Barrio de Sainte Catherine de Bruselas

Tiendas especializadas, coquetos bares, restaurantes de lujo y coloristas puestos callejeros se concentran en este pequeño rincón de Bruselas que invita al viajero gourmet a celebrar el arte de la buena gastronomía.

María Bayón

La llaman el estómago de Bruselas y a simple vista nunca diríamos que estamos en lo que fue el antiguo puerto de la ciudad. Sin embargo, una mirada más atenta nos transporta inmediatamente a una lonja. Abundan las pescaderías y la oferta de sus restaurantes se basa en los productos del mar, como así lo muestran sus escaparates cargados de ostras y mejillones. La zona, una de las más trendies de la capital de Europa, cuenta además con una potente oferta de tentadores establecimientos gourmet y con uno de los mercados de comida más grandes de la ciudad. Durante los fines de semana cada vez son más los que se acercan a este rincón a tomar el aperitivo. La terraza más solicitada es la de La Mer du Nord (1, rue St. Catherine), un bar de cocina abierta especializado en hamburguesas de cangrejo, sopa de pescado y caracoles. Todo regado con vino blanco bien frío. Seguimos ruta en A Tapas (46, rue St. Catherine), un puesto de vocación cosmopolita donde se alternan las ostras con el chorizo. Y entre tapa y tapa, lo mejor es buscar un hueco en el puesto de mojitos junto a la iglesia y alternar con los locales y visitantes, que con la lengua más suelta muestran su lado más agradable.

Por el camino hallaremos locales que alternan las tapas con la lista de la compra. Pero, eso sí, una visita básica es la Crèmerie de Linkebeek (4, rue du Vieux Marché aux Grains), que, nacida en 1902, ostenta el título de ser la tienda de quesos más antigua de Bélgica. Más de 350 especialidades y un buen número de ricos bocadillos para llevar. Otro punto de interés es Charli (34, rue de St. Catherine), una panadería de estilo francés con productos orgánicos.

Y si lo que queremos es darnos un homenaje con mesa y mantel de hilo, lo mejor es apostar por la Brasserie Jaloa (5 y 7, place St. Catherine), tanto en verano, para disfrutar de su terraza, como en invierno, con su bar de ostras, o durante todo el año, para probar algunas de las mejores especialidades de pescado.

Si nos puede el espíritu aventurero, lo mejor es dejarse llevar por el olfato y callejear por la zona para descubrir un montón de sitios. Hacia el norte, en Quai aux Briques encontraremos acogedores restaurantes. Por ejemplo, los mejillones de Le Pré Salé (20, rue de la Flandre). Hacia el sureste, en la plaza de St. Gery y en la rue des Chartreux serán los cafetines y los bares los que nos tienten; y si lo que le pide el cuerpo es darle aire a la Visa, lo mejor es curiosear por larue Antoine Dansaert , donde están las tiendas más vanguardistas de Bruselas. Y para dormir con estilo, nada mejor que el Hotel Saint Gery (www.hotelsgery.com), un pequeño y acogedor establecimiento donde abunda el diseño y los conciertos en directo.

Un museo para descubrir el "fin de siècle"

Este otoño se inaugura en Bruselas el Museo Fin de Siècle, un proyecto que aúna arte e historia en un espacio vanguardista e innovador donde se exhibirá lo mejor del arte belga de finales del XIX y principios del XX en un contexto histórico que abarca los comienzos de la literatura belga, el redescubrimiento de los primitivos, obras de Rops y Baudelaire, el arte social, el arte decorativo y el celebradísimo art noveau.www.fine-arts-museum.be

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