Barrio de Príncipe Real de Lisboa

Siempre hay un sitio nuevo que descubrir en Lisboa. Justo al norte del Barrio Alto cobra fuerza el Barrio de Príncipe Real, antigua zona residencial junto al Jardín Botánico con muchos restaurantes y las tiendas más modernas de la urbe.

Silvia Roba

El bullicioso Barrio Alto extiende su filosofía bohemia y moderna más allá de sus límites, rumbo al norte, en una zona conocida como Príncipe Real, que es el nombre de uno de los jardines con más encanto de la ciudad. Un cedro de Buçaco centenario preside el lugar, especialmente agradable los sábados por la mañana, cuando se organiza un mercado de comida orgánica. Desayunar en la terraza del quiosco de la plaza y leer el periódico son las actividades preferidas de quienes recalan por esta zona. Hasta ella se llega subiendo desde el Elevador de la Gloria por la rúa Dom Pedro V, famosa porque en el nº 89 abre sus puertas el eterno PavilhâoChinês , un café donde lo mismo se puede jugar al billar que mantener una tranquila charla cóctel en mano rodeado por cientos de piezas de anticuario y originales objetos de decoración. Todo un museo.

Para relajarnos del todo podemos visitar el Jardín Botánico de la Universidad Politécnica , fundado en 1878. En sus cuatro hectáreas se pueden encontrar hasta 1.500 especies vegetales distintas, entre ellas numerosas palmeras, que dan al entorno un aire tropical. La rúa de São Marçal -con el mayor número de bares gay lesbian- es la que nos permitirá llegar a otro vergel, la romántica Praça das Flores , donde hay que caer en las variadas tentaciones que nos ofrece Pão de Canela, una pastelería con estupendos bizcochos y tartas en torno a la que surgen improvisadas tertulias dirigidas, casi siempre, por periodistas y artistas.

En el barrio también han proliferado tiendas a la última, como Cool de Sac (Rúa Dom Pedro V, 56), una coqueta boutique regentada por la madrileña María Luisa Pries, quien eligió esta zona por considerarla la más cosmopolita y vanguardista de la capital portuguesa; algo en lo que también creyó la diseñadora brasileña Marcela Brunken cuando decidió abrir en la misma calle -en el nº 74- Fabrico Infinito , uno de esos locales fashion donde los haya, que es un tres en uno: galería de arte, tienda de moda y café. El que es uno de los multiespacio más trendy de la ciudad está emplazado en las antiguas caballerizas de una de esas impresionantes casas del siglo XIX que dan carácter al barrio. A la hora de la cena hay que dirigirse hacia la Charcutería Francesa (Rúa Manuel Bernardes, 5A), que, a pesar del nombre, está especializada en cocina portuguesa, o a la enoteca Chafariz da Mãe de Agua (Rúa da Mãe d''Água), a unos pasos de la Praça da Alegria y su Hot Clube , el club de jazz más antiguo del país.

La suite que mira al Castillo de San Jorge
Aunque estamos sólo a unos pasos del centro, el barrio también tiene una buena red de alojamientos para quienes prefieran no moverse del entorno. El Hotel Príncipe Real (Rúa da Alegria, 53. Tel. 21 340 73 50) ofrece 18 habitaciones, entre las que destaca la "Suite Luxury", en la quinta planta, con vistas al Castelo de São Jorge. También está en la zona la Casa de São Mamede (Rúa da Escola Politécnica, 159. Tel. 21 396 31 66), en un edificio del siglo XVIII.

Cómo ir
La compañía aérea TAP (www.flytap.com) vuela todos los días a la capital portuguesa desde Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Málaga, Sevilla, A Coruña y Pamplona. El aeropuerto de Lisboa está situado a siete kilómetros de la ciudad.