Bruselas modernista

La ruta de Víctor Horta. El modernismo, también conocido en europa como “art nouveau”, rompió moldes en su época y ha dejado su hechizo en las calles de Bruselas con multitud de edificios de fachadas sinuosas, vidrieras de vivos colores y una esmerada decoración de interiores. Durante 2018 la ciudad rinde homenaje a uno de sus vecinos más ilustres, el genial arquitecto Víctor Horta, maestro del “art nouveau”, con actividades y rutas para descubrir la cara más modernista y atractiva que ofrece, hoy, la capital belga.

Celia Lorente
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Foto: efesenko / ISTOCK

Paseando por las calles de Bruselas podemos transportarnos a la belle époque, sentir el sonido de un gramófono y que formamos parte de esa sociedad liberal, desinhibida y ávida de experiencias nuevas que rompió con la rigidez establecida y prometía un nuevo mundo. Si cualquier tiempo pasado fue mejor, este es sin duda uno de esos momentos de la Historia que mereció la pena ser vivido.

La belle époque se hizo notar sobre todo en la arquitectura de los bulevares de las capitales europeas, en los cafés y los cabarets, en los talleres y galerías de arte, en las salas de conciertos y en los salones frecuentados por la burguesía. Una burguesía impulsora de la cultura, de la estética y del ocio, con un poder financiero que le permitiría alzarse como élite social y, de esta manera, más que imponer, difundir un modelo de vida y una estética propios.

Este movimiento tuvo su máxima expresión artística en el llamado art nouveau (arte nuevo), que marcó esta época con la aporatción de una gran belleza. Fue una ruptura con los rígidos y estructurados modelos arquitectónicos existentes que transformó las formas, en exteriores e interiorismo, imitando a la naturaleza y explotando capacidades de materiales como el hierro, el cristal, las maderas nobles, la cerámica y la piedra y utilizando el esgrafiado. Una forma de arte total que se extendió a mobiliario, iluminación, objetos decorativos, vajillas y alta costura. Un movimiento tan creativo como efímero que evolucionaría hacia el art déco, de estilo más geométrico y depurado, hasta que la Primera Guerra Mundial vino a detener este movimiento en 1914.

El art nouveau que invadió toda Europa está particularmente representado en Bruselas con más de mil construcciones. Un movimiento artístico cuya clientela principal eran artistas, abogados, médicos, profesores universitarios e industriales. El burgués de finales del XIX se sentía un hombre moderno, muy diferente al de finales del XVIII. Los avances científicos, sin duda, contribuyeron a ello. Las nuevas tecnologías, el uso de materiales como el acero y el cristal, la expansión del ferrocarril, el telégrafo, el automóvil... cambiaron sustancialmente su entorno, otorgándole un aspecto industrializado que inspiró una estética particular.  

El museo Horta

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De imprescindible visita, el Museo Horta se creó en el domicilio particular y en el taller del arquitecto. Los dos edificios contiguos, construidos entre 1898 y 1901, han conservado su decoración interior: mosaicos, vidrieras, mobiliario y murales forman un conjunto armonioso y refinado hasta el más mínimo detalle. Visitas de martes a domingo de 14 a 17.30 horas (rue Américane, 27).

Horta Inside Out

La capital belga rinde homenaje este año al arquitecto Víctor Horta, el gran pionero del art nouveau, cuya huella impregna las calles de Bruselas con edificios emblemáticos y otros recónditos y especiales que abren sus puertas al público para que todos podamos conocerlos. Una veintena de instituciones culturales de Bruselas se han asociado para descubrir a Víctor Horta desde todos los ángulos mediante el proyecto Horta Inside Out, ofreciendo una serie de actividades sin precedentes, vinculadas a este famoso arquitecto, que se desarrollarán a lo largo de todo 2018: exposiciones, visitas guiadas, actividades pedagógicas, conferencias, animaciones y mucho más. Horta representa en Bélgica lo que Gaudí en España, aunque ambos reflejan facetas muy diferenciadas del modernismo, que también tuvo otros exponentes belgas como Paul Cauchie y Henry van de Velde. Pero Horta es el maestro y ahora la ciudad rinde homenaje a su genio creativo. 

Horta era un inquieto hijo de zapatero que, tras ser expulsado del conservatorio por indisciplina, pasó de ser aspirante a violinista a dedicarse al estudio del Arte. Estudió y trabajó en París y volvió a Bruselas en 1880 al fallecer su padre. Fue entonces cuando comenzó su prometedora carrera como dibujante para Alphonse Balat, el arquitecto favorito del rey Leopoldo II de Bélgica. Empezó a ejercer en el año 1893 con un estilo con el que conseguía aunar arquitectura y decoración. Una impronta que ha dejado en las calles de Bruselas. 

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Una propuesta entretenida para conocer su legado artístico, con cuatro edificios declarados Patrimonio Mundial (Casa Tassel, Hotel Solvey, Hotel Van Eetvelde y la Casa de Víctor Horta), es contratar un tour de los muchos que se organizan para visitarlos. Se puede elegir entre recorridos a pie, en autobús e incluso en bicicleta. El primer sábado de cada mes, hasta diciembre, la agencia de turismo de la región de Bruselas, Explore.Brussels, ofrece además la oportunidad conocer por dentro estas obras maestras del art nouveau, generalmente cerradas al público.

Para descubrir el modernismo o art nouveau bruselense lo mejor es empezar visitando la Casa Tassel (Rue Paul-Émile Janson, 6). Realizada en 1892, es considerada la primera edificación de este estilo. Fue en su momento una obra rupturista que generó una viva polémica entre la sociedad de Bruselas. En ella conviven armónicamente estructura y ornamentación, sobre la base de los materiales más modernos de su época –el vidrio y el hierro–, que por primera vez eran utilizados en una vivienda particular. Otra de las innovaciones que aporta el arquitecto es la distribución de las plantas del edificio: Horta sustituyó el formato típico de los vestíbulos de las casas belgas, un pasillo, por un espacio octogonal más amplio. Su sello está en los mosaicos de los pavimentos, los esgrafiados de las paredes, las barandillas de hierro y todos los demás rincones de la casa. Este arquitecto concibió algo que era muy novedoso para el momento: áreas de vida flexibles, luminosas y directamente adaptadas a la personalidad de sus moradores

Las artes menores

La estética modernista se inspiraba en la naturaleza y en lo exótico, en el arte y la decoración orientales, con viveza y variedad tonal en los colores, búsqueda de formas complicadas y sinuosas, utilización de nuevos materiales como el acero y el vidrio y de técnicas modernas relacionadas con la industria. Estas influencias se dejaron ver principalmente en la arquitectura, pero también afectaron a las llamadas artes menores o industriales como mobiliario, orfebrería o joyería…  Una buena manera de conocer estas creaciones es acercarse al Museo del Cincuentenario, también conocido como los Museos Reales de Arte e Historia de Bruselas, donde en una de sus salas han reconstruido el interior de la joyería Wolfers Frères. Esta famosa tienda de la calle Arenberg fue diseñada por Víctor Horta en 1912. Alberga platería y suntuosas joyas diseñadas por el orfebre Philippe Wolfers, incluido el espectacular colgante Libellule (1903) y algunas esculturas del maestro. Al salir del museo merece la pena acercarse, recorriendo sus jardines, al Pabellón de las Pasiones Humanas, el primer edificio construido por Víctor Horta en Bruselas y que alberga un colosal relieve en mármol titulado Las Pasiones Humanas, del escultor Jef Lambeaux .

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Exposiciones

Y también este año se celebran exposiciones como Tiendas Horta y Waucquez, ahora en el Centro Belga del Cómic, o En las fuentes del Art Nouveau, llevada a cabo por la Dirección de Monumentos y Sitios de la Región de Bruselas Capital, que presenta las principales obras del arquitecto desde el 15 de enero hasta el 31 de diciembre de 2018. También se organizan otras muestras temporales, incluyendo su trabajo sobre la luz, sobre la base de los papeles pintados y telas en la Maison Autrique, y en el Palacio de Bellas Artes con motivo de su 90 aniversario, que reúne maquetas y documentos inéditos del arquitecto.

7 edificios que no hay que perderse

VIAJAR

• Casa Tassel. Considerada la obra fundadora de art nouveau y del estilo Horta en Bruselas, fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2000. Se puede visitar bajo petición y sujeta a la disponibilidad de los propietarios (rue Paul-Émile Janson, 6). 

• Maison Autrique. Es la primera mansión privada imaginada por Horta. Diseñada en 1893, prefigura todas las innovaciones estructurales y decorativas específicas del art nouveau. Visita: de miércoles a domingo, de 12 a 18 horas (rue Chauseeée de Haecht, 266).

• Maison Cauchie. Lleva el nombre de su primer propietario y arquitecto, Paul Cauchie. La fachada se magnifica por la presencia de varios esgrafiados que resaltan el edificio. Visita: primer fin de semana de cada mes, de 10 a 13 y de 14 a 17.30 horas (rue de Francs, 5). 

• Maison Frison. Construida en 1894, destaca su magnífica galería acristalada que permite que la luz penetre en el corazón del edificio (rue Lebeau, 37).

• Hotel Solvay. Patrimonio de la Humanidad, fue edificado por Horta entre 1895 y 1903 para el industrial belga Armand Solvey. Las visitas se hacen con reservas de grupo (avenue de Louise, 224) 

• Hotel Van Eetvelde. Reconocido como Patrimonio de la Humanidad en 2000, es, según el propio Víctor Horta, su proyecto más osado. Se puede visitar tras petición a los propietarios (avenue Palmerston, 4).

• Hotel Ciamberlani. Un encargo del pintor simbolista Albert Ciamberlani al arquitecto Paul Hankar. Construido en 1897, destaca su simetría, ventanas circulares y su esgrafiado. Restaurado en 2009, se visita con reservas concertadas de grupos (rue Defacqz, 48).