El "Big Sur", la otra California que ni te imaginas

Olvídate de las típicas imágenes californianas y descubre un mundo que te fascinará

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Frederick Thelen / ISTOCK

La mítica Pacific Coast Highway, considerada una de las carreteras costeras más bonitas del mundo, debe en gran parte su espectacularidad a un tramo de casi 150 kilómetros que discurre a lo largo del sector central del estado de California. Un tramo de vía que atraviesa la región conocida como «Big Sur», una extensión dominada por la cadena montañosa de Santa Lucía, que se alza imponente junto al océano creando acantilados desde cuyos miradores se obtienen vistas incomparables.

Big Sur | adamkaz / ISTOCK

Reservas naturales, densos bosques, playas, fauna salvaje y lugares tranquilos con mucho encanto son algunos de los ingredientes que se mezclan en este cóctel de belleza costera que nada tiene que ver con las más bulliciosas y glamurosas imágenes que hemos registrado a menudo de esta parte de los Estados Unidos.

Paisajes deslumbrantes e inolvidables

Se llama «Big Sur» a una región montañosa situada al sur de la península de Monterey que ocupa un sector de lo que antes se conocía genéricamente como Alta California.

Allí donde uno de los sistemas de la cordillera costera californiana, el de Santa Lucía, se eleva bruscamente frente a la costa pacífica, en el que crestas del relieve emergen hacia el cielo hasta incluso los 1600 metros sobre el nivel del mar y a tan solo unos pocos kilómetros de la línea litoral, es donde se encuentra nuestro «Big Sur».

Big Sur | Frederick Thelen / ISTOCK

La costa central de este popular estado estadounidense nos regala toda una franja de ensueño enclavada a mitad de camino entre las grandes urbes de Los Ángeles y San Francisco.

Aquellos que transiten entre ambas ciudades por la costa en lugar de hacerlo por el interior tomando la tradicional y más directa Highway 5, se toparan en el medio con un tramo espectacular, que serpentea entre montañas, de la ya clásica Highway 1.

Morro Bay | HaizhanZheng / ISTOCK

Esta carretera estatal, construida en la década de los 30 del siglo pasado, abrió la posibilidad de circular a través de un increíble escenario que se acota tradicionalmente entre la población de Carmel-by-the-Sea por el norte y las de San Simeón o Morro Bay por el sur.

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Entre las montañas y el océano Pacífico

La Highway 1 nos pone en bandeja el atravesar la región de Big Sur mientras nos brinda la posibilidad, igualmente, de adentrarnos hacia el interior por el gran número de reservas naturales que concentra este sector. Point Lobos, Garrapata, Point Sur, Andrew Molera, Pfeiffer Big Sur, Julia Pfeiffer Burns, Limekiln o John Little son los curiosos nombres que presentan estas reservas que, en la mayoría de los casos, constituyen parques estatales.

Big Sur | Pgiam / ISTOCK

Una amplísima presencia de espacios naturales de primera categoría en los que se dan cabida un buen número de especies vegetales y animales con algunas tan emblemáticas de esta zona, para este último caso, como el cóndor o el león marino.

Aunque en algunas ocasiones, y dependiendo de la época del año, la luz del sol durante el ocaso nos dificulte enormemente la visión al circular por la carretera, lo cierto es que la gran parte del tiempo disfrutaremos de unas panorámicas envidiables que hacen que esta ruta costera sea considerada, con justicia, una de las más bellas del planeta.

Carmel-by-the-Sea | S. Greg Panosian / ISTOCK

Partiendo en dirección norte-sur, la población de Carmel-by-the-Sea nos da el pistoletazo de salida desde la Misión San Carlos Borromeo de Carmelo, la segunda de las fundaciones católicas erigidas en esta parte de California allá por el último tercio del siglo XVIII.

Misión San Carlos Borromeo de Carmelo | Pgiam / ISTOCK

Carmel-by-the-Sea, popularmente famosa por haber contado con Clint Eastwood como alcalde entre 1986 y 1988, destaca sin embargo por sus coquetas «casas de cuento», que imitan este estilo en su modelo arquitectónico con gran beneplácito de los turistas que merodean las múltiples tiendas, galerías de arte o locales de restauración cuidadosamente decorados.

Es a partir de este llamativo núcleo urbano cuando aparecen los abruptos relieves de Santa Lucía junto a la costa mientras la carretera no cesa, desde este momento, de zigzaguear adaptándose a la orografía.

Point Lobos | dypics / ISTOCK

Comienza desde este punto una aventura escenográfica que nos permite toparnos con lugares tan atrayentes como Point Lobos, donde sitios arqueológicos, formaciones geológicas y una gran riqueza vegetal y faunística se abren paso junto al océano. Considerado «la joya de la corona» del conjunto de Parques Estatales de toda California, tiene en los leones marinos a su gran referencia.

Bixby Creek Bridge | Ershov_Maks / ISTOCK

Junto a los espacios naturales, la gran característica que distingue al Big Sur por encima de todo es la existencia de miradores excepcionales que nos permiten observar en toda su inmensidad o grandeza enclaves únicos como los dos puentes más icónicos de la región, el Rocky Creek Bridge y, especialmente, el Bixby Creek Bridge, un gran arco que se eleva hasta los 79 metros de altura sobre un cañón cuya imagen asombra a primera vista.

Cascada McWay | raclro / ISTOCK

Aún estupefactos por la imagen de los puentes en nuestro trayecto nos adentramos en el Parque Estatal Julia Pfeiffer Burns para maravillarnos con la perfecta postal de la cascada McWay, una caída de agua de 24 metros de altura que se precipita directamente sobre la arena de la playa con la marea baja.

Point Piedras Blancas | htrnr / ISTOCK

Tras dejar atrás esta maravilla y los bosques de secuoyas del Parque Estatal Pfeiffer Big Sur, llegamos hasta la última de las paradas imprescindibles a lo largo de la ruta, el Point Piedras Blancas, donde un faro histórico igual de icónico que el de Point Sur nos marca el área donde miles de elefantes marinos se reúnen a lo largo del año. Un colofón con una buena dosis de esencia natural para hablarnos de una California fascinante e insospechada.