Así es Besalú, el pueblo con el puente más fotografiado de España

Fue en torno a un castillo, en la comarca de La Garrotxa, donde surgió este municipio que cuenta con uno de los puentes más fotografiados de España. La nostalgia recorre sus calles, que guardan, serenas, rincones en los que fluye la historia

Jesús Torbado/Silvia Roba
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Foto: JackF / ISTOCK

Justo en el cruce de tres comarcas (Alt Empordà, Pla de l’Estany y La Garrotxa), separada de Girona por apenas 30 kilómetros, se alza la monumental Besalú, uno de los conjuntos medievales más interesantes de Cataluña, a los pies del cerro Cornador y bañada por las aguas de dos ríos: el Fluviá, al sur, y el Capellades, al norte. No resulta fácil encontrar una villa con tanto patrimonio por metro cuadrado, incluida la herencia de la comunidad judía que aquí vivió desde el siglo IX hasta el año 1436.

Donde habita el recuerdo. Fue en torno a un castillo, en la comarca de La Garrotxa, donde surgió este municipio que cuenta con uno de los puentes más fotografiados de España. La nostalgia recorre sus calles, que guardan, serenas, rincones en los que fluye la historia. | VanderWolf-Images / ISTOCK

Aquí se retrocede con la imaginación hasta la Edad Media. Calles y fachadas empedradas componen la principal seña de identidad de su núcleo urbano, con rincones que siempre terminan por acercarnos a alguno de sus edificios más notables. El primero es el puente románico, construido en el siglo XI para unir la villa y la otra orilla del Fluviá. Para ello se aprovechó la situación de unas grandes rocas en el lecho del cauce, que sirvieron entonces, y sirven aún, de cimiento para sus siete arcos de medio punto. Durante el reinado de Pedro IV, a mediados del XIV, se construyeron sus dos torres fortificadas, una en el vértice central del puente y otra en el extremo más cercano a la población, desde donde se mantenía una vigilancia constante y se obligaba a pagar un peaje a todo viajero o comerciante que transitaba por él.  

Iglesia de Sant Pere.  | Alex Guevara / ISTOCK

Del antiguo monasterio benedictino de Sant Pere, fundado en el año 977, solo se conserva la iglesia, con un deambulatorio de ocho columnas con capiteles tallados. Completan el catálogo eclesiástico la iglesia de Sant Vicenç, románica con elementos de transición al gótico, y la de Sant Juliá, del siglo XII. El pecado está presente en Besalú... así que ¡gocemos! Y, para ello, nada mejor que probar un buen guiso de jabalí. Para beber, ratafía, bebida alcohólica que se consigue tras macerar distintos frutos con aguardiente y especias.

En la Plaza Mayor de Besalú destaca el edificio de la Cùria Reial, destinado en sus tiempos a la administración de Justicia, que cuenta con una hermosa sala gótica. También resulta de interés entre las construcciones civiles la Casa de los Cornellà, conocida como Casa Llaudes, de aires nobles, con una galería porticada románica. 

Baños rituales

La comunidad judía se instaló en el condado de Besalú a partir del siglo IX y vivió su máximo esplendor entre los años 1342 y 1391. Conectado con la sinagoga, la zona de baños rituales, el micvé, es una joya. Se trata de una construcción románica del siglo XII, con 36 escalones que descienden hasta el lugar de captación de las aguas corrientes. Los usuarios más comunes del baño ritual eran las mujeres casadas.