El Bierzo profundo, 8 espacios increíbles

Entre minas y monasterios, montañas y castillos, caminos y valles, la comarca leonesa de El Bierzo guarda secretos inesperados.

Irene González
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Foto: Ed-Ni-Photo / ISTOCK

La comarca del Bierzo es una enorme hoya que alberga tantos atractivos que se puede catalogar como una de las comarcas más bellas del mundo. Es una zona prodigiosa de paso entre los confines de Galicia, Asturias y la meseta. Es una confluencia de caminos tan bella como inexplorada y sorprendente. De aquí arrancan altas cumbres, fértiles vegas, minas espectaculares, monasterios, castillos y caminos que ni te imaginas. El Bierzo es una de las comarcas más destacadas de Castilla y León, cargada de sorpresas y relatos que la convierten en atractiva y apasionante. Fue el dorado de los romanos, el retiro de los eremitas, plaza fuerte de templarios y camino de peregrinos durante siglos. Aldeas que se esconden entre peñas, en lugares que la nieve cubre, en valles mágicos y silenciosos, en ríos convertidos en playa.

En el Bierzo el tiempo se detuvo hace mucho entre naturaleza, paz, sosiego y silencio en una tierra que corta el aliento. Esta es una ruta por frondosos bosques de roble y castaños, de ríos y de cascadas, entre naturaleza imposible. El Bierzo es el paraíso de las construcciones en piedra y pizarra, con estructuras de hace siglos imposibles en otros lugares. Pero también de casas blasonadas, de plazas medievales, de monasterios, ermitas, castillos, iglesias, torres y puentes romanos que cruzan ríos generosos. Muchos de ellos son de tal belleza que han sido galardonados como Conjunto Histórico y Bien de Interés Cultural. Esta comarca leones guarda sus costumbres y leyendas, unas historias, quizá míticas, quizá reales, de sus ermitaños, y de sus monjes guerreros.

Aquí está el paraje de Las Médulas, un patrimonio natural, que entre centenarios castaños muestra una explotación de oro, que supuso una alarde de ingeniería romana. Más de veinte siglos después, ese paraje extraño, lleno de puntiagudos picachos rojizos, y extrañas galerías, es tan extraordinario como valioso. Un tesoro que El Bierzo guarda es la sensacional gastronomía que su naturaleza, preñada de magníficos productos, regala generosa. Sus verduras, legumbres y frutas, combinan con el botillo. Tampoco falta en el menú berciano los pimientos de la tierra y sus sensacionales caldos D.O Bierzo.