¿Buscas un lugar para retirarte? Elige Cuacos de Yuste

Ya lo escogió el mismísimo Carlos V

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: jacquesvandinteren / ISTOCK

Todo un emperador, que dominaba una buena parte del mundo conocido en el siglo XVI, eligió como lugar de retiro hasta su muerte, sin embargo, un rincón de la actual provincia de Cáceres, en Extremadura.

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico llegó al Monasterio de Yuste tras un largo viaje desde Flandes, atraído por las bondades de un paisaje perdido con la Sierra de Gredos como telón de fondo.

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De camino al retiro

La «Ruta de Carlos V» es el recorrido histórico que realizó este monarca en el siglo XVI desde que desembarcase en el puerto de Laredo tras su partida de Flandes – actuales Países Bajos -, un tiempo después de su abdicación, con el fin de retirarse en un monasterio de la Orden de San Jerónimo situado en la actual provincia de Cáceres. Un viaje de casi cinco meses atravesando una parte de la península ibérica, llegando a su destino un cinco de febrero de 1557.

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No sabemos exactamente cómo sería el paisaje de las tierras donde se ubicaba el monasterio en aquel entonces pero, si se parece al existente en la actualidad, podemos asegurar que fue una buena decisión por parte del emperador. Un entorno de gran hermosura, con presencia de agua, vegetación y un clima benigno que atrajo decisivamente al monarca, aquejado de varias dolencias en aquella etapa de su vida.

Hoy en día, aquel monasterio al que Carlos V adosó varias estancias para él y su séquito real, se ha convertido en un lugar precioso y lleno de encanto dando lugar al Palacio-Monasterio de Yuste, Patrimonio Nacional.

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Un cenobio - creado en 1408, ampliado en 1557 con la llegada del monarca y restaurado en 1941 a causa de los daños tras la ocupación francesa en el siglo anterior - que fue su morada hasta su muerte por paludismo en 1558. Los bellos jardines que presenta el edificio, con el estanque, son realmente idílicos, y por ellos pasearon figuras tan importantes como Felipe II o Juan de Austria.

Cuacos de Yuste, un retiro digno de la realeza

Es cierto que el principal reclamo del municipio de Cuacos de Yuste en la actualidad es el Palacio-Monasterio, pero el resto de esta población cacereña no tiene mucho que envidiarle.

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Siendo la cabecera comarcal del famoso territorio de La Vera, esta población se encuentra situada en un entorno privilegiado, rodeada de gargantas y frente a la Sierra de Tormantos – la continuación de la Sierra de Gredos -. Con inviernos y veranos suaves, esta villa fue declarada Paraje Pintoresco en 1959 y, más tarde, Conjunto Histórico-Artístico.

Antiguamente conocida como «Cuacos de la Vera», se trata de una localidad que vio cómo, a partir de la famosa estancia de Carlos V, fue cobrando importancia hasta formar un poblado cuya arquitectura popular se vio enriquecida por un buen número de casas solariegas que pertenecieron a algunos miembros del séquito real que se quedaron en este lugar tras la muerte del monarca.

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Pasear por Cuacos de Yuste supone perderse entre el encanto de las calles y plazas repletas de ejemplos de arquitectura serrana, con sus típicos entramados de madera y balconadas. Asimismo, la presencia de la figura de Carlos V es omnipresente, comenzando por el monumento en su honor que encontramos en la entrada, pasando por la Plaza de Don Juan de Austria, donde se encuentra la casa donde vivió este rey – llamada popularmente «Casa Jeromín», que es como se conocía al hijo ilegítimo de Carlos V -. Una plaza que es, sin duda, una de las postales más reconocibles de la población.

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Mientras, la Plaza de España es el centro neurálgico del pueblo, con el Ayuntamiento, la característica fuente central y uno de sus costados completamente porticado, sostenido por algunas columnas traídas del Monasterio de Yuste. Un ejemplo, éste, de la arquitectura popular local, equiparable a otro de los rincones llenos de encanto y belleza de Cuacos de Yuste, la Plaza de la Fuente de los Chorros.

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Ya fuera del propio conjunto urbano, una vía a modo de acera nos lleva paralelos junto a la carretera EX-391, que conduce al Monasterio de San Jerónimo de Yuste. Un agradable paseo que a mitad de camino nos hace toparnos con el tercer gran atractivo del municipio, el curioso cementerio alemán, un campo rodeado de árboles del que salen del suelo un buen número de cruces negras que corresponden a las sepulturas de los soldados alemanes caídos en España o sus costas durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, agrupados aquí a principios de los años ochenta.