Un bosque azul como en los cuentos de hadas

Se llama Hallerbos y se encuentra a media hora de Bruselas. Su magia reside en el manto de jacintos púrpura que recubre el suelo cada primavera.

Noelia Ferreiro
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Dicen que es uno de los secretos mejor guardados del mundo. Un bosque literalmente azul como relatan los cuentos de príncipes y princesas, como si hubiera sido ideado por la factoría Disney. Sin embargo, aunque en la distancia pareciera haber sido pintado con un enorme pincel, es la naturaleza la que brinda su explosión cada primavera a apenas media hora de la capital belga. Hablamos del Bosque de Hallerbos, una maravilla desconocida que enloquece a todo el que la visita. Porque se trata de una espléndida alfombra de cientos de miles de flores púrpuras que se extiende bajo las hayas, recreando una escena mágica.

Desde finales de abril a mediados de mayo tiene lugar este fenómeno natural que no está sujeto a leyes humanas: es gratuito, fortuito y apabullante. Un fenómeno que se debe a la flor jacinto bluebell que, gracias a un sustrato del suelo, exhibe un color que va desde el azul pálido hasta el violeta intenso. Con él, llegado el momento, se van rodeando los troncos, tapizando los caminos y extendiéndose hasta las orillas de los arroyos hasta cubrir todo de este color.

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Pero ojo que, como todo lo bueno, tiene una breve duración. Por ello no es fácil asistir a este espectáculo ni tampoco prever cuándo es el momento álgido. La razón está en que los jacintos no florecen en la misma fecha cada año porque influye la variación del clima. El periodo, de siete a diez días, en el que la floración coincide con el brote de las hojas de las hayas es el más impactante. El azul de los jacintos, combinado con el verde brillante de las hojas jóvenes, otorga al bosque un efecto de dibujos animados. Después, según los árboles se vuelvan más frondosos, las flores irán perdiendo intensidad: los rayos de sol continuarán incidiendo sobre ellas a través del follaje, pero un poco menos cada día. Y cuando las hayas estén recubiertas de hojas, la luz no ya podrá alcanzarlas y entonces el bosque se tornará más oscuro y los colores pasarán del azul púrpura al azul grisáceo.

Ningún mortal que ame la naturaleza debería perderse este sorprendente espectáculo. Porque más allá de este manto ocasional, el Bosque de Hallerbos está plagado de tesoros: flores de otros muchos colores, pinos y gigantescas secuoyas. También de  simpáticos ejemplares de fauna como la ardilla roja, y de aves como la curruca y el reyezuelo, que con sus cantos añaden al lugar una bucólica banda sonora.

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Hallerbos formó parte alguna vez del Bosque de Soignes, el mayor hayedo de Europa que se extiende sobre la parte sur de Bruselas. Pero durante la Primera Guerra Mundial los bombardeos lo destrozaron casi en su totalidad: sobrevivieron tan sólo un puñado de robles y hayas… y también los jacintos que, indiferentes a la barbarie humana, continuaron desplegando sus colores con la llegada de cada primavera.