Bienvenidos a la ruta más romántica del mundo

El Valle Superior del Medio Rin, también conocido como el Rin romántico, es un tramo de 65 kilómetros repleto de castillos y paisajes de cuento de hadas

Redacción VIAJAR
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Foto: Schroptschop / ISTOCK

Casi ninguna otra región natural de Europa evoca sentimientos más románticos que el Rin. Un viaje a lo largo del río es como un viaje a una tierra de cuento de hadas, con no menos de 60 castillos pintorescos y fortalezas formidables que presiden el río desde las cimas de las colinas circundantes.

El momento más hermoso de todos es cuando amanece y la niebla flota suavemente sobre el río. Los castillos están envueltos en esa neblina y las ruinas emergen como torres celestiales. Los pájaros cantan a los primeros rayos de sol que resplandecen sobre las aguas mansas del Rin y encienden reflejos centelleantes entre las finas gotas de rocío que cubren los viñedos.

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El Rin Romántico que cautiva a poetas y pintores… románticos

La atmósfera mágica y romántica que rodea al Rin es irresistible, y esta no es la típica frase hecha de una revista de viajes. Ya hace unos 200 años, los pintores y poetas del Romanticismo se hicieron eco de la belleza bucólica de los paisajes fluviales que van brotando entre el lago de Constanza y la frontera holandesa. Este tramo del río se llama Rin Romántico o, de una manera más prosaica, Valle del Medio Rin.

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El filósofo Friedrich von Schlegel quedó impresionado por los "orgullosos castillos sobre acantilados salvajes", mientras que el poeta Heinrich von Kleist habló de "la extensión de tierra más hermosa de Alemania". Pintores como William Turner dedicaron sus pinceles a capturar la magia de estos paisajes para la posteridad. 

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Poetas como Friedrich Hölderlin y Heinrich Heine se inspiraron para escribir versos líricos. Con esta involuntaria publicidad artística, la reputación del Rin como destino turístico creció. A principios del siglo XIX, las visitas a esta región del Rin fueron el punto culminante de las "grandes giras" de la alta sociedad inglesa.

La vista del Rin Medio entre Bingen y Bonn, que talla un paso estrecho a través de las montañas Rheinish Slate, con laderas cubiertas de vides, castillos de caballerod, magníficos palacios y pintorescos pueblos de pescadores, emocionó los corazones de los primeros románticos. Hoy en día, el Valle Superior del Medio Rin desde Bingen hasta Koblenz es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Lorelei: un cuento fabuloso de una mujer rubia traicionada

El monte Lorelei y la legendaria roca de pizarra cerca de St. Goarshausen, en la que se dice que se sentó la mujer rubia, son el epítome del romance del Rin. La leyenda fue inventada por el poeta Clemens Brentano y su colega literario Heinrich Heine la hizo famosa. En la versión ampliamente conocida hoy en día, la desventurada doncella se sienta en lo alto de una roca, se peina el cabello rubio y espera barcos que pueda atraer a su perdición. Ella se está vengando de su amante, quien la traicionó e intentó escapar por el Rin. 

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La historia también tiene un trasfondo muy real. El lugar donde se dice que Lorelei hizo sus “travesuras” se encuentra en el punto más estrecho y peligroso del Rin, y en días pasados, innumerables marineros naufragaron aquí en sus botes de madera compactos y planos. Hoy, la roca de pizarra de Lorelei, de 132 metros de altura, es un mirador con un centro de visitantes e impresionantes vistas panorámicas sobre el valle del Rin, las ciudades de St. Goarshausen con el castillo de Katz y la ciudad vecina de St. Goar y el castillo de Rheinfels están garantizadas.

Marksburg: un viaje a la época medieval a las salas de los caballeros y las cocinas de los castillos

Tantos castillos y palacios imponentes bordean las orillas del Rin que es casi imposible destacar solo algunos. El castillo de Marksburg, en lo alto de la ciudad de Braubach en Renania-Palatinado, tiene un reclamo único. Construido en el siglo XII, es el único castillo medieval que nunca ha sido destruido. Presidiendo majestuosamente el río desde una altura de 160 metros sobre una colina de pizarra densamente arbolada, parece casi una flor de piedra que se extiende elegantemente hacia el cielo. Los visitantes del castillo se transportan directamente a la época medieval con las armerías, las salas de los caballeros, las salas de las torres, las almenas y una antigua cocina del castillo.

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Cualquiera que explore el Rin desde el sur comenzará su viaje en la soleada región de Rheingau, y continuará a través del Valle Medio del Alto Rin antes de llegar finalmente a las legendarias montañas Siebengebirge. Con sus extensos viñedos, la región de Rheingau tiene mucho que ofrecer a los visitantes, desde festivales de vino hasta castillos, palacios, abadías, molinos y senderos por los que perderse plácidamente, que serpentean sobre colinas onduladas desde las que disfrutar de caleidoscópicas vistas al Rin.

Los aspectos más destacados del Rheingau son el castillo de Ehrenfels encaramado en una pendiente escarpada, el monumento de Niederwald en Rüdesheim (accesible por teleférico), la abadía de Santa Hildegarda (o de Eibingen) con su tienda y taller de orfebrería, y la de Eberbach, que aparece en el versión cinematográfica de la novela de Umberto Eco El nombre de la rosa.

Para que este viaje sea completo, la visita a la ciudad vinícola de Rüdesheim es ineludible. Con sus tiendas, bares y restaurantes, la céntrica calle Drosselgasse se llena todo el año con multitudes que escuchan felizmente a los músicos callejeros y beben un delicioso vino. Sí, en Alemania también es posible encontrar buenos caldos. 

Montañas Siebengebirge: el encanto romántico de las ruinas del castillo de Drachenfels

Situadas al sureste de Bonn, las montañas Siebengebirge son lo más parecido a contemplar un lienzo tan o más bello que cualquier pintura romántica. El naturalista alemán Alexander von Humboldt describió estos impresionantes paisajes como "altas montañas en miniatura" y quedó tan impresionado por su belleza que quiso que se convirtieran en la octava maravilla del mundo. Es complicado que un viajeros no se vea imbuido de lírica sobre estos valles profundamente cincelados, los picos densamente arbolados, los acantilados escarpados y la asombrosa flora y fauna.

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Destaca una montaña en particular, la legendaria Drachenfels, que incluye el castillo de Drachenburg y las ruinas otro castillo que toma su nombre de ella. Esta cumbre inspiró a Tolkien  para El Señor de los Anillos, así como la epopeya heroica medieval La canción de los nibelungos. 

Este lugar de leyenda heroica se encuentra justo encima de la pequeña ciudad de Königswinter, al lado del Rin y a solo 12 kilómetros al sur de Bonn. Drachenfels ofrece muchas opciones para pasar el día: puedes llegar a la cima por senderos bien construidos o disfrutar de un viaje espectacular en el tren de cremallera más antiguo de Alemania. En solo de 1,5 kilómetros, la ruta sube unos impresionantes 220 metros de desnivel. Una opción aún más romántica, principalmente para niños, es un paseo en burro hasta el mirador.

A medio camino de Drachenfels, puedes hacer una parada en el castillo de Drachenburg, una construcción de cuento de hadas con torretas, miradores y almenas construida a finales del siglo XIX por un corredor de bolsa extremadamente rico. 

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Sin embargo, la atracción principal es la impresionante vista del castillo sobre el valle del Rin, los pueblos vinícolas de los alrededores, las ruinas de Rolandsbogen (Arco de Roland), la región de Eifel, las montañas de Westerwald y, en un día despejado, las ciudades de Bonn y Colonia con su famosa catedral.

Quien llegue a la cima de Drachenfels, encontrará las impresionantes ruinas del castillo homónimo. Los restos de piedra se elevan dramáticamente hacia el cielo y, según la leyenda, los acantilados fueron una vez el hogar de un temible dragón que exigía que se le trajera un sacrificio humano todos los días, hasta que una hermosa doncella venció al monstruo. 

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La realidad (mucho menos apasionante) es que el castillo fue construido alrededor de 1147 por orden de un arzobispo de Colonia. Sin embargo, su apogeo duró apenas 500 años. Hoy en día, los visitantes pueden disfrutar allí de delicias gastronómicas acompañadas de una vista inolvidable sobre el romántico valle del Rin (lo cual no está nada mal). 

A los pies de Drachenfels se encuentra la pequeña y bonita ciudad de Königswinter con su casco antiguo bien conservado y numerosas atracciones, incluido un gran acuario y el Nibelungenhalle en memoria del mundialmente famoso compositor alemán Richard Wagner.