Burning Man, las fallas al más alternativo estilo estadounidense

Uno de los festivales más curiosos del mundo, en la temporal ciudad de Black Rock City

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: BLM Nevada

Desde que comenzó la pandemia mundial hemos visto cómo algunos de los eventos más destacados del año se interrumpían en favor de la salud pública y el bien común. Las fallas, uno de los más populosos del territorio español, ha sido uno de ellos.

Ahora, llegada la mitad de marzo, nos acordamos de esta arraigada tradición de la Comunidad Valenciana y nos lanzamos a descubrir un curioso y espectacular festival estadounidense que nos recuerda la quema de las fallas. El Burning Man, un festival fuera de lo común que pareciera de otro mundo.

Mike Victor

Un festival en mitad del desierto

El Burning Man es un festival de una semana de duración que se celebra actualmente, a principios de septiembre, en el desierto de Black Rock, en el noroeste del estado de Nevada (Estados Unidos). Si bien fue suspendida la edición de 2020 por la coyuntura sanitaria mundial, este año aún no se ha podido aún determinar si se podrá celebrar en 2021 - con el título de «Terra Incognita» -, a la espera de la evolución de la pandemia en el país norteamericano.

Festival Burning Man a vista de pájaro | Peretz Partensky

Un importante evento en el que se crea una ciudad temporal y sin gobierno – Black Rock City -, que es desmantelada por completo sin dejar el menor rastro tras la semana de festejos. Para hacernos una idea de la magnitud, la edición de 2019 – la última llevada a cabo – congregó casi 79000 personas en mitad del desierto, en un área semiárida ocupada durante el Pleistoceno por el gran lago Lahontan.

Festival Burning Man, con el hombre de madera que le da nombre | Jon Evans

La ciudad, que toma la forma de un semicírculo con un gran espacio central donde se colocan enormes estructuras que son posteriormente quemadas, se va formando a partir de los campamentos que van levantando los asistentes al evento tras su llegada. El nombre del festival responde a una de esas estructuras, con forma de persona, que es quemada durante el fin de semana que coincide con el inicio de septiembre. Una escultura que comenzó midiendo 2,4 metros de altura y que ha llegado a alcanzar unas dimensiones de más de 32 metros en 2014 y 2017 – este último año se trataba de una figura humana inserta en una estructura -. Paralelamente, un gran templo es asimismo quemado por completo, con un simbolismo totalmente diferente pero con un resultado igual de espectacular.

Templo en pleno desierto del festival Burning Man | Ashley Steel

Sin comercio, sin dinero e independiente

El festival Burning Man tiene una serie de principios que son la esencia misma de la concentración. Se trata de un gran evento cuya naturaleza es la colaboración comunitaria, donde está prohibido el comercio y el dinero y no se admite la participación de marcas o patrocinios. La filosofía hippie impera en la convivencia y los participantes del festival llevan al desierto sus propios recursos para toda la semana de duración – tampoco hay conexión a internet ni cobertura móvil -, a sabiendas de que la participación es uno de los códigos más importantes, por lo que es habitual regalar o compartir lo que se lleva.

Festival Burning Man, en Nevada | Jon Evans

Por otro lado, los asistentes cuentan con un principio de autoexpresión que les permite dar rienda suelta de manera libre a sus propias formas de identificarse y de hacerse visibles a través del arte, siendo muy corriente el nudismo.

Templo de Burning Man, Nevada | Marc7654

El resultado de estas premisas no puede ser más curioso y heterogéneo. Todo tipo de personas, de toda condición, muchas de los cuales acuden con disfraces o elementos artísticos, dando un sentido especial a todas las celebraciones en las que se participa.

Fin del festival Burning Man | Aaron Logan

La quema de las esculturas gigantes al final de la semana es el momento culminante de una serie de jornadas en las que la convivencia en mitad del desierto y la filosofía imperante en el festival hacen de él un evento único a escala mundial.

Final del festival de Burning Man, con la quema de las esculturas | BLM Nevada

Creado por un grupo de amigos en 1986 en la playa de Baker Beach, en San Francisco, su rápido crecimiento y popularidad provocaron que se trasladase en 1990 al desierto de Nevada. Desde entonces, su gran éxito y originalidad y la gran experiencia que supone, no ha hecho más que incrementar el número de personas que acuden a él.

Final del festival de Burning Man, con la quema de las esculturas | BLM Nevada

Criticado por algunos sectores afines a los inicios del festival, dado que en los últimos años la reciente llegada de millonarios y personajes famosos ha desvirtuado en parte los principios del evento, sigue siendo, a pesar de todo, un ejemplo formidable y admirable del movimiento hippie y la contracultura, en el que la expresión artística es llevada a su máximo nivel.

¿Irías a este peculiar festival?