La biblioteca más grande del mundo es también la más bonita: tiene 200.000 volúmenes, arquitectura barroca y frescos en el techo
Viajamos a la Abadía de Admont, ubicada junto al Parque Nacional Gesäuse de Austria: una fantasía arquitectónica que te hará sentir que has sido teletransportado a la Iglesia de San Pedro en el Vaticano.

La biblioteca de la Abadía de Admont / Unsplash / Carrie Borden
No restamos mérito a las impresionantes metrópolis norteamericanas, a la profunda cultura asiática ni a la naturaleza desbordante hispana, pero hay algo en los grandes monumentos europeos que nos sobrecoge cada vez que los contemplamos.
No son necesariamente los más transitados ni los más famosos nuestros favoritos. Al contrario, las grandes joyas son aquellos rincones cargados de historia que, probablemente, no se nos ocurrirían si nadie nos los propone. Para eso estamos nosotros, claro.
Hoy viajamos al estado de Estiria, en Austria. Es allí, a la rivera del río Enns, junto al Parque Nacional Gesäuse, donde encontramos la Abadía de Admont, o Stift Admont en alemán. Y, en su interior, se esconde la biblioteca monástica más grande del mundo.

La biblioteca más grande del mundo está en la Abadía de Admont / Unsplash / Carrie Borden
Así es la Abadía de Admont
Admont cuenta con el monasterio más antiguo de la región. Bajo la circunscripción de la abadía se abarcan 27 iglesias, 4 museos y una fantástica biblioteca. Pero empecemos por el prinicpio.
Corría el siglo XI cuando Santa Emma de Gurk, condesa de la zona, ingresó en el convento de Gurk y se desprendió de sus bienes. Sus tierras, que no eran pocas, fueron donadas para la construcción de un monasterio. En el año 1072, dos décadas después del fallecimiento de la santa, el Arzobismo Gebhard de Salzburgo comenzó la construcción de la abadía, que quedó consagrada en honor a San Blas.

La biblioteca más grande del mundo está en la Abadía de Admont / Istock / Drazen_
En los siglos siguientes la abadía no paró de crecer. En 1120 se anexionó un convento de monjas que acabaría ganando prestigio internacional por el alto nivel educativo y cultural que promulgaban. En 1518 se construyó la famosa capilla de la abadía, de estilo gótico, que firmó el arquitecto Andreas Lacker y se completó con un altar real adorrnado por una Virgen de Admont que databa de 1310. En 1644 se adiciona al conjunto un colegio de secundaria.

La Abadía de Admont, en Austria / Istock / LevTsimbler
La biblioteca de la Abadía de Admont
Hay que esperar al año 1764 para ver cómo se comienza a construir la biblioteca. El abad de entonces, Matthäus Offner, encargó al arquitecto Josef Hueber que desarrollara el proyecto. Hueber, cuyas ideas estaban fuertemente influidas por el pensamiento de la ilustración, concibió este espacio como un lugar donde se representara el punto de encuentro entre fe y razón.

La biblioteca monástica más grande del mundo está en la Abadía de Admont / Unsplash / Andreas
La biblioteca se estructura en una gran nave central de estilo barroco tardío europeo y de 70 metros de largo y 14 de ancho. A ambos lados de la gran cúpula central hay dos naves laterales que suman otras seis cúpulas al conjunto.
Para ello, encargó a Bartolomoeo Altomonte, que de aquella contaba ya con 80 años, que pintara los frescos que hoy adornan los techos de la biblioteca. El trabajo de Altomonte representa las 7 escenas del desarrollo del conocimiento humano, comenzando por el lenguaje, pasando por el raciocinio y la ciencia, y terminando en la revelación divina.
También colaboró el escultor Josef Stammel, que creó bustos y relieves tallados sobre madera de tilo y posteriormente bronceados. Se conservan 16 de sus esculturas.

La biblioteca monástica más grande del mundo está en la Abadía de Admont / Unsplash / Carrie Borden
Pero lo más impresionante no es el continente, sino el contenido. La abadía cuenta con 200.000 ejemplares, de los cuales 70.000 son libros, 1.400 son manuscritos recogidos desde el siglo VIII y 530 son incunables, es decir, primeros impresos antes del año 1500. El más antiguo de todos ellos es contemporáneo de la abadía: pertenecía a la Abadía de San Pedro en Salzburgo y el arzobispo se lo regaló a los primeros monjes de Admont cuando se instalaron.

La biblioteca monástica más grande del mundo está en la Abadía de Admont / Unsplash / Carrie Borden
La visita a la Abadía de Admont
La abadía está abierta al público de abril a diciembre. En invierno permanece cerrada, pero acepta visitas concertadas. La entrada cuesta 16,5 € y cubre tanto la visita a la biblioteca como a los cuatro grandes museos que hay en la abadía: el Museo de Historia del Arte, el Museo de Historia Natural, el Museo Gótico y el Museo de Arte Contemporáneo.
- La ciudad europea perfecta para mayores de 65 años es la capital de la eterna primavera: una antigua ciudad balneario, con jardines botánicos siempre en flor y paseos llanos frente al Atlántico
- Las raíces de Lamine Yamal (19 años) están en el '304', un barrio obrero de 11.000 vecinos, canchas de cemento y los vestigios de termas romanas del siglo I: 'Al final es tu casa, lo es todo
- 291 puentes y 91 túneles hasta coronar los 2.033 metros de altura: así es la escapada en tren más espectacular y refrescante del mundo, ocho horas de paisajes a través de los Alpes suizos
- El pueblo más bonito del mundo está en Aragón y es un valle de cuento a orillas de un embalse: te transporta a uno de los escenarios más especiales de Disney
- Ni Doñana ni el Delta del Ebro, el auténtico paraíso de flamencos rosas de España está en una Reserva Natural de Málaga: está considerada la segunda colonia más importante de Europa
- El refugio de Inma Cuesta (46 años) está en un pueblo de Jaén de unos 1.700 habitantes donde creció: 'Me fui hace muchos años, pero este es el lugar al que siempre vuelvo buscando la raíz
- Lucía, 27 años, 9 vecinos, y una antigua casa en una aldea gallega en lugar de la gran ciudad: 'Vivir en un pueblo es muy barato si tienes tus propios animales y un huerto
- El paseo marítimo más elegante de España sigue la curva de una bahía de cuento: un balneario Belle Époque sobre la arena y el palacio donde veraneaba una reina
