Barrio Saint-Germain-des-Prés de París

Más allá de las rutas clásicas de la Ciudad de la Luz, con su riqueza arquitectónica y oferta cultural, se esconde el París que se transforma, más urbano, popular y ruidoso, en el barrio de Saint-Germain-des-Prés.

Pilar Hermida

La bella Catedral de Notre Dame lo observa por encima del hombro. Oculto tras la majestuosa riqueza monumental de la Rive Gauche se esconde un barrio entre burgués y bohemio que comienza en la Plaza de Saint-Michel. La casa de libros de fachada amarilla, Gibert Jeune (5, Place Saint-Michel), situada en esa misma plaza, podría ser una buena parada para comenzar el recorrido. El viajero podrá deleitarse con algún ejemplar de ilustraciones en blanco y negro del París más singular, o mejorar su francés con los libros de segunda mano que por 0,20 céntimos se venden en los tenderetes del bulevar.

Desde allí, se puede tomar la angosta calle Saint-André-des-Arts y disfrutar de alguna de las tradicionales creperías como la Crêperie des Pechêurs, en el número 27, o comprar comida japonesa para llevar en alguno de sus traiteurs, o, mejor aún, continuar el paseo con un helado de higo o melón, como los de Deliziefollie , en el 26.

La oferta gastronómica se prolonga en la rue de Buci. La bodega Nicola, en el 13, ofrece el último vino beaujolais mientras en la terracita del Bar du Marche , situado en el cruce de la rue de Buci con la de Seine, se puede disfrutar al aire libre bajo el calor de una de sus estufas.

Si lo que busca es deleitarse con alguna compra, el corte galo inunda esta calle: un clásico es Comptoir des Cotonniers (30, rue de Buci), con ropa conservadora a precio medio. El gusto de los parisinos por los animales de compañía tiene una buena muestra en Un Chien à Saint-Germain-des-Prés, donde se venden originales collares de Swarovski y se ofrece un happy hour de agua en su puerta para las mascotas visitantes.

Adentrándonos ya en el boulevard Saint Germain, se respira todavía la presencia de los filósofos, artistas, políticos o escritores que lo frecuentaron: los afamados cafés Les Deux Magots y Flore y , en los números 170 y 172, conocieron la presencia de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, al igual que François Mitterrand frecuentaba la Brasserie Lipp, en el número 151 del boulevard.

Una curiosidad: la Farmacia situada en el número 26 de la rue du Four es conocida por todas las parisinas gracias a sus increíbles precios en cremas, maquillajes o productos de cuidado personal. La viajera coqueta tampoco puede dejar de entrar en la tienda de bisutería Reminiscence (56, rue Bonaparte), y si tiene algo más de presupuesto, o lo que se busca es un regalo especial, entre en la joyería que se sitúa al lado, Dinh Van (58, rue Bonaparte), símbolo del auténtico lujo francés, que, cómo no, también tiene su hueco destacado en este barrio único de la capital francesa.

La Ciudad de la Luz en bicicleta por un euro al día
Un sistema innovador de alquiler de bicicletas, llamado Vélib'', funciona en la ciudad desde hace más de un año. Las 15.000 Vélib'' en circulación se alquilan de forma sencilla, barata y rápida en las múltiples máquinas de autoservicio. Basta con introducir una tarjeta de crédito en la máquina para liberar la bici. El cargo es de 1 € al día, y se retienen 150 € de fianza durante el período de alquiler. Todos los barrios están equipados y la distancia máxima entre dos estaciones donde depositar la bicicleta no supera los 300 metros. www.velib.paris.fr