Berlín, seis mil años en una isla

Fue una idea revolucionaria que cambió Berlín para siempre: levantar un conjunto arquitectónico de cinco museos a lo largo de más de cien años con las grandes obras de arte. Estas obras que se exhiben a orillas del Spree abarcan más de seis mil años de historia. La Isla de los Museos prepara su gran renovación para afrontar el siglo XXI.

David Granda
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Foto: Ángel López Soto

En 1930 culminó uno de los proyectos más asombrosos que ha ingeniado el hombre. Ese año se terminó de construir el quinto de los museos, el Pergamonmuseum, y la idea nacida un siglo antes impulsada por los valores de la Ilustración, en el año 1824, se cumplía: la creación de un hermoso conjunto arquitectónico de cinco museos que exhibiera al público por primera vez las grandes colecciones de arte. Lo llamaron la Isla de los Museos. Una intervención visionaria que desde 1999 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Abarca seis mil años de historia cultural. La perspectiva se extiende desde los comienzos de Egipto y las culturas del antiguo Oriente hasta el siglo XIX europeo, pasando por antigüedades griegas y romanas y el arte cristiano e islámico de la Edad Media.

En estos momentos la Isla de los Museos prepara el mayor lavado de cara desde su inauguración, con unas obras de renovación que se prevé estén totalmente acabadas en el año 2029. Estas reformas impiden el acceso temporal a obras de arte muy significativas, pero forman parte de la esencia de la Isla. Si el proyecto original se gestó durante más de cien años y permite contemplar la evolución de los diseños de los museos modernos entre los siglos XIX y XX, estamos ante la gran aportación del siglo XXI. Una vez concluida, contará con un sexto edificio diseñado por el arquitecto David Chipperfield, la Galería James Simon, que servirá de entrada principal a la Isla de los Museos.

El Pergamonmuseum o Museo de Pérgamo de Alfred Messel, dividido en tres alas, es el centro más visitado de Berlín. Recibe cerca de un millón de visitantes al año. Tras las obras contará con una cuarta ala que estará integrada en 2025. El Altar de Pérgamo estará cerrado hasta 2019, pero la Puerta de Ishtar, la Vía Procesional, la Puerta del Mercado de Mileto y el museo de Arte Islámico se pueden seguir visitando. Con la remodelación, el Pergamonmuseum se unirá al Museo Antiguo, el Museo Nuevo y el Museo Bode en el llamado Paseo Arqueológico para que el visitante pueda pasear por las colecciones arqueológicas.

En el interior del Pérgamo abruma el poderoso efecto de la desnaturalización de obras monumentales. Impacta ver expuestas en un museo piezas de semejante tamaño como la Puerta del Mercado de Mileto, concebidas para el espacio abierto. Algo así como domesticar obras de ingeniería además de rehabilitarlas, porque esta puerta romana estaba totalmente destruida cuando la hallaron en la costa turca en el siglo XIX.

Tras las luces, justo con la Isla de los Museos acabada con la inauguración del Pérgamo en 1930, llegó la barbarie. En 1933 Adolf Hitler fue investido canciller imperial e instauró un régimen totalitario que condujo a Alemania a la Segunda Guerra Mundial. Como los alemanes y el resto de europeos, las obras de la Isla de los Museos sufrieron numerosos daños. Hasta entonces los museos exhibieron historia; a partir de ese momento la padecieron. El Neues Museum (Museo Nuevo) se construyó entre 1843 y 1855 con diseño de Friedrich August Stüler: no recuperó su cara original hasta su reapertura en 2009. Cuando se sube la exuberante escalera principal, las paredes no ocultan las heridas de metralla. Durante la Guerra Fría la colección quedó dividida por el Muro de Berlín. Hoy exhibe la figura más célebre de la Isla, el busto de la reina Nefertiti procedente del Antiguo Egipto.

Olivia Zorn es la egiptóloga que dirige el Museo Egipcio y la Colección de Papiros del Neues Museum. Le pregunto por la presencia de Nefertiti en Berlín:Nefertiti es la mejor embajadora de Egipto en Berlín. Una hermosa manera de dar a conocer la importancia de su civilización. En el Museo de El Cairo sería una más, no la obra de arte trascendental que es aquí, donde la tratamos como una privilegiada, con focos y alfombra roja”, explica Oliva Zorn, y añade: “No tenemos un ánimo de lucro. Nuestros museos no viven de los visitantes. Hay un propósito cultural y científico, la necesidad de dar a conocer otras civilizaciones”.

Soberbio catálogo de arte

Tras el Neues Museum abrió sus puertas la Alte Nationalgalerie (Antigua Galería Nacional), que fue construida entre los años 1867 y 1876 como espejo monumental del interés a finales del siglo XIX por la historia alemana y las tradiciones. La Alte Nationalgalerie se alza como un antiguo templo con su escalera en la Isla de los Museos. Su arquitecto, Friedrich August Stüler, se inspiró para su construcción en la Acrópolis de Atenas. El catálogo de obras que alberga es realmente soberbio. Posee unas 1.800 pinturas y 1.500 esculturas, con obras del Clasicismo, Romanticismo, Biedermeier, Impresionismo y el arte contemporáneo temprano. Por su parte, el Bode-Museum, originalmente Museo Kaiser Friedrich, se levantó entre 1887 y 1904 con planos de Ernst Eberhard von Ihne en la misma orilla del río Spree. Parece un buque varado de formas barrocas. También sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial, sobre todo sus dos cúpulas, y la última gran restauración lo mantuvo en obras entre 1998 y 2005. El nuevo plan maestro permitirá conectar la entrada del Bode-Museum, en el extremo norte de la Isla, con la entrada principal de la Galería James Simon al sur. Acoge la Colección de Escultura, el Museo de Arte Bizantino y la Colección Numismática.

La primera piedra de la Isla de los Museos se puso en el Altes Museum (Museo Antiguo) en 1823. El arquitecto Karl Friedrich Schinkel tenía acabado este fabuloso ejemplo de neoclasicismo en 1828. Se inauguró dos años más tarde: fue el primer museo público de Prusia. Uno se puede imaginar la reacción de los primeros visitantes que deambularon por sus salas entre sarcófagos, mosaicos, frescos, bustos de Julio César y de Cleopatra, imágenes de momias y joyas de oro y plata. Su exhibición permanente abarca el arte y la escultura de la Antigüedad griega, etrusca y romana, culturas que le resultarían bastante exóticas a cualquier vecino prusiano de comienzos del XIX.

Ciudad de arte

Contagiada por el efecto de la Museumsinsel (nombre que recibe la Isla de los Museos en alemán), en la ciudad no paran de florecer museos. La historia de Berlín durante el siglo XX le ha dado motivos. Los hay clásicos y obsoletos, sin ninguna intención de abrazar la vanguardia, como el del Checkpoint Charlie, que se encuentra en Friedrichstrasse, junto al antiguo puesto aliado levantado el 22 de septiembre de 1961 que simbolizó la Guerra Fría. En la calle se ha reconstruido la torre de control donde se realizaron los últimos controles de tránsito entre Berlín Oriental y Berlín Occidental. El memorial del Muro de Berlín (Gedenkstätte Berliner Mauer) es un centro de documentación que muestra la historia de la construcción del Muro en 1961 y la situación de la ciudad dividida. La exposición de la estación de S-Bahn Nordbahnhof es uno de los retratos más significativos. Algunas líneas de tren de Berlín Occidental cruzaban el sector de la RDA. Las estaciones de Berlín Oriental en las que los trenes no podían parar fueron tapiadas. Eran las estaciones fantasma.

Para conocer de primera mano cómo trabajaba el Ministerio de Seguridad del Estado de la antigua RDA o MfS, se inauguró el Museo de la Stasi. Ocupa el mismo recinto en Ruschestrasse 103 que albergó a la temida policía secreta y que, además de centro expositivo, es un espacio de investigación. En el museo se pueden contemplar fotos, documentos y material utilizado por los agentes de la Stasi para vigilar a los ciudadanos, además del despacho del jefe de la Stasi, Erich Mielke, tal y como lo dejó. Por su parte, el Museo de la RDA es más pintoresco, casi una indagación etnográfica sobre los usos y costumbres del pueblo que vivía en la antigua República Democrática Alemana. Desde los peculiares automóviles Trabant, esos coches con carrocería de fenoplast que dominaban el asfalto, hasta los cajones, puertas y armarios de los hogares socialistas.

Topografía del Terror

Algo muy diferente es el centro denominado Topografía del Terror, ubicado en el espacio que ocupaban las SS, las SD y la Gestapo entre los años 1933 y 1945, durante el Tercer Reich. La visita es casi una obligación en Berlín. Se encuentra además junto al edificio Martin Gropius Bau (otro museo fabuloso con una agenda de exposiciones a la que hay que prestar mucha atención) y junto a una de las pocas partes del Muro que aún se conserva en pie. Otro de los lugares más relevantes del nuevo Berlín es el Judisches Museum (Museo Judío), el mejor ejemplo de arquitectura contemporánea en la capital alemana desde su inauguración en 2001. Además de la Torre del Holocausto y el Jardín del Exilio, cuenta con una abrumadora exposición permanente que analiza la historia de los judíos germanoparlantes durante los últimos dos mil años. Y luego está el Monumento del Holocausto, que recuerda en Berlín a los judíos víctimas del genocidio. Se trata de un campo inclinado de 19.000 metros cuadrados cubierto por una rejilla cuadriculada en la que están situadas 2.711 estelas o losas de hormigón, que varían en altura, para producir una atmósfera incómoda y confusa.

Por último, una vuelta a los clásicos, a una pinacoteca que hace un guiño a la Isla de los Museos desde su emplazamiento en Potsdamer Platz. La Gemäldegalerie alberga en el Fórum de la Cultura (Kulturforum) una de las colecciones más importantes del mundo de pintura europea desde el siglo XIII hasta el XVIII, con cerca de 2.700 obras maestras. Entre ellas, la Joven de la perla, de Jan Vermeer, y una de las colecciones más ricas de Rembrandt. En esta pinacoteca se ha presentado El siglo de Oro. La era de Velázquez, la mayor exposición de pintura y escultura españolas del siglo XVII organizada fuera de España.

Las rutas de la música

La música es el complemento perfecto de las artes plásticas. Que se lo pregunten a David Bowie, por ejemplo, que vivió entre 1976 y 1978 en Berlín Occidental y que pasaba sus buenas horas en el Museo Brücke, que posee la mayor colección del mundo del grupo expresionista Brücke, con cerca de 400 pinturas, acuarelas y gráficos originales de artistas como Ernst Ludwig Kirchner, Erich Heckel y Otto Mueller. También frecuentaba el club S036 en Kreuzberg, un garito ligado a la movida cultural berlinesa de los 70 y que sigue en pie con su dirección de siempre. Berlin Music Tours prepara rutas por el Berlín de Bowie y organiza visitas a los míticos Hansa Studios, situados en Köthener Strasse, en el distrito de Kreuzberg, donde también han grabado Iggy Pop, U2, Depeche Mode, REM y Nick Cave, entre otros. No hay que olvidar que Berlín disfruta del título no oficial de capital de la música electrónica, con templos como las discotecas Berghain, una antigua central eléctrica de grandes dimensiones en Friedrichshain, y Tresor, otro club veterano de la música electrónica ubicado cerca de Potsdamer Platz.

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