Brañosera, el precioso pueblo más antiguo de España

Un lugar excepcional en uno de los parajes de montaña más bonitos de nuestro país

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Wikicommons

Al norte de la provincia de Palencia, en plena montaña y situado en un entorno natural protegido de valor incalculable, Brañosera se presenta como una pequeña localidad de enorme riqueza histórica y patrimonial, cuya importancia viene avalada por el hecho de haber sido la primera organización de pobladores que obtuvo la concesión de una gestión propia o, lo que es lo mismo – en términos actuales -, el primer ayuntamiento del territorio que comprende hoy en día nuestro país.

Considerado el emblema del municipalismo dentro de nuestras fronteras, el pueblo más antiguo de España nos invita a descubrir el placer de sentirnos sumidos en una burbuja que pareciera corresponder a  tiempos remotos, acercándonos a la más pura esencia de lo rural y en cercana convivencia con la naturaleza.

Marlene Vicente / ISTOCK

Brañosera y su trascendental Carta Puebla

Escondido en mitad de parajes pasiegos, a unos 115 kilómetros de la ciudad de Palencia y casi 100 de Santander, el municipio de Brañosera es un reducto de la comarca Montaña Palentina donde poder saborear el pasado. Poblada esta zona desde tiempos inmemoriales que se remontan a varios milenios, en los que se encontraba ocupada por pueblos como los cántabros o los celtíberos y, posteriormente, invadida por romanos y musulmanes, no es de extrañar que estas tierras desprendan solera.

En el contexto de la repoblación de esta franja del actual territorio del norte de Palencia, llevada a cabo a partir del siglo IX y entrelazándose con los albores de la creación del Reino de Castilla, un lugar llamado Brañosera – tierra de brañas y osos, según se desprende de Brannia-Ossaria, su nombre primigenio – pasó a la historia como la primera villa que recibió una Carta Puebla, es decir, un título otorgado a sus habitantes para la organización de las tierras del lugar en pleno derecho. Este documento, concedido en el año 824 por el conde Munio Núñez bajo el reinado de Alfonso II de Asturias, está considerado el germen del ordenamiento municipal en nuestras fronteras y un testimonio valiosísimo por su antigüedad y su significado histórico.

Marlene Vicente / ISTOCK

Se trata de la primera Carta Puebla del actual territorio de nuestro país, lo que confiere a la villa de Brañosera el honor de presentarse como el primer ayuntamiento de nuestra historia; un hecho refrendado recientemente por el Congreso de los Diputados, reconociendo y confirmando a este pueblo palentino como el más antiguo de España. Precisamente para apreciar esta circunstancia, el ayuntamiento de Brañosera está abierto, con carácter gratuito, a las visitas.

Paisajes que nos hacen sentir la naturaleza en estado puro

Los escasos habitantes que pueblan tanto el pueblo de Brañosera como las otras cuatro pequeñas entidades de población del municipio -  Salcedillo, Vallejo de Orbó, Orbó y Valberzoso -, cuentan con la fortuna de disfrutar de uno de los parajes de montañas más bellos de nuestro país. Como bien indica el nombre de Brañosera, esta es tierra de brañas – lugar de pastos en  la cordillera Cantábrica – y osos. Un enclave privilegiado dentro del Parque natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, donde la naturaleza toma el protagonismo absoluto.

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El color rojizo de las casas construidas con la célebre «Piedra de Brañosera» contrasta con el paisaje de bosques del entorno – especialmente en otoño y primavera -, donde abundan los robles y las hayas. Situado en un circo natural a 1220 metros de altitud entre la popularmente conocida como «Sierra de Peña Labra» y la de Cebollera, junto al río Rubagón, Brañosera es un espectáculo para la vista. Los increíbles paisajes de los alrededores – las mejores panorámicas se obtienen desde el refugio de El Golobar -, las fuentes, los arroyos, el patrimonio románico, las típicas cabañas o chozos de montaña, asociadas a las brañas como refugio para los pastores – el Chozu del Prau del Toru, el de Las Mesucas, el de Pamporquero y, sobre todo, el Chozo Tonino, son auténticas joyas – hacen de este municipio un lugar mágico.

Mientras, los mesones de la localidad de Brañosera nos permiten degustar la cocina más tradicional de la zona, a la vez que las casas rurales ubicadas en el pueblo nos permiten la pernoctación para poder disfrutar con calma de nuestra estancia en estos parajes. No obstante, Brañosera forma parte de la Ruta del Besaya, uno de los recorridos que se integran dentro de los Caminos de Santiago en España. Parajes donde la riqueza natural es incuestionable, con numerosas especies tanto animales como vegetales, acompañados del bagaje histórico de la localidad, que nos incita en su conjunto a acercarnos a conocer el pueblo más antiguo de España.