fue también escenario de rodaje de la aclamada serie Juego de Tronos. Junto a este enclave, el Museo Vostell es otro de los referentes del arte contemporáneo europeo.

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